El Madrid, líder de la cabeza a los pies
La Galerna
Buenos días, amigos. El Madrid se encarama a lo más alto de la clasificación de la liga tras ganar 0-2 su partido aplazado contra el Getafe con motivo de la disputa de la Supercopa en Arabia. Tras 22 jornadas, los blancos aventajan en dos puntos al Girona y en diez a Atleti y Barça.
De cabeza al liderato con los pies en el suelo. La frase aplica tanto para el Madrid como para Joselu, autor de ambos goles y merecedor de la portada de Marca.
El primero, de cabeza tras pase de Lucas Vázquez, y no cualquier pase, el diecisiete merengue se convirtió en un trasunto de Míchel y Beckham para servir un centro perfecto desde la banda derecha que remachó su paisano Mato con la testa al fondo de la red de Soria. Picado y abajo, como reza el manual no escrito del nueve de toda la vida. Gol clásico. Arriba con ese balón, que Lucas Vázquez la prepara y Joselu mete gol.
El segundo, con el pie. Vinícius le asistió de manera inteligente, el catorce realizó un control orientado de categoría y pateó con la izquierda ajustado al palo siniestro del meta getafense. Otro tanto de delantero puro, acción canónica de control y definición para enseñar en las escuelas.
Joselu aplastó al Getafe, como tituló Ramón Álvarez de Mon en su crónica del encuentro. El Madrid, líder de la cabeza a los pies. O, como titula AS, «De Joselu al liderato».
El Madrid no tenía por delante una tarea sencilla por varios motivos, el primero de ellos porque enfrentarse al Getafe es tan apetecible como un examen aduanero de orificios. El conjunto azulón dejaba claras sus intenciones presentando un once en el que al menos dieciséis futbolistas eran defensas. Sin embargo, el desempeño de los blancos fue inmaculado, dando una lección de cómo hay que jugar este tipo de partidos.
El segundo motivo que entrañaba dificultad es el concerniente a la ecuación plantilla-bajas por lesión-posibles bajas por sanción-calendario. El choque contra el Getafe era importante de cara a la consecución de la liga, pero también administrar una plantilla con muy pocos efectivos en la defensa, con la espada de Damocles de la suspensión sobre Camavinga y Tchouaméni y la perspectiva del derbi del domingo.
Además de la lesión de Rüdiger —esperemos que no pase de un golpe—, aquí la cosa no salió del todo bien precisamente por el tercer motivo que hacía difícil el partido de ayer: De Burgos Bengoetxea. El lamentable colegiado se encargó, entre otras cosas, de que Tchouaméni no vaya a estar presente contra el Atleti al mostrarle una amarilla con el partido prácticamente concluido por literalmente no tocar al rival.
Cómo será de desesperante el espécimen del silbato que fue capaz de sacar de sus casillas al calmado Carlo, al que amonestó y quien en rueda de prensa no entendía ni la tarjeta a Aurélien ni el penalti no pitado a Brahim en los instantes finales. Quizá el penalti más claro de todos los tiempos. Tan nítido, que hasta Carlos Martínez lo apreció así en la retransmisión y el ínclito Iturralde dijo que lo era.
Pero la amarilla a Tchouaméni y el penalti visto y no señalado a Brahim no fueron las únicas fechorías de De Burgos, el bilbaíno comenzó pisando fuerte al no mostrar amarilla a Damián en el minuto uno por propinar un manotazo en la cara a Vinícius. Djené también pisó fuerte, y mucho, al dieciocho merengue, en una acción que si la hubiese perpetrado cualquier jugador del Madrid habría sido expulsión y linchamiento público durante días. Latre en el VAR debía de estar viendo Tu cara me suena, porque no avisó al colegiado de campo.
El penalti a Brahim no fue el único, Carmona cometió otro claro sobre Vini. Si bien esta no era jugada de VAR, dice mucho del arbitraje —por llamarlo de algún modo— de De Burgos. El resto del partido fue un continuo desatino con intención y mala baba, como escribió Alberto Cosín en su crónica arbitral.
Por desgracia para el sistema, anoche no pudieron con el Madrid, que se impuso nuevamente a todos, incluso al lastre de ese sector madridista con alta concentración de ácido acético cuya amargamiento les impide disfrutar de este Real Madrid absolutamente irresistible, como lo define nuestro editor Jesús Bengoechea.
Sobre la portada de As y cambiando de tercio, es menester comentar el recuadrito que dedican al Atleti: «Competición desatiende al Atleti. Mantiene la fecha del choque ante el Athletic; el club madrileño no apelará». No, competición no desatiende al Atleti, de hecho, lo ha atendido, lo que ocurre es que ha desestimado su petición. Cuando el Cholo tuvo cuatro días más para preparar su choque copero frente al Madrid no se quejó tanto el entrenador mejor pagado del mundo.
También en As podemos apreciar el trabajo que realiza Tebas con los medios. El diario madrileño intenta vender la mejora del cadáver llamado fútbol español señalando un repunte en la inversión en fichajes durante este mercado invernal recién concluido.
Pasamos a la prensa del régimen culé.
Mundo Deportivo recicla la portada de Sport de ayer; misma foto con otro titular. Es de agradecer el compromiso de los de Godó con el medio ambiente.
A diferencia del optimismo que exuda As con el mercado invernal, Mundo Deportivo lo califica de perfil bajo.
Llama la atención que resalten que Vitor Roque ya aprende castellano. Esperemos que durante su labor profesional no se le ocurra escribir ningún mensaje solo en este idioma y no en catalán, no vaya a ser sancionado por ello.
«Perdí la chispa», titula Sport. Pero no es una bujía quien hace esta confesión, sino de Robert Lewandowski, que no carbura. El polaco dice que en 2023 hubo un momento en el que se sintió más débil tanto física como mentalmente, que cayó en una especie de corriente y necesitó demasiado tiempo para salir de ella. Robert, no era una especie de corriente, donde caíste fue en el FC Barcelona, y lo que te pasa es consecuencia de ello.
Pasad un buen día.



