Florentino, ante un nuevo paradigma
Editorial La Galerna
Creo que a Florentino le podrán negar las virtudes que quieran sus mayores detractores, pero una de las más difíciles de cuestionar es su carácter innovador, capaz de adelantarse a los acontecimientos que depara el mercado futbolístico. Los que me hayan leído las últimas semanas habrán podido ver en mí un tono moderadamente crítico con Florentino, pero en esta ocasión creo que merece una loa.
Decía que una de las principales virtudes que destacaría en el presidente del Real Madrid es la de ser un innovador, es decir, un perfecto observador de las tendencias del entorno para ser el primero en dar el paso en la dirección correcta; y ya sabemos que ser el primero en algo correcto suele proporcionar una trascendental ventaja competitiva.
A su llegada al Madrid, el club se encontraba en una situación económica deplorable, hasta el punto que fue necesaria la venta de Seedorf en diciembre del año noventa y nueve para afrontar el primer tramo de nóminas del citado mes. Los exiguas entradas de dinero procedían principalmente de los socios y de los aún modestos ingresos por cesión de derechos televisivos. Como consecuencia de ello, el Madrid no tenía opción de fichar a las principales figuras de la época, así que los Ronaldos, Romarios, Rivaldos y Zidanes jugaban en otros equipos. Me dirán que se ganaron la Séptima y la Octava, y yo les añadiré que con mucho mérito, ya que la base de esas plantillas estaba formada por auténticos robos al mercado, es decir, por jugadores que no vinieron como estrellas, pero que a la postre se revelaron como enormes fichajes gracias a la buena visión de los responsables de sus contrataciones.
Florentino detectó la falta de ingresos y la dificultad para fichar estrellas ya consagradas, y buscó la cuadratura de círculo: fichar grandes cracks que incrementasen una tercera partida de ingresos –el marketing- posibilitaría continuar fichándolos y a la vez incrementar ingresos, todo un círculo virtuoso. Claro, me dirán que si fuese tan fácil todo el mundo lo haría, pero en este caso particular se daban dos grandes condiciones casi exclusivas del equipo de Chamartín: un club como el Real Madrid con la historia de su escudo y un presidente con credibilidad a nivel empresarial y con patrimonio que ejecutar en caso de impago.
La evolución económica del club ya ha sido analizada por Forbes de manera detallada, concluyendo que el Madrid supone un caso único a nivel de entidad deportiva. De hecho, el resto de clubes han ido tratando de copiar sus mejores ideas y, por ejemplo, ya es frecuente hablar de los derechos de imagen de un jugador cuando antes era un concepto casi desconocido.
También el Madrid fue el primero (o de los primeros) en inaugurar las giras de pretemporada. Pese a la evidente inconveniencia a nivel deportivo de muchas de ellas, ya ningún club con posibilidades las elude, y se han convertido en una muy importante fuente de ingresos, a la vez que en una manera de hacer madridismo por aquellos lugares que no tienen cerca al equipo de sus amores. Además, de paso, al ser ya algo común a todos los grandes, el perjuicio a nivel deportivo con respecto a las pretemporadas tradicionales se va difuminando.
Citados estos ejemplos de innovación, me centro ya en el asunto principal del artículo. Tras la entrada del pastizal por derechos televisivos en la Premier, la aparición de jeques en grandes clubes y la cesión de parte del capital del Bayern a grandes multinacionales, al Madrid se le presenta un nuevo paradigma. En otras palabras, el mercado le vuelve a plantear un nuevo reto, pues ya no es casi el único gallo del corral, ya no puede ofrecer fichas inaccesibles para el resto, con lo que es cada vez más difícil hacer el fichaje del verano.
Ante esta nueva coyuntura, el Real Madrid de Florentino Pérez dibuja un nuevo giro. Es importante tratar de seguir fichando al mejor jugador del momento que esté disponible, pero como no siempre va ser posible, empieza a ser básico adelantarse a los demás clubes detectando las futuras estrellas del fútbol. En consecuencia, la actual plantilla madridista está plagada de grandes jugadores en edad aún temprana, por lo que hay margen temporal para implantar el nuevo paradigma sin menoscabo deportivo, gracias al largo recorrido que es previsible reconocer en jugadores como James, Bale, Kroos o Isco.
Hasta ahora, el Madrid estaba cometiendo un error muy evidente en la cantera. Si la finalidad primaria de una cantera es la de proporcionar jugadores válidos al primer equipo, el Madrid estaba privilegiando la cantidad a la calidad, "produciendo" un volumen tan ingente de futbolistas que era imposible aprovecharlo. Sobre ese tema escribí en enero en Meritocracia Blanca, reclamando la supresión de equipos en favor de subir el nivel, para que así, con los nuevos recursos liberados, fuera posible detectar los mejores talentos jóvenes y ficharlos. La élite nunca puede ser masiva, y tener un Real Madrid C o tres juveniles parecía innecesario. Para entonces, el Madrid ya había comenzado la nueva tendencia: los fichajes de Abner, Odegaard, Asensio o Peeters eran prueba evidente de ello.
Pocos meses después, el Madrid ha optado por la deseada reducción de equipos y por la búsqueda de jóvenes estrellas: Vallejo, Valverde o Ceballos (parece cerrado) son perfectos ejemplos de lo comentado. Incluso Kovacic, a pesar de ser directamente para la primera plantilla, también es un jugador de gran juventud, aunque la inversión en su caso haya sido mayor.
El win- win de la mayoría de estas situaciones parece claro: una inversión relativamente pequeña por jugadores que generan grandes expectativas y que en el mejor de los casos llegan al primer equipo, mientras que en el peor, por cartel y potencial, garantizan el retorno económico para el Madrid con plusvalía. En el proceso, estos jugadores van viviendo lo que es el Madrid antes de que la presión y la máxima exigencia recaigan sobre sus hombros.
Como escribí hace poco, no sé si el Madrid tiene director deportivo o Florentino ejerce como tal. Pero sea quien sea la persona o el equipo de trabajo que haya optado por esta nueva vía creo que ha vuelto a anotarse el tanto de adelantarse a los acontecimientos. De ahí mi felicitación.

