El espíritu navideño del FC Barcelona
La Galerna
El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy
Buenos días. El Real Madrid llega a Navidad encaramado a lo más alto de los puestos de la tabla merced a su trabajada victoria de anoche, con Benzema y Casemiro implacables y grandes noticias de recuperación de Asensio para la causa. La portada de Marca hace un buen juego de palabras que relaciona lo halagüeño de la velada de ayer con lo armonioso de la noche de hoy, y nos parece bien, como nos parece bien que, en su esquina inferior derecha, califique de “escándalo mundial” (porque es lo que es) el incalificable abandono de Heurtel en Estambul, en plena pandemia, por parte del FC Barcelona.
Porque todos tenemos claro que lo que allí sucedió fue eso, un abandono, ¿no? Por más que el Barça afirme, en un delirante comunicado, que el jugador “nunca estuvo desatendido”, sabemos ya que se le bajó del autobús en un parking en medio de la noche para que se las apañara como pudiese, sin que (por cierto) ninguno de sus compañeros (????) moviera un dedo por ayudarle.
Todos tenemos claro, pues, que fue precisamente eso, un abandono, ¿verdad?
Si todos tenemos claro que fue un abandono, ¿alguien del diario As puede explicarnos por qué su recuadro inferior derecho se parece tan poco al de Marca? Alguien tendría que explicarnos, primero, por qué ni As ni Marca son capaces de dar a la noticia, que ha traspasado fronteras, más que un mísero recuadro de sus portadas, pero sobre todo alguien tendrá que explicarnos el recuadro de As, que a pesar del consenso mundial (sí, mundial) por considerar lo que se hizo con Heurtel como un abandono en las peores circunstancias y con toda nocturnidad y alevosía -todo por culpa de ese proverbial complejo de inferioridad con todo lo blanco-, lo llama también abandono, pero esta vez entre comillas.
“Abandonar”.
Mucho nos gustaría saber por qué As no es capaz, ya que no de otorgar un espacio mayor a la infamia, para así dejar clara la catadura moral de la institución blaugrana, sí al menos de abrazar el consenso respecto a la que sucedió en Estambul, y tiene que escudarse en esas hipócritas comillas para lavarse las manos, ignorando tal vez que Pilatos es personaje propio de la Semana Santa y no de estas entrañables fechas navideñas.
“Abandonar”. El poder de las comillas, querido diario As. Cuánto pueden llegar a retratar esos simples signos de puntuación tras los que parecería que os sentís a salvo. ¿A salvo de qué, por lo demás? ¿De participar en una denuncia acerca de la cual coincide todo el mundo, desde la prensa más dispar hasta el clamor de las redes sociales, pasando por asociaciones del baloncesto y leyendas de dicho deporte de todos los confines de la tierra?
¿Todo el mundo? No. Hay una aldea (qué bien traído, aunque no se trate de una aldea gala como la de Asterix) que resiste la llamada de la decencia. En sus portadas reina la Navidad -o algo así- a través de un lamentable juego de palabras entre el lamentable nombre futbolístico de un prometedor pelotero y la palabra “merry”. En su recuadro inferior, en cambio, lo que reina es la ruindad suprema de quien no solo ha olvidado ya el incidente, sino que se permite cargar contra Heurtel.
Sí, amigos. “Pedri Christmas” (ay) pero Heurtel está “sentenciado y se le busca una salida”. Ni una palabra del abandono, con o sin comillas. Resulta que ahora (¿ahora?) se busca una salida para Heurtel. No, oiga, ya se la buscaban antes, lo que sucede es que se han manchado los pantalones al saber que podía irse al Real Madrid como el ciudadano libre que es, por más que a ustedes les duela. Y “sentenciado” no está Heurtel. “Sentenciado” está el salvaje comportamiento de un club instalado en el detritus como al baloncestista se le ocurra, como parece, acudir a la justicia por tu inhumano comportamiento, FC Barcelona.
El recuadro inferior de Sport, que como argumento principal insiste en elevar a Pedri a la categoría de Maradona, no es moralmente mucho más respetable. “Divorcio total con Heurtel”. ¿Divorcio? Ni siquiera en La guerra de los Rose, recuento feroz de las desavenencias maritales entre Michael Douglas y Kathleen Turner, se atrevía ninguno de los dos a dejar tirado al otro en Estambul en vísperas de Navidad y con un virus letal aterrorizando al planeta. Viva el espíritu navideño del Barça, amigos. Esta Navidad les va a visitar, a poco que se pongan, el fantasma de las Navidades pretéritas para que se avergüencen de su propio comportamiento... suponiendo que sus Navidades pretéritas estén asimismo libres de culpa, lo que en su caso es mucho, muchísimo suponer.
Pasad un buen día de Nochebuena y Feliz Navidad.



