Eso es, Manuel: aquel invierno duró tanto como los imaginados por R.R.Martin: ¡el Madrid se salvó en el 41 ganando en la última jornada! No quedó un duro para la plantilla, porque Parages y Bernabéu lo sabían muy bien. Primero, el campo. El estadio le había dado al Madrid la preponderancia entre los clubes deportivos de España, precisamente por el trampolín económico y social que suponía a largo plazo disponer de unas instalaciones únicas. Y hubo que sacrificar lo deportivo, claro. No había otra manera. Excelente artículo.
Eso es, Manuel: aquel invierno duró tanto como los imaginados por R.R.Martin: ¡el Madrid se salvó en el 41 ganando en la última jornada! No quedó un duro para la plantilla, porque Parages y Bernabéu lo sabían muy bien. Primero, el campo. El estadio le había dado al Madrid la preponderancia entre los clubes deportivos de España, precisamente por el trampolín económico y social que suponía a largo plazo disponer de unas instalaciones únicas. Y hubo que sacrificar lo deportivo, claro. No había otra manera. Excelente artículo.