Florentino Pérez y Zinedine Zidane, caminos separados
Quillo Barrios
El Real Madrid anunció el fichaje de Militao en marzo y los de Hazard, Jovic y Mendy en junio. Quedaba todo el verano por delante y todo hacía indicar que el club estaba dispuesto a afrontar el mercado de fichajes con la máxima responsabilidad, consciente de dónde veníamos y hacia dónde debíamos ir. La afición, de hecho, se ilusionaba pese a la desastrosa temporada que acababa de vivir. El horizonte era esperanzador, qué duda cabe.
Sin embargo, las semanas han ido pasando y lo que apuntaba alto se ha quedado a medio camino y con la propia plantilla mostrando fisuras pasadas en todos los partidos -oficiales y amistosos- salvo el del Celta de Vigo en la primera jornada de Liga.
Al equipo se le vieron carencias evidentes en el centro del campo -sin Ceballos y Llorente las posibles soluciones se redujeron demasiado- y también arriba, donde se echa de menos un hombre desequilibrante y con regate -Hazard no es suficiente y a Vinicius le están arrinconando poco a poco-.
A eso había que sumarle el complicado trabajo con la 'Operación Salida'. Mientras Zidane traspasaba verbalmente a Bale en cada ruda de prensa y ponía en el disparadero con su silencio a James, el club daba salida a los que menos culpa habían tenido del rendimiento colectivo durante la 2018/2019. La afición tragaba porque los piropos a Pogba hacían presagiar su llegada y porque Kubo y Rodrygo asomaban la cabeza en pretemporada.
El desenlace, precipitado y surrealista, lo conocemos todos. Bale y James se quedan en el Real Madrid y deberán ser importantes ante la falta de fichajes y la marcha de otros futbolistas. Ambos tendrán que dar la cara por el mismo entrenador que los trató como mercancía semanas atrás. Pogba se quedó en Manchester y ni siquiera hubo un Plan B protagonizado por Eriksen o Van de Beek. Hasta el sueño de Neymar se esfumó entre las irrisorias e hilarantes ofertas del Barcelona. Por último, Kubo buscará la explosión en Mallorca, dado que Zidane decidió que no tiene sitio en un equipo de recursos limitados.
Así todo, la sensación es de distanciamiento entre Florentino Pérez y Zinedine Zidane, algo que perjudica única y exclusivamente al Real Madrid. El club va por un lado, y el entrenador, por el contrario. Siempre defendí que se le dieran poderes al técnico, pero con matices. No puede ser, por ejemplo, que la opción principal sea Pogba y que si este no viene se descarten todas las demás. Ahí la entidad debió hacerle ver a Zizou la importancia de tener cuantos más efectivos mejor, por mucho que no sean -o no puedan ser, mejor dicho- los que él pretendía desde un primer momento.
Hazard, Mendy, Jovic y Militao sirven para ponerle un aprobado raspado a la 'Summeriana' en el apartado de altas, pero algo me dice que la nota irá bajando según vaya transcurriendo la temporada y queden al desnudo las carencias de una mala planificación. Ojalá me equivoque.
