El error de Cristiano
La Galerna
Buenos días. La vida se ve mejor con trece Copas de Europa encima. Anoche, en Kiev, el Real Madrid hizo historia sobre la misma historia que él mismo escribió el año pasado. Nos iba a destrozar el PSG, nos iba a castigar la Juventus, nos iba a eliminar el Bayern y al final hemos acabado ganando la Decimotercera. Casi nada.
Hoy el mundo entero debería hablar de la gesta del Real Madrid, del antológico gol de Gareth Bale, de la extraordinaria final de Varane, Sergio Ramos y Karim Benzema. Pero no. Hablan de unas desafortunadas declaraciones de Cristiano Ronaldo, que ha puesto en bandeja de plata la carnaza necesaria para una prensa que ya sólo funciona a base de morbo, no trabajando sobre lo que realmente es noticia.
El portugués cometió el error de hablar de su futuro cuando no tocaba. Dejó abierta la puerta a una posible salida minutos después de tocar el cielo. Veremos si se queda o no, pero en Kiev era innecesario ese bombazo.

Evidentemente, la prensa catalana da buena cuenta de las declaraciones de Cristiano Ronaldo. Dicho esto, y reconociendo una vez más que el portugués se equivoca, es una pena que un sector del periodismo deportivo español no trabaje sobre lo que es noticia y sí lo haga por amor a ese morbo enfermizo que sólo sirve para generar visitas y alimentar polémicas.
Hoy, pese al error de Cristiano, era día de hablar del Real Madrid, de su inolvidable machada, de este lustro absolutamente mágico, del doblete de Bale, del partidazo de Benzema, de cómo Zidane ha inculcado a sus chicos el verbo ganar en las finales, de que la Champions League tiene dueño y es siempre el mismo. Hay que hablar de eso porque en el mundo se habla de eso. En el mundo se repite una y otra vez el gol de Bale. En el mundo se analiza con pasión el formidable trabajo de Varane y Sergio Ramos. En el mundo se ensalza la figura de Zidane. En el mundo la noticia es el Real Madrid y su obsesión con la victoria. En España, la noticia es un error evitable.

Así todo, nos congratula observar que los de siempre se agarran a un clavo ardiendo con tal de no hablar de aquello que los desangra por dentro. Un año más, el Real Madrid ha amargado su primavera. Un año más, los títulos de otros no valen nada porque el Rey de Europa ha decidido conservar su trono. Normal que nos odien.