Florentino y lo obvio
Décimo Cornelio
Durante la II Guerra Mundial, la aviación y la artillería alemanas castigaban una y otra vez los aviones del ejército aliado. Tras una exhaustiva investigación estadística en todas las bases y hangares del Reino Unido, se confirmó que las alas, los timones de cola y la parte central del fuselaje eran las zonas más dañadas por el fuego enemigo. El comité de experto reunido al efecto de mejorar los aviones y aumentar la seguridad de los tripulantes, siguiendo el proceso de pensamiento más lógico, dedujo que había que reforzar la estructura de los diferentes cazas, avionetas y bombarderos en las zonas más castigadas por los balazos y los impactos de metralla, en las partes más expuestas al daño en combate. Sin embargo, Abraham Wald, nacido en 1902, en la mítica Transilvania, en Cluj, antes Hungría, ahora Rumania, matemático de vocación y profesión, fundador del análisis secuencial, y madridista —un miembro más de ese grupo histórico de egregios madridistas por hechos, por actitudes y por pensamiento—, optó por la solución menos obvia. Wald infirió que esas partes eran lo suficientemente fuertes como para posibilitar que los aviones pudieran resistir y volar de vuelta a la base, y que eran las zonas que no aparecían en los estudios y en la muestra estadística las que provocaban que los aviones no regresaran, las que implicaban que las máquinas cayeran y que los pilotos no sobrevivieran. Por consiguiente, optó por reforzar el morro, los motores y la parte trasera.
El Real Madrid piensa más allá de un mero estadio de fútbol: imagina un espacio de encuentro, cultura, negocios, diversión, conciertos y espectáculos de toda índole donde no solo acudir los fines de semana, sino a diario
Cuando se decide la remodelación del Santiago Bernabéu, la primera corriente de pensamiento —muy en consonancia con la línea de los mall norteamericanos que desplaza el ocio a grandes centros comerciales alejados de los centros urbanos- y conforme a la actuación de otros clubes que han sacado sus estadios del centro y lo han llevado a las afueras o al extrarradio, piensa que lo mejor sería la construcción de un nuevo recinto deportivo desde cero, así como de toda la infraestructura necesaria a tal efecto, cuestión que favorecen los mismos terrenos sitos en Valdebebas. De ese modo, el estadio sería más moderno, y una vez privado ya del nombre emblemático de Santiago Bernabéu, se podría percibir una buena cantidad en derechos por naming. En el Real Madrid, por el contrario, se piensa más allá de los términos de un mero estadio de fútbol: se imagina un espacio de encuentro, cultura, negocios, diversión, conciertos y espectáculos de toda índole, y se colige que hay mayor valor añadido en que la gente, todo tipo de aficionados, pueda disfrutar de toda esa serie de actividades en pleno corazón financiero de la ciudad, en el mismo centro, y por ende, no solo acudir los fines de semana, sino a diario, y generar más ingresos y de mayor importe por ello.
Cuando se piensa en la remodelación del estadio, el pensamiento común se fija en primera instancia en la ampliación del aforo, mientras que en la directiva del Real Madrid se piensa en términos de calidad para cada espectador, y en la dotación de nuevos espacios comerciales que generen nuevos flujos de ingresos. Se pretende una experiencia mejor por parte del espectador y se piensa en un público dispuesto a pagar más dinero por un mayor espacio, un mayor confort, una mayor sofisticación, y una mayor oferta de ocio.
Cuando se piensa en la remodelación del estadio, el pensamiento es la ampliación del aforo, mientras que en la directiva del Real Madrid se piensa en términos de calidad para cada espectador
Asimismo, cuando se habla de cubrir el Santiago Bernabéu, el pensamiento dominante lo ve como un gasto superfluo, cuando no innecesario, casi un adorno floral, puesto que en Madrid apenas llueve, y no hace falta un techo. En el Real Madrid, por el contrario, no se contempla un césped embarrado un par de días al año o una hierba sin barro cada 2 semanas, sino que se imagina un recinto cerrado, un hito arquitectónico que acoja toda la serie de actividades susodichas, realizadas día a día, en cualquier momento y estación del año, truene, llueva, hiele o se derrita el asfalto.
Al cubrir el Bernabéu, el Real Madrid imagina un hito arquitectónico que acoja toda clase actividades, realizadas día a día, en cualquier momento y estación del año, truene, llueva, hiele o se derrita el asfalto
En verano de 2017 el PSG paga 222 millones por Neymar y 180 millones por Kylian Mbappé, mientras que el FCB paga 145 millones por Dembélé y 160 millones por Coutinho. Poco antes se habían pagado 105 millones por Pogba, y casi 100 por Van Dijk; lo mismo por Lukaku. La corriente de opinión habla de cantidades desorbitadas, pero al mismo tiempo demanda fichajes de jugadores que se mueven en niveles de transferencia absurdos. Florentino Pérez asume, por el contrario, que no resulta viable dilapidar esa cantidad desproporcionada de millones; razona que solo se podrían invertir fuertes sumas, de ser posible, en la adquisición de un par de jugadores de esos que cambian el rumbo de un equipo y el devenir de un club, de esos que se dice que se acaban pagando solos y, sobre todo, de esos que marcan la Historia. En el Real Madrid se opta, pues, por proteger las cuentas, por tener un estado financiero saneado, y por mirar al futuro con solvencia. Por consiguiente, se realizan inversiones de medio largo plazo en promesas muy jóvenes, que permitan al club o bien recuperar buena parte del monto inicial, o bien alimentar la competitividad de la plantilla, o bien concretar un proyecto de estrella.
Cuando todos gastaban porque la economía parecía boyante, Florentino Pérez tuvo en consideración la siguiente crisis que acechaba a la vuelta de la esquina
Cuando todos gastan porque la economía parece boyante, Florentino Pérez tiene en consideración la siguiente crisis que acecha a la vuelta de la esquina, el probable cambio de ciclo que se avecina. Gran empresario, especialista en un negocio perteneciente a un sector muy cíclico, tiene presentes las crisis del petróleo de los años 70, de los bancos de ahorro y entidades de préstamos de los 80, de divisas de los años 90, de la burbuja de las puntocom en el año 2000, de la burbuja inmobiliaria y de la caída de los bancos de inversión en 2008, crisis que se repiten periódicamente, sin compasión, una y otra vez desde los años bíblicos de las vacas gordas y las vacas flacas. Lamentablemente, la crisis ha llegado no solo como crisis económica, sino también, por desgracia para todos, en forma de crisis sanitaria.
En verano de 2019, tras una temporada pésima por parte del equipo, el pensamiento más obvio y menos racional aboga por dar 17 bajas en la plantilla, por una revolución de cabezas cortadas. Se dice que Modric ya ha jugado sus mejores partidos, se dice que Kroos es un jugador aburguesado que solo da pases seguros, y así una retahíla de reproches con una larga lista de jugadores de la plantilla. Se pide reforzar el centro del campo con fichajes como Pjanic, Rabiot y Eriksen (aquí el amable lector puede esbozar, si gusta, una leve sonrisa). Zinedine Zidane —cuyo regreso tampoco fue nada obvio, previsible ni evidente—, por el contrario, ve la gran calidad intrínseca y el enorme talento presente en muchos de los miembros del equipo, percibe el compromiso, y decide confiar en ellos y darles la oportunidad de resarcirse y de volver a ganar. Esos jugadores que muchos creían acabados vuelven a escribir páginas y títulos en la historia de la entidad.
Esos jugadores que muchos creían acabados vuelven a escribir páginas y títulos en la historia de la entidad
Lo anterior son ejemplos de una manera alternativa de plantear las cosas, y de un modo de proceder diferente al de la corriente mayoritaria, —Santiago Bernabéu fue un magnífico ejemplo de todo ello—; pero, no obstante, no siempre funciona. Cuando en el verano de 2018 Cristiano Ronaldo pide su venta, el pensamiento común apuesta de manera evidente por la compra de un goleador contrastado que pueda suplir los goles, al menos una buena porción, del fenómeno que se marcha. Sin embargo, la directiva del Real Madrid piensa en la capacidad goleadora de Bale, en la calidad sin parangón de Benzema, en la proyección de Asensio, que apunta un Balón de oro en sus botas, y en la llegada próxima de Hazard, cuyo contrato se acerca a su vencimiento. La realidad posterior ha demostrado que, por unas razones o por otras, tan solo Benzema ha cumplido con un buen número de goles. No obstante, siempre reconforta saber que hay quien observa las situaciones con diversas ópticas, analiza desde una perspectiva y unos parámetros diferentes, y busca pensar de una manera más creativa de la que suele ser norma.
Fotografías: Getty Images.

