El OnZe de Zidane
Carlos Lumbreras
Zidane siempre me ha parecido un tipo inteligente. No lo digo, por su elocuencia en las ruedas de prensa, ni por las charlas en los descansos de las finales de Champions que muestran los documentales de RMTV. Sin embargo, si se analizan todas las decisiones que ha ido tomando en su vida profesional y personal podemos llegar a la conclusión de que es un tipo listo (la de volver al Madrid en marzo se la vamos a atribuir al amor a este club).
Como ZZ es un tipo listo, sabe mejor que nadie que sus mejores cualidades como entrenador son su carisma personal, su capacidad de gestionar egos en un vestuario de estrellas y la de llegar a sus jugadores con ese “idioma del fútbol” que escandalizaría por su simpleza a la nueva ola del periodismo deportivo digital.
Hago este preámbulo para introducir la idea de que estoy seguro de que el propio ZZ sabe que la actual plantilla del Real Madrid no es la más apropiada para explotar sus virtudes como técnico, o como dicen sus críticos, que ZZ no es el entrenador adecuado para este momento del equipo. En este punto, podríamos discutir si en junio Zidane pensaba que podría tener otra plantilla, y si la gestión de entradas y salidas de los últimos veranos ha sido la más conveniente para un club como el Madrid y un entrenador como Zinedine. Pero ese es otro tema.
Lo que parece claro, es que mientras encuentra esa plantilla, Zidane ha encontrado su once (onZe, en el caso de ZZ). No lo ha tenido fácil. Para empezar, por una racha de lesiones de proporciones históricas y para continuar, por su empeño en recuperar, en contra del sentido común, a alguno/s de sus pretorianos. Lo encontró en Estambul, en el partido más comprometido de lo que llevamos de temporada, en el que nos jugábamos acabar fuera de la Champions, o peor aún ¡jugando la Europa League! Es lo que tiene llamarse Zidane pero también haber presenciado, en primera línea, el esperpento que protagonizaron gran parte de los potenciales competidores de esos once en el patético partido de Mallorca tres días antes.
Courtois-Carvajal-Varane-Ramos-Marcelo-Casemiro-Kroos-Modric-Rodrygo-Benzema-Hazard. Ese es el “once” con el que Zidane jugaría la final de Champions si se disputara este fin de semana. Ese equipo titular está basado en la mejor versión de Benzema de toda su carrera, en un Casemiro que ha recuperado el nivel perdido en el Mundial de Rusia, en la personalidad de Ramos y en la aparición de Valverde y Rodrygo. Con matices, se podía esperar que Ramos-Casemiro-Benzema fueran claves en el actual Real Madrid post-CR, como que lo fueran, y no lo son (de momento) Hazard y Modric, pero si en agosto hacemos una encuesta, pocos habrían puesto a Valverde y a ¡Rodrygo! como jugadores decisivos en el once de ZZ.
El papel estelar de Rodrygo y Valverde es una demostración de que el fútbol es más que una suma de buenas individualidades. Yo creo que Rodrygo y Valverde en 3-4 años van a ser estrellas de este juego, pero sinceramente también considero que todavía no lo son. Sin embargo, su impacto en el equipo ha sido tan grande como si ya fueran las estrellas consagradas que van a ser. La razón es que los dos, más allá de su talento personal, aportan dos características que el Real Madrid echaba de menos desesperadamente: DINAMISMO Y ENERGÍA. Y esas virtudes, metidas en vena en el equipo, han mejorado a los otros 9 que juegan con ellos en este once de ZZ.
Con Valverde a su lado, Toni Kroos parece que tiene 6 años menos, Casemiro hace menos kilómetros y cubre mejor su espalda, Benzema no está solo en la presión de la salida de balón, y Ramos y Varane no ven llegar a cuatro jugadores rivales sueltos en la transición defensiva cada 10 minutos. ¿Y qué decir de Rodrygo? Gracias a él, Hazard puede seguir su plan de adelgazamiento mientras el brasileño mete los goles que se suponía iba a marcar el belga, Benzema tiene quien le escriba, Carvajal ha encontrado un aliado en su lado que no le deja tirado a la segunda carrera detrás del lateral del equipo contrario y Marcelo tiene a quien centrar el en el lado contrario con la garantía de que el balón no acabará estrellado en la publicidad. Ah, y como remate, el adolescente de Santos alegra la vida a una hinchada inquieta, con tendencia a la ira y bastante escamada con el equipo.
Una virtud que no se le puede negar a Zidane es su ojo para detectar buenos jugadores y es justo poner en su haber su apuesta por Valverde, en detrimento de otras más seguras como Ceballos, Kovacic o Llorente. Del mismo modo, algo ha debido ver en ese niño brasileño con cara de inocente que no se equivoca casi nunca (Toni Kroos, dixit), juega con la naturalidad de los elegidos y, además, mete más goles que Griezmman en la cuarta parte de tiempo.
Así que, Zinedine ya tiene su onZe, lo que de momento parece habernos salvado de la Europa League, y nos ha ofrecido un par de partidos más que potables. En todo caso, seamos prudentes, porque con un once (aunque sea onZe) no se gana una Liga, quizás una Champions si hay mucha suerte (y se juega con una camiseta blanca con un escudo redondito). El siguiente paso de ZZ, es construir su plantilla, y me temo que para eso va a hacer falta tiempo, paciencia, acierto y algunas bajas dolorosas de jugadores que son ya historia de este club. Mientras tanto, disfrutemos del hallazgo: las semanas se hacen más cortas y felices cuando el Madrid gana y juega bien.
