El trabalenguas de Bale
La Galerna
Buenos días. El líder de la Liga es el Granada. Felicitamos con entusiasmo al modesto equipo andaluz, vaya esto por delante, aunque no podemos evitar tomarnos este extremo como un efecto colateral desconcertante de la no menos desconcertante situación a la que se ha llegado a resultas del aplazamiento del Clásico. Nos referimos, ya sabéis, a ese Clásico que ha tenido que pasar al 18 de diciembre, fecha en la cual -por supuesto- ya se habrá resuelto el conflicto catalán y las turbas habrán sido apaciguadas y no habrá peligro alguno y el Barça será constitucionalista. En fin. Nos alegra que del hecho del aplazamiento (en conjunción por supuesto con el buen hacer del Granada) se haya derivado al menos un efecto positivo como es el liderato de un equipo que nos cae francamente bien.
Por lo demás, se ha sabido que no sabemos qué le pasa a Gareth Bale porque Gareth Bale no quiere que sepamos qué le pasa. Suena a trabalenguas. Será porque siempre he estado yo del lado del pescado que nunca había pensado que el pescado fuera a estar del otro lado, que cantaba Juan Perro. “Mejor ponle uno en inglés”, nos aconsejaría Relaño. The cat crept in the cript, crapped and crept out again. Qué le vamos a hacer si el gato se deslizó en la cripta, defecó y volvió a deslizarse fuera, y qué le vamos a hacer si (del mismo modo) Gareth Bale no quiere que sepamos qué le pasa. Quien sepa que le pase que pase con su pase o pase por su propio peso.
Como la propia portada de Marca reconoce, Gareth Bale está en su perfecto derecho de ocultarnos el alcance de su nueva lesión. Estamos acostumbraos a estar puntualmente informados de estos pormenores, pero lo cierto es que la confidencialidad entre cualquier médico y cualquier paciente consagra el derecho a restringir el alcance de estos detalles.
Otra cosa es que esta decisión favorezca al galés. Si hace cundir el secretísimo, Gareth no podrá quejarse de que florezcan las especulaciones. En la vida hay que elegir. Si quieres darlo todo con tu selección, respetabilísimo afán, y si además eres propenso a lesiones, deberás asumir también el riesgo de que la plaza de titular no te aguarde célibe, sino que sea mancillada (verbigracia) por un Rodrygo de la vida. El joven brasileño está calando en la afición por su calidad no exenta de entrega. No hay secretismo alguno en cuanto a las condiciones de Rodrygo: están a la vista de absolutamente todo el mundo.
Por supuesto, lo que acabamos de decir sobre Bale es extensivo al resto de la plantilla. Todos están legitimados para ilusionarse con sus equipos nacionales, pero no les cabrá después exigir absolutamente nada en lo que a titularidades respecta por cuanto asumen la opción de lesiones, o de que otros compañeros aprieten los dientes en el entrenamiento que ellos se han perdido y se ganen el favor del técnico.
La prensa cataculé, entretanto, aparece con un anuncio pesaroso, y lo decimos sin ironía: el Barça puede batir próximamente el récord goleador liguero histórico que ostenta el Madrid. No es el fin del mundo pues lo que cuentan son los títulos, pero seriamos unos cínicos sí negaremos que es un dato que nos incomoda.
Pasad un buen día.



