El hombre del frac
Editorial La Galerna
Imaginad que un día, en mitad de un partido, un espontáneo salta al terreno de juego vestido de frac y sombrero de copa y justo cuando Cristiano Ronaldo está presto a rematar a portería, el extraño despeja el balón. No es el fin de la propuesta. Porque imaginad además que ningún medio de comunicación se hace eco de ello y que el colegiado y el equipo rival hacen también caso omiso a la intervención del sujeto. Los jugadores del Real Madrid se desgañitan con el árbitro, le rodean brazos en alto, pero éste les indica: «Jueguen, jueguen». Y todo sigue su curso bajo amenaza de tarjeta y expulsión. El Madrid empata el partido.
Al acabar el encuentro los madridistas protestan por el atropello y cuando el técnico blanco se expone, con semblante serio, ante los medios en sala de prensa estos le preguntan, de primeras, por su impresión sobre el penalti de Messi. A lo que el entrenador del Real Madrid replica que todos han visto cómo un hombre vestido con frac despejaba un balón cuando su delantero iba a rematar. “¿Pero es entonces Cristiano el mejor jugador del mundo?”, le responden los preguntadores, tratando de resaltar su perspicacia, como si ya tuvieran contra la pared al preguntado. Mientras tanto, Emilio Butragueño, atiende a los medios en la zona noble y declara que “Desafortunadamente hemos perdido dos puntos. El partido ha sido raro. Incluso diría que más raro de lo habitual. Pero el Real Madrid no se va a rendir. Luchar forma parte de nuestro registro genético”.
En las redes sociales parte de la afición del Real Madrid clamaría por la injusticia. Se harían virales los videos con el hombre del frac robándole el remate al crack portugués, mientras otra facción del madridismo arremetería contra su presidente porque ha permitido estas circunstancias y además, no fastidiemos, el equipo no juega un pimiento y eso es culpa de las giras veraniegas y de su obsesión por confeccionar plantillas descompensadas para vender camisetas. Una liga de siete, dejaros de tonterías de hombres del frac. Al tiempo, los antimadridistas también viralizarían las imágenes de la polémica, pero editando el rostro de Messi en la cara del asaltante y reirían el tweet de Piqué: “En ocasiones, veo magos”. Otros barcelonistas, en cambio, saldrían a la caza del indignado merengue aduciendo que la tienen muy adentro, porque en el fondo todo se reduce a que Messi es mejor que toda la plantilla del Real Madrid junta y que es de vergüenza ajena insinuar cualquier tipo de irregularidad cuando, como es sabido, todos tienen un hombre del frac escondido en el armario.
En algún editorial de algún periódico deportivo de Madrid, al día siguiente, su director haría copy/paste de la deriva a la que ha conducido al club Florentino y barruntaría gritos de dimisión en el Bernabéu: “Por el momento, ya se han visto algunas pancartas en su contra en algunos puentes de Madrid”. En la otra acera, otro periódico madrileño titularía en portada “Zidane no ratifica que Cristiano sea el mejor jugador del mundo” y en la prensa catalana amanecerían con el “El Madrid sucumbe bajo los efectos del penalti de Messi”. Transcurridos diez años, sentados en la mesa de un bar, un grupo de amigos recordaría el caso. “Bueno sí, pero qué bueno era Messi. El más grande”, concluiría el colega del Atleti.
Así que este texto es un recuerdo, un homenaje, a todos esos hombres del frac que cual espectro, pasaron por delante de todos sin que casi nadie se atreviese a hablar de ellos so pena de que lo tomaran por loco, embustero o mal perdedor.
El lunes, un medio de comunicación, OK Diario, acusó a Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes, de haber presionado a una ponente del TAD, Carmen Valverde, para que el Madrid fuera expulsado de la Copa del Rey en relación al affaire Cheryshev. De la veracidad o no de los hechos tendrán constancia sus protagonistas y las personas que así lo relatan. Pero robara o no el balón en el momento del remate, podemos afirmar que el hombre del frac, cuando menos, hizo acto de presencia a través del mencionado artículo. Y una vez más, prácticamente nadie se hizo eco.
Durante 24 horas tan solo cuatro medios expusieron el tema. No fue el caso de ninguno de los periódicos de mayor tirada o emisoras de mayor audiencia del país. Choca que fuera así cuando en otros precedentes similares, cualquier atisbo de sospecha, fundada o no, ha sido elevada a conocimiento general. Una prueba de ello la tenemos en la reciente denuncia de un abogado de Barcelona que, en nombre de un árbitro anónimo, aseguró la presión que recibió su representado para favorecer al Real Madrid. Aunque el susodicho reconociese, sin sonrojo y de antemano, carecer de pruebas, todos los medios se prestaron a darle voz. La denuncia finalmente fue archivada. Sorprende, además, en el caso de Miguel Cardenal, que nadie le trasladase la acusación cuando el presidente del CSD atendió, el mismo día y horas después de la publicación de la noticia, a gran parte de medios generalistas, en un acto público junto a Alberto Contador. Pero de las muchas preguntas y polémicas que le dirigieron ninguna estaba referida al asunto en cuestión. Todos silbaron mirando a otro lado.
Felizmente, pero para sorpresa de los oyentes que no sabían nada del asunto, ayer, 36 horas después de ser publicada la noticia, el hombre del frac salió a la luz en el programa El Larguero, de la Cadena Ser, donde se cuestionó, específicamente, sobre el tema a Miguel Cardenal. Cabe felicitar al programa y al director porque ha hecho algo que otros muchos ni se han dignado. Pero también podemos preguntarnos por qué si se consideran relevantes las explicaciones de una personalidad en torno a un asunto ese mismo asunto no mereció, para ese mismo medio, la menor atención durante el día y medio anterior.
En la entrevista, De La Morena se limitó a exponer los cargos al entrevistado que, como no podía ser de otro modo, negó con rotundidad. Pero ahí lo dejó el dirigente. No se mostró favorable a posibles acciones judiciales para preservar su honor. No quería darle protagonismo a los inductores de las presuntas calumnias pese a que se confesaba “dolido”. La intervención culminó con, probablemente, el motivo de la misma: la confesión del periodista de que otra información del mismo medio (OK Diario) sobre Cardenal, referente al pago de billetes de avión a Miami para asistir al torneo de niños de El Larguero se había efectuado a cargo de dinero público, circunstancia que no era cierta. De La Morena afirmó haber avisado a dicho medio de que tenía constancia de que esa circunstancia no era así y, pese a todo, no habían rectificado. Así tenemos que el denunciado estaba a salvo porque el denunciante había sido deslegitimado.
Por lo cual, desde el respeto a la presunción de inocencia pero también desde el más estricto sentido crítico, nos planteamos: un dirigente hace una aparición pública para deslegitimar a un periodista dejando constancia de que tienen pruebas de que le han acusado de algo tan sumamente grave como apropiarse ilícitamente de dinero público ¿Y no se va querellar contra dicho profesional o medio? ¿Pelillos a la mar? ¿No le quiere dar importancia al asunto? ¿Hablamos de la misma persona que está cursando la investigación y probable inhabilitación del presidente de la Federación Española de Baloncesto por la presunta gestión indebida de fondos en beneficio propio? ¿De la misma persona que está haciendo lo propio con el de la Federación Española de Fútbol?
Y es que igual podríamos concluir que denunciar una falsa acusación de apropiación de fondos públicos, de lo cual además se tiene prueba, obligaría también a dicho dirigente, Miguel Cardenal, a denunciar las otras acusaciones que ese mismo medio ha vertido sobre él. No hacerlo implicaría que una, la denunciada, la da por falsa y las otras, las ignoradas, por ciertas. No denunciar ninguna, es decir, lo que va a hacer, podría implicar, simplemente, no querer verse comprometido a esa tesitura. De tal modo que la publicación en El Larguero de las pruebas por falsedad del pago de billetes con fondos públicos pero, sobre todo, la desestimación del exonerado a denunciar dicha calumnia lo que hace no es sino aumentar el peso del valor de las otras acusaciones.
Yo, en cualquier caso, ni juzgo ni sentencio, me conformo con que no ignoren al hombre del frac.
