El Premio Messi
Ramón Álvarez de Mon
Leo Messi es un jugador de escándalo. Posiblemente el que ha disfrutado de mayor talento natural que han visto los ojos del que escribe, que, al nacer en el 84, apenas pudo ver la decadencia de Maradona. Hace poco Pelé declaraba que Messi no es un jugador excesivamente completo por entender que no manejaba la pierna diestra, ni el remate de cabeza. Además opinaba que sólo disponía de un regate. Pelé tiene todo el derecho a declarar eso lo piense realmente o no. Mi opinión es bastante contraria, ya que no sé cuántos regates tiene Messi, lo que sí sé es que profundamente desequilibrante. Desgraciadamente también he presenciado bastantes golpeos suyos decisivos con la diestra y hasta un gol de cabeza en una final de Champions, aunque es verdad que no se prodiga demasiado en esa suerte. En definitiva, por si alguien lo duda tras estas líneas, aclaro que Messi me parece un jugador descomunal y el principal responsable de la sequía de ligas del Real Madrid en los últimos años, puesto que el argentino suele conseguir ser su mejor versión en el día a día liguero.
messi es profundamente desequilibrante
Dejando a un lado lo anterior, me encuentro a kilómetros de distancia del fundamentalismo messiánico que lleva años instalado en España y que está siendo especialmente sonoro desde que el argentino acabó quinto en la clasificación del Balón de Oro. Existe un grupo bastante numeroso de expertos a los que les parece una falta de respeto que Messi no haya ocupado el pódium en dicho galardón. Este grupo suele argumentar que los periodistas que determinan la clasificación están fuera del mundo fútbol que unánimemente entiende que después de Messi no hay nada ni nadie. Olvidan, convenientemente, que el premio The Best, concedido mayoritariamente por profesionales del fútbol, otorgó exactamente la misma posición al argentino este año, y que en los dos años anteriores Messi vio cómo Cristiano era el que recogía el premio proporcionado por el mundo fútbol.
La conclusión parece sencilla: para el fundamentalismo messiánico el mundo fútbol se reduce a su opinión y los que la comparten. Todo lo demás pierde automáticamente su valor. Sus argumentos a veces son tan extremos que encuentran réplicas extremas que obvian o minusvaloran el gran talento del argentino. Estos profesionales de la opinión no parecen querer entender los criterios que determinan el ganador de estos premios anuales. Para ellos haber realizado una Champions y Mundial mediocres no es óbice para coronar al argentino en aquellos premios que fundamentalmente atienden al desempeño durante el año. “Messí gana un partido cuando quiere”, repiten como un mantra. Por ello y ,sobre todo, por ellos, propongo la creación del Premio Messi, cuya concesión tendrá en cuenta sólo cuatro criterios:
1- Se concederá anualmente.
2- El ganador siempre será Messi.
3- Cuando Messi se retire y el fútbol deje de ser fútbol, el premio quedará durante un año vacío en señal de luto y respeto.
4- Sólo después de que haya pasado un tiempo prudencial se volverá a conceder el premio, que será, por supuesto, para quien quiera Messi.