En buena lid: Que los antis no nos roben el fútbol
Daniel Vila García
Que el fútbol es un fenómeno de masas lo sabemos todos, pero muchas veces olvidamos qué es aquello que lo hace espectacular y único frente a otros deportes. El partido del pasado domingo entre el Real Madrid y la Unidad Deportiva Almería me hizo pensar en ello otra vez. Quizá lo que más nos engancha del fútbol es lo que tiene de imprevisto. En ningún otro deporte como en el fútbol puede el colista ponerse cero a dos en el campo del líder. Únicamente en este deporte maravilloso que es el fútbol el Almería puede llegar al Santiago Bernabéu y helar a los aficionados porque a su equipo le están haciendo un descosido.
El Real Madrid salió con una empanada importante. Solo así se puede explicar que Largie Ramazani inaugurara el marcador antes del primer minuto. Es verdad que el equipo ha salido descentrado muchas primeras partes durante esta temporada, pero lo del pasado domingo roza lo indescriptible. Muchos de los goles que estamos recibiendo en los últimos partidos tienen más de culpa nuestra que de acierto del rival.
No quisiera ser injusto con los porteros ni con los defensores, porque al fin y al cabo el tema defensivo es tarea de todo el equipo, pero he de admitir que algunos nombres salen más señalados que otros. A Kepa Arrizabalaga parece que la portería del Madrid le queda grande y Andriy Lunin no acaba de presentar suficientes credenciales para arrebatarle la titularidad. Y nuestro capitán Nacho Fernández atraviesa un largo camino en el desierto. Esta temporada no se acaba de encontrar.
Por suerte, tanto Antonio Rüdiger como Dani Carvajal están de dulce. Sus actuaciones rozan la matrícula de honor. Por su parte, Ferland Mendy necesita aún minutos para recuperar su mejor nivel. Es decir, la defensa ha de verse asistida por el resto del equipo para fortalecer algunos agujeros y achicar agua.
Muchos de los goles que estamos recibiendo en los últimos partidos tienen más de culpa nuestra que de acierto del rival
El once que dispuso Carlo Ancelotti apenas tenía rotaciones respecto al que disputó la Supercopa y se enfrentó en octavos de Copa del Rey al Atlético de Madrid. Los jugadores venían de disputar partidos larguísimos y de una estancia en Arabia Saudí que suponemos no es lo ideal para la preparación deportiva. Todos entendíamos que frente al Almería en casa podíamos rotar. Desde el respeto, minusvalorar al colista no es menospreciarlo, es valorarlo en su justa medida. Con todo mi afecto, el UD Almería no ha ganado un partido en lo que llevamos de campeonato y el equipo es el colista más flojo que se recuerda en toda la historia de la Primera División.
Ancelotti, viejo zorro sabio, se quedó en el césped durante el descanso para supervisar personalmente el calentamiento de todo el banquillo y para dar las indicaciones justas a los primeros cambios que se produjeron justo al reanudar el partido. Joselu, Fran y Brahim entraron por Mendy, Nacho y Rodrygo. Aurélien Tchouaméni retrasó su posición y ocupó el lugar del capitán. Ancelotti iba por el partido.
Jude Bellingham sacó el orgullo que le caracteriza y, como la noche europea frente al S. S. C. Nápoles, se erigió como un prócer dispuesto a tirar de sus compañeros y a encabezar así una remontada que por momentos parecía improbable. Suyo fue el primer gol con un penalti impecablemente lanzado. Gran noticia llevar dos seguidos convertidos. Tanto el británico como Vinicius se mostraron infalibles desde los once metros.
Sería el brasileño quien igualara el marcador con un gesto propio del fútbol ginga que todo brasileño virtuoso lleva en sus venas. El gol de Vinicius es propio de un genio. Ese remate con el hombro es un recurso que ya le hemos visto, al menos recuerdo una vez anterior. El cielo es el único techo del brasileño que crece y crece en su fútbol. Respecto al mismo, el propio Vinicius se refería a él en su cuenta de Twitter: «¡Golazo! Así lo hacía siempre en la playa de Copacabana». Y ya sería en la prolongación cuando en una contra fenomenalmente iniciada por Eduardo Camavinga, Dani Carvajal conseguía el gol de la victoria y se desataba el éxtasis en Chamartín. Cuatro goles lleva ya el canterano. De récord para un lateral derecho.
Por último, una breve mención a la polémica disparatada que se ha desatado estos días. ¿Quién me iba a decir la semana pasada que esta jornada liguera iba a tener una nueva representación teatral del esperpéntico estado comatoso del fútbol nacional? ¿Quién me iba a decir la semana pasada mientras perfilaba mi última columna que el antimadridismo nos ofrecería nueva dosis de demagogia barata? Sinceramente, uno nunca espera que el teatro del absurdo tenga tanta aceptación por una masa borreguil totalmente desquiciada.
El fútbol es el deporte más lindo que hay, no permitamos que los antimadridistas nos lo ensucien
Tal vez sea yo bastante cándido y olvide que la carnaza a la masa es el plato favorito de esa masa filiforme llamada antimadridismo que representa los más bajos instintos de individuos consumidos por el lado oscuro, sujetos que jamás disfrutan de lo hermoso que es este deporte y cuya pasión absoluta es el mal para el Real Madrid. Pero como digo, tal vez sea yo algo cándido y todavía parezca desconocer lo que le gusta la polémica al personal que compra todas las motos averiadas a la prensa. Las decisiones tomadas desde el VAR son indiscutibles y si el colegiado del encuentro es incapaz de pitar algo tan básico como un manotazo a Bellingham frente a sus narices pues que se dedique a otra cosa.
Por ello, lejos de ensombrecer la épica de la remontada con polémicas artificiales, el fútbol es el deporte que más pasiones arrastra. Partidos como el del pasado domingo son de los que crean afición. Y, de paso, remontadas agónicas cuando todo se puso en contra en los primeros minutos son las que te dan un título de Liga. El próximo sábado jugamos contra la Unión Deportiva Las Palmas y el jueves uno visitamos al Getafe. Dos partidos seguidos fuera de casa frente a dos rivales que están haciendo una grandísima temporada. Ojalá en ambos disfrutemos más relajados que frente al Almería pero con el mismo buen sabor de boca final. El fútbol es el deporte más lindo que hay, no permitamos que los antimadridistas nos lo ensucien.
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