Era gol de Januzaj
Rafael Gómez de Parada
La Real Sociedad perdió por dos goles a uno, pero no se trataba de un partido cualquiera, era un partido importante para la resolución del campeonato. Aquel partido concretamente sirvió para que el Fútbol Club Barcelona se proclamara campeón de la Liga 2018-19. El gol de la victoria fue fruto de este zapatazo de Jordi Alba en el que Dembelé tuvo que retirar sus posaderas para que el balón pasara y se colara en la portería rival.
El guardameta realista, Rulli, pidió que anularan el gol porque "Dembelé interfiere en mi vista en el segundo gol. Es muy claro. No entiendo cómo no se pitó fuera de juego". El supuesto experto en este invento del VAR, Isaac Fouto, afirmó tajante que el francés no interfería en el campo de visión del portero y que, por tanto, el gol era legal. Qué sabría Rulli de lo que le impedía ver el balón o no. La jugada era controvertida, tanto que la propia cuenta de LaLiga en Twitter "denunció" el error que llevó a la victoria de los locales:
Entonces supimos que la norma era clara: estos goles debían subir al marcador. Por si quedaba alguna duda, en Mestalla vimos al uruguayo hacer algo aún más aparatoso: saltar sobre el balón para dejarlo pasar y que de nuevo Messi marcara un gol que fue dado por válido. Tampoco recordamos a ningún valencianista diciendo que "siempre les pasaba lo mismo".
El problema surgió con el Real Madrid, siempre el Madrid creando polémicas. Con 0-0 en el marcador en un partido frente al Celta de Vigo, Varane realizó un movimiento torero para dejar pasar un disparo de Modric, un movimiento que nos recordó al de Dembelé ante la Real, así que no entendimos que se anulara el gol, como ocurrió. Otra polémica con el Madrid de por medio, ¡intolerable!
¿Entonces? ¿Cuál era la norma? ¿Deben anularse este tipo de jugadas o no? El Reglamento indica que “únicamente se sancionará a un jugador en posición de fuera de juego en el momento en que el balón toca o es jugado por un compañero de equipo si llega a participar en el juego de forma activa de una de las siguientes maneras:”
Y entre las maneras cita textualmente:
“Interfiriendo en el juego de un adversario de una de las siguientes maneras:
- impidiendo que juegue o pueda jugar el balón, al obstruir claramente el campo visual del adversario”.
Es cierto que el mundo ha cambiado tras la pandemia, porque es la primera vez que coincido con Iturralde González. Dos veces en una semana y yo no me he vuelto loco.
Por más que busqué una excepción en el Reglamento que explicara que sí se podía interferir el campo visual del portero si vestías de azulgrana, porque es un color que no molesta (¡vaya que no!), o que resulta transparente y permite a los porteros divisar balón, bota y hasta las gónadas del contrario, lo cierto es que no la encontré. El caso es que los jugadores de la Real Sociedad, visto lo que sufrieron en sus carnes en el Camp Nou, sin duda pensaron que la norma indica que da igual que el delantero esté en el campo de visión del portero y en posición adelantada, y claro, partiendo de dicha premisa, resulta obvio que el gol de Januzaj era perfectamente legal.
Pero eso equivaldría a decir que desconocen el Reglamento, y creo sinceramente que no es así. Saben que el gol de Jordi Alba fue injustamente concedido y solo demandaban el mismo trato injusto para ellos, esta vez a favor. Al no recibirlo, la prensa recurrió al consabido "es que a los grandes siempre les ayudan". ¿Perdón? La misma consideración tiene para la prensa un error que un acierto que evita un error, y ese es el gran problema de la prensa deportiva patria. Como dijo un tuitero:
Recojo este acertado comentario porque en ese momento exacto se ve a Courtois inclinando su torso y cabeza hacia la derecha para poder ver el disparo de Januzaj. La jugada es tan clara que era fuera de juego hasta para esos simpáticos chicos de RAC1, otros “sospechosos de madridismo”.
Que después de lo ocurrido en Anoeta algunos medios quieran hacer la campaña habitual de desprestigio es consecuencia del silencio del Real Madrid durante años. El As, para los que siguen pensando que es un diario madridista, hablaba ayer de “gol legal” anulado. Ni siquiera los diarios catalanes fueron tan claros, aunque sabíamos que la campaña estaba lanzada desde el viernes a medianoche.
Es muy poco serio que algunos medios como Sport o el Mundo Deportivo inicien una campaña como la que comenzaron tras el empate del Barça en Sevilla, pero que manipulen las imágenes atenta contra cualquier norma básica del periodismo, contra su código deontológico y sobre todas las cosas, ataca a la verdad.
La foto del despeje de Diego Carlos se puede ver de muchas otras maneras, o simplemente acudiendo al vídeo de la jugada. La manipulación grosera antecedió a la imagen de portada con la que el mismo medio ilustra el penalti a Vinicius. Nadie le toca, no hay ninguna pierna cerca, ni siquiera se tropieza con el césped, causa inequívoca de penalti, como sabemos por Messi y Jordi Alba, ¡qué escándalo, robo mayúsculo del Madrid!
Hay que tener la jeta de adamantium para poner esa foto y no cualquier otra. Como esta, por ejemplo, acompañada de una jugada de la que los medios apenas hablan, la amarilla (¿solo?) de Gorosabel:
Mal ven las cosas en Barcelona cuando empiezan estas campañas estando vivos (y muy vivos) en la competición. Es el desprestigio de siempre, teñir cualquier triunfo del Madrid de polémica y malas artes. Criticar incluso los aciertos a la manera del iniciador de esta táctica, el ínclito Pep Guardiola, y de su alumno aventajado, Gerard Piqué. El penalti de Benatia a Lucas Vázquez desenmascaró a mucho periodista de los que van de imparciales o “sin bufanda”.
Y si no hay controversia se busca la excusa, la minusvaloración del logro madridista. Ni siquiera se salva una exhibición de fútbol como la de Cardiff (4-1 a la Juventus), porque el triunfo no se debió al buen juego, sino a los Black Eyed Peas. Como lo oyen o leen:
Ese es el nivel de los rivales mediáticos. Pero estos solo hacen ruido. Mucho ruido. Los peligrosos de verdad son los que manipulan las imágenes, los que con tanta edición y montaje estalinista han logrado que muchos dejen/dejemos de creer en la limpieza de la competición. Cuando el Barça se adelanta al Villarreal con un gol en fuera de juego y no vemos las imágenes hasta veinticuatro horas después, el público duda. “No hay cámaras de la posición de Dembelé”, pensarán los más ilusos:
Pero, coño, veo el logo 360 grados en una esquina, luego eso significa que había cincuenta o sesenta cámaras en el estadio como para que esta imagen no fuera vista en el mismo día. Y ya puestos a pensar, quién sabe si no solo nos hurtaron las imágenes a los espectadores, sino también a los árbitros de la sala del VOR. Al fin y al cabo, la empresa proveedora de las imágenes era la misma. El descrédito de la competición se produce por cosas como esta, o porque no encontremos una sola repetición ni comentario en toda la prensa de un penalti como el de Jordi Alba a Vinicius en el Bernabéu. ¿Qué pasó con esas imágenes? El secuestro de un penalti, como lo tituló nuestra Paula Pineda.
Puestos a ganar con polémica, creo que me gustaría ganar un partido con polémica de verdad: en el último minuto con una jugada en la que Benzema le clavara los tacos en el antebrazo al portero, le diera un rodillazo en la cara y luego se le acercara a reprocharle que fingía. Ah, y que las imágenes no aparecieran hasta veinticuatro horas después para dejar con el culo al aire a nuestros periodistas de cámara. Y ya puestos a pedir, que estos zanjaran la polémica diciendo que era una jugada “fronteriza” sin más.
No me gustó la actitud de la Real Sociedad al acabar el partido del domingo. A los pocos minutos publicaron un artículo titulado "Así, imposible", en el que deslizaban que no habían podido ganar por decisiones ajenas a ellos, por ese gol “marcado, pero ha sido anulado de manera completamente injusta”. La Real es un equipo que siempre me cayó bien, en el que se formó uno de mis jugadores favoritos de siempre, Xabi Alonso, y en el que juega uno de los que están llamados a darnos grandes tardes, el noruego Odegaard. Les deseo lo mejor para la final de Copa frente al Athletic. Nos eliminaron con justicia, jugando mejor y siendo más precisos en ataque, en jugadas como esta de Isak en la que tengo sospechas fundadas de que se benefició de su posición adelantada:
Un partido trepidante en el que el Madrid soñó con la remontada hasta el último segundo, pese a que se viera frenado por jugadas como el gol anulado a Vinicius del que no disponemos de mejor imagen que esta, la que nos mostraron por televisión:
¿De verdad es tan difícil juntar golpeo y posición de los jugadores habiendo tantas cámaras en el estadio?
No soy optimista ante el final del campeonato. Va a haber mucha presión para que haya algún fallo en contra del Madrid y entonces escucharemos otra de esas grandes mentiras archirrepetidas: “unos días te quitan lo que otros días te dan”. Al tiempo.















