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Opinión·6 de agosto de 2019

Florentino, ¿qué hacemos con Kubo?

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Ramón Álvarez de Mon

Takefusa Kubo llegó por sorpresa y lo cierto es que en un primer momento no causó mucho revuelo. Era 14 de junio y la prensa aireaba otros grandes nombres. El japonés jugaría en el Castilla y haría la pretemporada con los de Zidane. Los highlights de Youtube empezaron a despertar el interés de los madridistas, pero también ciertas manifestaciones que provenían del entorno del Barcelona y que provocaron curiosidad. Eran voces que se lamentaban por la pérdida de un enorme talento. La Copa América terminó de descubrir el pastel. En la competición cuya dureza somete a Messi, Take asombró.  El chico demostró unas condiciones técnicas impresionantes, pero también un entendimiento del juego y una personalidad impropios en un chaval de 18 años frente a profesionales mucho más desarrollados físicamente. Los primeros ratos de pretemporada con el Real Madrid han elevado si cabe más las expectativas. Como todo jugador de 18 años, Take Kubo tiene todavía mucho que demostrar, pero sobran 5 minutos para comprobar que tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en un jugador diferencial.

Kubo es el último nombre de la larga lista de incorporaciones del Real Madrid en el marco de su política de fichajes cuyo leitmotiv es descubrir a los mejores talentos a una edad temprana. Fue el Madrid el que se adelantó por Odegaard, Vinicius, Rodrygo, Valverde o Kubo, por poner algunos ejemplos. No obstante esta política, para ser coherente, debería ir acompaña del arrojo preciso para ir dando cabida a estos jóvenes. De poco sirve detectarlos, adelantarse a otros grandes clubes, si después el Club peca de conservadurismo para sacarlos al ruedo. El caso de Take Kubo puede llegar a resultar especialmente sangrante. Su condición de extracomunitario le aleja de tener ficha con el primer equipo y esta situación, lejos de ser coyuntural, puede prolongarse en el medio plazo. Ahora mismo el Real Madrid cuenta con Militao, Valverde, Vinicius, Rodrygo y Kubo como jugadores extracomunitarios. La nacionalización de Valverde parece muy próxima – ya le han comunicado el día para jurar la constitución - y ello posibilitaría que Rodrygo y Kubo se pudiesen alternar en las convocatorias con el primer equipo, pero esto dejaría al menos afortunado en una situación poco apropiada para su potencial: jugar con el Castilla en los campos de la segunda B. El proceso para la obtención de la doble nacionalidad para los sudamericanos se puede iniciar a partir de los dos años de residencia y tras ese primer paso la concesión puede prolongarse por otros dos más. Vinicius sería el primero de los jugadores madridistas que podrían iniciar el largo y tedioso proceso una vez finalizada esta temporada, por lo que el problema de cupos no parece que vaya a tener una solución temprana para el Real Madrid si todos sus extracomunitarios terminan sacando a la luz su enorme potencial. Cabe preguntarse si no se pudo evitar cubrir una de las plazas de extracomunitario con Eder Militao, previsible suplente esta temporada, máxime, cuando había otras opciones en el mercado sin esta contraindicación. Aunque a toro pasado, resulta más fácil decirlo. Nadie imaginaba que apareciese una oportunidad como la del japonés.

Ante esta tesitura, y en la previsión de que Rodrygo parece contar – según todos los medios - con más opciones de jugar con el primer equipo, el Real Madrid debe decidir qué hacer con Take Kubo. La experiencia con Vinicius determinó que al jugador le vinieron bien esos primeros partidos para acelerar su integración al juego europeo, pero también que el riesgo a ser masacrado por los rivales fue enorme. Varios entrenadores de Segunda B el año pasado denunciaron que interpretaban la presencia de Vinicius como un agravio.  La inclusión de un jugador de nivel internacional con un sueldo que multiplica por siete la media de un presupuesto de un club de Segunda B y con cuyo coste se podría sufragar todos los presupuestos del grupo de la categoría, indignaba a los técnicos y por transmisión a sus pupilos que luego salían al campo a cazar al jugador. Tampoco el estado de los campos que visitará el Castilla invita al optimismo. Resulta algo frustrante asumir que un jugador que probablemente estaría en disposición ya de poder aportar cosas importantes a la primera plantilla, sólo lo podrá hacer en aquellas ocasiones en las que no se pueda contar con Rodrygo o Vinicius, dos jugadores que también pueden ser importantes en el devenir de la temporada del Madrid. La cesión a un equipo de primera división – el club cuenta ya con varias peticiones - sería una solución temporal que permitiría crecer al nipón, pero le privaría al Madrid de su talento. No obstante, el verano siguiente el Madrid se encontraría con el mismo problema. Florentino, ¿qué hacemos con Kubo?

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