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Opinión·23 de agosto de 2019

El poker de Neymar

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Carlos García de Sola

Hace tres veranos el PSG hizo un all in por Neymar, removiendo los cimientos del fútbol europeo. Los 222 millones de euros pagados en concepto de clausula han sido desde entonces la apuesta más fuerte. Esa partida se la ganó el PSG al F.C.Barcelona y si se quiere al Real Madrid, que en algún momento pudo estar interesado en el brasileño.

Hoy, casi dos años después, se vuelve a jugar la misma partida de póker, con los mismos protagonistas, pero en circunstancias muy distintas. Mismos clubes, pero distintos objetivos y distintas manos ganadoras y perdedoras

Para el PSG, el objetivo principal es deshacerse de un jugador tóxico ahora mismo para ellos. Si entonces Neymar les puso en el mapa mundial para bien, ahora mismo es un jugador que con sus acciones desprestigia cada día al club parisino.

Su rendimiento deportivo, cuando ha estado sano, ha sido sobresaliente, marcando y asistiendo en su calidad de supercrack mundial. Sus cifras de 51 goles y 29 asistencias en dos temporadas hay que medirlas en función del número de partidos totales disputados: solo 58.

Su rendimiento en el campo es sencillamente espectacular, a la altura del sueldo que recibe como mega estrella, pero sus dos lesiones en el último tramo de la temporada, perdiéndose la parte más importante es lo que ha ido desgastando la relación con el PSG. No ya por la lesión en sí, traumatismos ocasiones por golpes con rivales, si no, el poco cuidado en preservar su imagen, en momentos en los que su equipo se jugaba todo, y él, la super estrella del equipo, se encontraba a miles de kilómetros.

Por eso, los aficionados del PSG, que tanto se ilusionaron con el brasileño, ahora se sienten muy decepcionados y les resulta insoportable la presencia de un jugador, que además durante el verano ha protagonizado varios desplantes verbales de muy mal gusto a su club.

El dueño del PSG se debatirá entre su orgullo ante un jugador que quiere marcharse a pesar de haberle convertido en el traspaso más caro de la historia, con una jaula de oro, y la necesidad de rentabilizar a un jugador con difícil encaje tras los varios desencuentros. La necesidad de vender al brasileño es evidente, como lo es la devaluación de un jugador que 2 años después y con varias lesiones, ya no puede costar 222 millones.  Necesitan deshacerse del brasileño y se les nota demasiado en la expresión del rostro que tienen la peor mano de toda la mesa.

El segundo protagonista que aparece en escena es el F.C.Barcelona, el mismo club del que Neymar quiso salir hace dos años, justo de la misma manera que quiere hacerlo ahora. A pesar de ese hecho y de las denuncias cruzadas, el equipo blaugrana parece querer recuperar a un jugador, que en su mejor momento era el complemento ideal de Messi, y un crack de primer nivel.

Y quizá ese sea el motivo principal, la necesidad de Messi de tener a su amigo al lado. Porque deportivamente, con el refuerzo de Griezmann el frente de ataque, junto con el argentino, Suárez y Dembelé, está suficientemente cubierto. Evidentemente, Neymar le añadiría un nivel más y una delantera inigualable.

La gran pregunta aquí es ¿cómo va a pagar ese fichaje el Barcelona? Con una deuda superior a 600 millones de euros, con varios préstamos pedidos para solventar el fichaje de Griezmann y con una masa salarial prácticamente al límite, resulta imposible, no ya el pago del traspaso, sino solamente afrontar los más de 60-70 millones brutos que cobraría Neymar. Y eso en un club que en los últimos años tiene un saldo negativo entre compras y ventas de 355 millones.

El Barcelona se debate entre el deseo de fichar a un jugador después de haber apostado por ello y haberlo publicitado en los medios, y el alivio en tesorería de no ficharlo. Pero en ambos escenarios queda debilitado: en uno a nivel de imagen y deportivamente y de cara a Messi (el argentino contento es el principal activo blaugrana) y en el otro, económicamente. Van de farol, no engañan a nadie y toca poner las fichas encima de la mesa.

El tercer actor es el Real Madrid, casi siempre presente cuando se habla de grandes fichajes y más cuando se habla de Neymar, quien, desde el inicio de sus tiempos en el Santos, estuvo relacionado con los blancos.

El Real Madrid tiene la mano más fuerte, porque sabe que el PSG quiere vender al jugador, preferiblemente no al Barcelona. Y sabe que el Barcelona quiere comprarle pero que en realidad no puede o debe, si no quiere implosionar económicamente.

¿Y cuáles son los intereses del Real Madrid? Con el fichaje de Hazard, la vuelta de Bale y un aparente buen inicio de campaña, la plantilla parece suficiente para competir. Económicamente el saldo entre compras y ventas de las últimas 4 temporadas ha sido de -123 millones. Y aunque esta temporada el gasto neto es de 190 millones, las cuentas son solventes y el equipo tendría capacidad para asumir un gasto de 100-150 vía préstamo o cualquier otra fórmula, sin que el límite salarial se dispare hasta límites insoportables, aunque haciendo un esfuerzo financiero.

¿Necesita el Real Madrid a Neymar? Comercialmente sí, sin duda El impacto de este futbolista a nivel de ingresos publicitarios y de marca es algo que se ha perdido con la marcha de Cristiano, y no lo ofrecen ni Hazard ni ninguno de los nuevos fichajes.

¿Y deportivamente? Neymar sano y concentrado es top 3 y tiene hueco en cualquier equipo. Bien es cierto que Zidane tendría que equilibrar el 11, pero el salto de calidad que ofrecería el brasileño es indiscutible, aún saliendo Bale o James.

Con ese escenario, y con la Juventus como equipo mirón, ante un fichaje económicamente imposible, solo hay tres opciones: se queda a disgusto en Paris, ficha por el Barcelona poniendo en riesgo la salud económica del club o ficha por el Real Madrid con la incógnita de su pie y de su rendimiento a sus 27 años (este factor es común en los tres casos)

De los tres escenarios, el que ofrece un claro win & win es el tercero, para Neymar, el Real Madrid y el PSG. Es el más lógico financiera y deportivamente. Y ahí es donde entra Florentino Pérez, que seguramente sea consciente de esto, pero también de la necesidad de vender del PSG y de la desesperación del Barcelona.

Si en su día, el presidente del Real Madrid no cometió una locura con Neymar, hipotecando el club financieramente, no lo hará ahora tampoco. Y si Neymar llega será porque el acuerdo económico sea factible y cuadren las cuentas, bien con una cesión con opción de compra, con una rebaja de sueldo de Neymar o con la cesión del 50% en derechos de imagen.

Por eso, la mano fuerte de Florentino se ha podido permitir pasar hasta ahora, sin necesidad de hacer un all in. Llegado el último momento puede entrar en la partida y apostar fuerte, sabiéndose con la mano ganadora o  puede retirarse y esperar otras oportunidades,  porque es el jugador con más fichas en el tablero en esta partida.

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