El momento es ahora, Odegaard
Emil Sorel
Estábamos en otoño de 2014, éramos jóvenes y felices, y las redes sociales se llenaron de vídeos de un preadolescente noruego llamado Martin Odegaard que jugaba con los mayores y que parecía un fenómeno inaudito: controles, regates, pases al hueco... Esos mismos clips empezaron a circular por las secretarías técnicas de toda Europa, desatando una carrera entre los grandes por hacerse con los servicios del chaval.
El Real Madrid se adelantó a todos los demás. Por entonces no lo sabíamos, pero esa inclinación por adquirir talento joven a precio irrisorio (poco más de dos millones de euros) se transformaría en la estrategia deportiva de la institución. En cierto sentido, Martin fue el modelo a seguir: la inversión se ha multiplicado exponencialmente, sin que ni siquiera haya tenido que hacer acto de presencia en el primer equipo. Fueron años, conviene no olvidarlo, de burlas, risas y cachondeos varios con Martin. Daba igual que fuera un menor de edad y que necesitara un desarrollo personal y deportivo: todo vale con intención de hacer daño a la entidad. Si hay que llevarse por delante a un menor de edad, se hace. Faltaría más.
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