El Manzanares también era mío
Luis Beneyto Garcia-Reyes
Por cuestiones laborales que no vienen al caso, me vi obligado a conducir por la madrileña-y siempre atascada- M30, en dirección Sur-Norte, hace solo una fechas.
De manera completamente inesperada, como si de una broma televisiva de cámara oculta se tratara, me ví subido en mi coche atravesando exactamente el lugar en el que desde hace más de 50 años se han venido ubicando los 105 x 65 metros del césped del Estadio Vicente Calderón. Soy madridista desde antes de nacer, pero fui incapaz de evitar notar como se me ponía la piel de gallina.
Para ser sincero, desconocía completamente que una de las fases del proyecto de las obras de demolición del estadio obligaría a los conductores a transitar exactamente por semejante lugar. Apenas se comienzan a recorrer con el automóvil esos escasos cien metros se levanta a mano izquierda la inolvidable grada de la "visera", precisamente aquella por cuya parte inferior ha discurrido la M-30 durante tantas décadas. Vacía, gris, triste, despojada de su traje de asientos blancos y rojos y humillada a sus pies por un conglomerado de hirientes montones de tierra y escombros . De repente, la historia se me vino encima. No había recorrido mas de la mitad de esos escasos cien metros, y ya echaba de menos el estadio del Manzanares. Nunca habría imaginado que hubiera sentiría tan cercano un símbolo tan de "ellos ".
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