El secuestro de un penalti
Paula Pineda
Treinta y un cámaras colocadas por todo el estadio, cinco de ellas súper "slow motion" capaces de captar cualquier gesto o detalle, cuatro "key player" haciendo seguimientos pormenorizados a los protagonistas clave. Otra cámara aérea, con lentes angulares. Doce sistemas de repetición de imágenes. Seiscientos cuarenta periodistas acreditados y una audiencia potencial de más de quinientos millones de espectadores de más de ciento ochenta países. Cuatro árbitros sobre el terreno de juego más los de la sala VOR y nadie, absolutamente nadie, vio el flagrante penalti que Jordi Alba cometió sobre Vinícius.
El marcador era de empate a cero. Han tenido que venir @rafa_rnmj (toma lateral censurada) y @RichardDees (minuto 24:30 de ElRadio) a mostrarnos a los madridistas que, una vez más y ante los mismos de siempre, nos robaron. El hecho de que ganáramos el partido no debe ensombrecer ni tapar el atraco. Y lo que es peor, no debemos pasar por alto el secuestro de las imágenes más claras, que ni se mostraron en directo, ni las hemos podido ver en ningún sitio a posteriori. Solo sabemos de ellas por los cortes que nos han llegado por redes sociales de señales internacionales. Como se suele decir: de lo que no existe, no se habla. Pero el madridismo no se va a callar, aunque sea desde nuestras humildes cuentas de Twitter o desde las numerosas webs madridistas, hay que denunciar estas fechorías que no dejan de sucederse y siempre en contra del mismo equipo: el Real Madrid.
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