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Destacados·1 de junio de 2020

En defensa del rosa

V

Van Cleef

Parece haberse suscitado cierta polémica o discusión en torno a la nueva camiseta del Real Madrid para la próxima temporada. Y no en torno a la camiseta en su conjunto, sino a tan solo una pequeña franja en el extremo de sus mangas, que comparten el color negro y el rosa. Y es este último color el motivo de esa cuestionable polémica. Porque además, la segunda equipación del conjunto blanco será casi enteramente rosa. Y este color también estará presente en la tercera (negra y gris), aunque de modo más discreto. El rosa al poder...

¿Hay realmente motivo para algún tipo de polémica?

En mi modesta opinión, no. He visto las tres camisetas y me parecen, lo que se suele decir, bastante "chulas". Incluso la segunda, totalmente rosa, con algunos toques azules en los extremos.

El supuesto problema está en que el color rosa se suele asociar al género femenino. Supuesto problema que no tendrá, precisamente, el Real Madrid Femenino...

Pero, ¿y por qué habría de tenerlo el masculino?

Tratándose del Real Madrid, blanco predilecto de todas las críticas y motivo principal de todo tipo de chanzas y burlas de aquellos que lo malquieren (¡que son legión!), no sería de extrañar algún tipo de mofa absurda, haciendo alusión a la mayor o menor hombría o virilidad sobre el terreno de juego de los jugadores madridistas. Mas, como acertadamente se dice, no ofende el que quiere, sino el que puede.

El color rosa está tremendamente estigmatizado por prejuicios de género. Tanto, que uno pudiera pensar que siempre lo ha estado. Pero nada más incierto. A lo largo de la mayor parte de la Historia, el rosa era un color más, como otro cualquiera. Sin ningún tipo de identificación por género. Que los hombres vistiesen alguna clase de atuendo o de adorno de este color, no era extraño en absoluto. Y sorprende saber que durante algún tiempo, el color de la ropa de niños y niñas se usaba exactamente al contrario a como suele hacerse en la actualidad: rosa para niños, azul para niñas.

El rosa estaba, en cierto modo, asociado con la masculinidad. Como una especie de rojo aguado, relacionado con la sangre. En el siglo XVIII (fecundo en guerras sangrientas) era bastante habitual que los caballeros vistieran ropajes rosados en sociedad. No fue hasta bien entrado el siglo XX, que el manipulador mundo de la moda empezó a moldear las preferencias de los usuarios y usuarias, haciendo que el rosa se decantase definitivamente hacia el género femenino de manera casi exclusiva, incluso entre los humanos de más corta edad.

Como anécdota, se puede decir que los nazis contribuyeron a la estigmatización de este color, pues, en los campos de concentración, los homosexuales, que también fueron objeto de su persecución, eran identificados con un triángulo rosa en el pecho. Y es por esta misma causa que, a posteriori, el movimiento gay adoptó simbólicamente dicho triángulo a modo de reivindicación de sus derechos.

Pero volviendo a la actualidad, y dejando a un lado estigmas de cualquier tipo, el color rosa sobre la camiseta del Real Madrid no debe representar problema o generar rechazo alguno. El propio Real Madrid ya lo ha usado en fechas recientes. Y no pocos equipos también lo han hecho a lo largo de la historia. Es un color tan digno como otro cualquiera. Y no exento de gran importancia y relevancia.

Kevin Keegan, con la vestimenta rosa del Hamburgo en 1977

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