Florentino y sus paranoias
Rafael Gómez de Parada
El pasado 20 de diciembre, durante el turno de preguntas de la Asamblea General de Socios Compromisarios del Real Madrid, uno de los socios solicitó “que el club se expresara de manera contundente y firme sobre la realización televisiva y las imágenes que recibe el VAR”.
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, contestó con la moderación habitual que caracteriza sus declaraciones (muy alejada de la actitud que tenemos aficionados como el que esto escribe):
"En la televisión hay veces que no repiten jugadas que son muy importantes. Yo lo he dicho siempre, que si los realizadores, que si los otros... Todo el mundo ve que hay una gran diferencia, no solo en la repetición de las imágenes, sino en las personas que están hablando del partido, que no son nunca favorables al Real Madrid. Yo eso, nunca me he mojado, pero es la verdad. Es un clamor popular el diferente trato que nos hacen al Real Madrid respecto a otros equipos".
La queja fue bastante discreta, apenas cuatro o cinco líneas por boca de un presidente poco incendiario en sus declaraciones de un club nada propenso a defenderse de los ataques, un club al que no le quedan mejillas por poner para seguir recibiendo sopapos. Pero fue un paso más allá del “caramba” de Emilio Butragueño que muchos teníamos como la mayor rajada de un representante del club contra el trato mediático o arbitral.
Pese a la moderación en las declaraciones, que no van más allá de una mera opinión educada con la que se puede estar conforme o no, el aparato mediático saltó con el mismo griterío y celeridad con los que el coro de lapidadores de La vida de Brian exclamaba: “¡Ha dicho Jehová!”
Algunos medios como El Mundo o Sport ni siquiera entendieron lo que dijo Florentino Pérez, puesto que no hubo una sola crítica al VAR, sino a la realización televisiva y a los comentaristas, es decir, a Mediapro directamente: “hay veces que no repiten jugadas que son importantes”, “que si los realizadores”, “la repetición de imágenes”, …
Javier Tebas, presidente de La Liga y compinche de Mediapro, apenas tardó unas horas en responder al presidente del Real Madrid: “sobre las retransmisiones... si cree que no son objetivas, en el mando a distancia hay una opción para escuchar el partido con Realmadrid TV, seguro que son más objetivas”.
Observen que Tebas solo habló de los comentaristas, cuando las críticas de Florentino eran dobles: a los comentarios poco favorables y a la ocultación de imágenes. ¿Estaba el presidente de LaLiga negando con ello lo primero y dando por cierto lo segundo? No es posible, hay medio centenar de cámaras en los estadios, una realización de la que presumen Tebas y Mediapro como modélica, grandes profesionales tras las cámaras, es una locura pensar que se ocultan o manipulan las imágenes que llegan a nuestras pantallas.
Insisto en que decir que “En la televisión hay veces que no repiten jugadas que son muy importantes” ni siquiera es una queja hacia el estamento arbitral, es simplemente una necesidad de constatar con nuestros propios criterios de aficionado si una jugada fue penalti o no, si un gol anulado está correctamente anulado o no. Que lo veamos y podamos opinar. No es una crítica incendiaria al uso del VAR. Florentino Pérez no dijo: “La Liga está peligrosamente preparada”, como Simeone, o “han pasado cosas de las que no podemos hablar”, como Guardiola. Ni mucho menos cosas más directas como: “¿Por qué el VAR solo entra en nuestra contra?”, como hizo Koeman tras el Clásico. Cosas que parece ser que pueden decir los entrenadores en un momento caliente tras un partido, porque sería muy feo que un presidente de un gran club dijera abiertamente que “la aplicación del VAR no es ecuánime”. Exactamente como hizo Bartomeu. “Si el Madrid gana La Liga, hablaremos de cómo”.
Las “incendiarias” declaraciones solo pueden tener una explicación: Florentino está paranoico, tiene manía persecutoria, ¿a quién en su sano juicio se le ocurre pensar que con los medios actuales es posible hurtar al gran público las imágenes y que eso solo ocurre con el Real Madrid?
El fin de semana pasado en Pamplona, en el último minuto del descuento del partido que enfrentó al Real Madrid con el Osasuna, vimos una caída de Casemiro en el área local. Lo cierto es que no pudimos verlo en directo, puesto que en la repetición que nos mostraron el jugador blanco ya aparecía en el suelo, con el defensa local Oier cayendo junto a él.
Fueron necesarias 48 horas para que pudiéramos ver imágenes diferentes, no digamos otro ángulo de cámara a los pocos segundos de la jugada. Los comentarios de Movistar no pueden ser más desafortunados, como se puede ver en el seguimiento que hizo (como tantas otras veces, impagable como siempre) Rafa_RNMJ (@rafa_rnmj) en Twitter: “Estas cositas que a veces pasan”, fue la manera de zanjar la polémica de Carlos Martínez.
Lo cierto es que esta otra foto ya generaba más dudas acerca de “estas cositas que a veces pasan”. Que conste que no me mojo acerca de si esta jugada es penalti o no, solo quiero verla y juzgar, como todos los aficionados, sean del equipo que sean. Josep Pedrerol, culé confeso, se quejó dos días después porque en su medio seguían sin disponer de las imágenes:
El partido se jugó el sábado, pero los nuevos ángulos de cámara no aparecieron hasta el lunes a las 23.30 h. Pero es que ayer mismo, martes, otro ilustre tuitero, Zona Zahurdagrana nos trajo otras imágenes que no habíamos visto hasta la fecha en las que puede que haya otro penalti en la misma jugada a Lucas Vázquez. Ojo, que no entro a juzgar si fue o no, solo digo que nos habría gustado verlo. Es una jugada muy similar a la de Mendy en Anoeta en la primera jornada de Liga de esta temporada.
Pero hay que ser un poco paranoico para pensar que esto fue malintencionado o dirigido desde detrás de las cámaras. “Casualmente” el realizador del sábado pasado fue el realizador estrella de Mediapro, Óscar Lago, un artista del montaje. Según las cuentas que hizo hEchicEro (@Hechi9248), entre la jugada y el final del partido solo transcurrieron 34 segundos, tiempo durante el cual es materialmente imposible que en la sala del VAR se revisaran los diversos ángulos de cámara… si es que disponían de ellos. Las imágenes que llegan al VOR lo hacen en bruto, sin montajes, ni filtros de ningún tipo. O así nos lo han contado y debemos creerlo.
Seguramente lo que ocurrió el sábado fue algo fortuito, casual. Lo normal es que podamos ver en tiempo casi real y desde varios puntos de vista lo que ocurre en el campo, ¡para eso hay tantas cámaras! Por ejemplo, el penalti de Carvajal en Elche, del que pudimos ver cuatro tomas claras en apenas un minuto. Penalti claro sin discusión. Para el árbitro y para el espectador que está en su casa.
Sin embargo, hay ocasiones en que no somos capaces de ver lo que ha ocurrido en el campo, como en la caída de Marcelo dentro del área del Alavés. Hay una toma clarísima que no se vio hasta el día después: agarrón del defensa vitoriano, que tendría que haber supuesto penalti y expulsión. Pero no lo vimos nosotros, ni (entendemos) los árbitros del VOR.
Pero Florentino está paranoico, porque el Madrid es el que domina el cotarro y el presidente es el que mueve los hilos. Eso lo saben muy bien en Valencia, donde este año pitaron tres penaltis a favor de los locales y un gol tras una falta sobre Asensio que debió ser anulado. En aquel momento, viendo el partido cómodamente desde casa, no tuve ninguna duda sobre el penalti de Ramos y sí las tuve con el de Marcelo (nunca me lo pareció con las dos repeticiones mostradas), pero a los dos días, insisto, dos días, las dudas se me despejaron del todo: ninguno era penalti. Aparecieron nuevas tomas en las que se apreciaba claramente que hubo sendas faltas de los atacantes valencianistas, previas a las supuestas infracciones de los jugadores blancos.
¿Entonces, qué está pasando aquí? ¡No es posible, si el Madrid es siempre el gran beneficiado! ¿O eso es lo que cuenta la versión oficial? Recordad el Clásico de esta temporada, con victoria por 1-3 de los nuestros tras un penalti que provocó el cabreo de todo el barcelonismo, un barcelonismo acostumbrado a que los agarrones dentro del área no se señalaran. Lo curioso es que en el descanso del partido, unos minutos antes del agarrón de Lenglet a Ramos hubo una jugada aún más clara con los mismos protagonistas, en la que el defensa francés zancadilleaba y derribaba al camero. No hubo que esperar 48 horas, sino solo unos minutos. Os aconsejo escuchar los comentarios del mismo Carlos Martínez sobre la jugada: nada. Los comentaristas de Movistar se limitan a comentar los movimientos de Ansu Fati por la banda. Y lo que no se ve, aquello de lo que no se habla, directamente no existe.
Las paranoias se caracterizan por la aparición de ideas fijas y repetitivas que se convierten en obsesivas, por muy absurdas que puedan ser, y no son contrarias a la cordura de las personas. Uno puede ser una persona cabal y a la vez sufrir trastornos paranoides, tener obsesiones que le llevan a creer que las imágenes se ocultan o manipulan, o que los comentaristas no son parciales en su labor.
Durante el Barcelona-Real Madrid de semifinales de Copa de hace casi dos años se produjo una jugada que pudo haber sido señalada como penalti, pero que ni siquiera se vio. Desapareció con la misma pulcritud con la que desaparecieron las tomas laterales del gol anulado a Gareth Bale durante el Clásico del 18 de diciembre de la pasada Liga. Que puede ser que estuviera bien anulado, pero es que no hubo manera de encontrar una sola toma buena. Se fue al limbo con el mismo corte preciso de cirujano con el que se secuestró otro posible penalti de Alba a Vinicius en el último partido que se jugó en el Bernabéu hace ya casi un año. El secuestro de un penalti, por si no lo recuerdan.
Hay que ser no solo un paranoico, sino muy malpensado para pensar que solo se ocultan aquellas imágenes que perjudican al Real Madrid. Y es cierto, también desaparecen algunas que favorecen al Barcelona, como el gol de Suárez tras rodillazo y plantillazo al Pichu Cuéllar, reconocido por el propio Maldini, que no es precisamente un madridista de cuna ni de afición:
O la entrada por detrás de Mascherano a Di María en la remontada más bochornosa de la historia del fútbol. O la posición de Dembelé en fuera de juego en el único gol del Barça frente al Villarreal hace dos temporadas:
El logo de 360 grados en la esquina inferior significa que había no menos de cuarenta cámaras en el estadio, ¿de verdad esta imagen no se pudo mostrar en tiempo real y había que esperar al día siguiente? Solo sugerir que hubo una ocultación intencionada sería una aberración, “¡ha dicho Jehová, Jehová!, ¡lapidadlo!”.
¿Quiere esto decir que se seleccionan las imágenes que se muestran? Pues según nos dijo Javier Tebas: “Los realizadores tienen que evitar que se vean las imágenes que no aportan cosas positivas al fútbol”. Tenemos muy claro qué no es positivo para el modo de entender el fútbol de Jaume Roures, Óscar Lago y el propio Javier Tebas.
El presidente de LaLiga realizó estas declaraciones tras reconocer que Mediapro no había enviado imágenes del escandaloso fingimiento coreografiado de Cillessen y Sergio Busquets en un partido de Copa frente al Levante, lo que provocó una queja de, entre otros, Josep Pedrerol:
Ya no es solo que no las podamos ver en directo, es que además Mediapro y LaLiga reconocen que las imágenes que incomodan a Mediapro no se envían en los resúmenes a las televisiones que no tienen derechos (TVE, Mediaset, Atresmedia…). Los señores de Mediapro son los que deciden qué debemos ver y qué “no es positivo” y debe ser escamoteado. Son, por tanto, los que construyen el relato. Durante la temporada 2018-19, esta misma empresa era la proveedora del sistema utilizado para el VAR, luego su incidencia en el juego puede ir mucho más allá de crear un estado de opinión. Para que no parezca que solo hablo del Real Madrid, voy a dejar un ejemplo del Athletic de Bilbao-Valencia de la temporada 2019-2020. Mediapro nos ofreció durante la retransmisión en directo esta jugada:
Fuera de juego claro del jugador del Valencia, ¿no? Pues resultó que no, que el VAR utilizó esta otra imagen, con la que se tiraron las líneas:
La manipulación provocó una dura protesta de la Federación Española de Fútbol contra Mediapro por actuar “en contra de las más elementales reglas del código ético deportivo y de las normas de competición nacionales e internacionales”.
Puede que en la Federación también trabaje algún paranoico que considere que “resulta inapropiado el comportamiento del productor/realizador del partido y resulta contrario a las reglas más básicas de la competición insertar supuestas imágenes del VAR sin serlo y para más despropósito, manipulando las imágenes pudiendo cuestionar públicamente la decisión del árbitro”.
Como todos sabemos, Mediapro es una empresa dirigida por Jaume Roures, un sujeto perfectamente definido en este artículo de Antonio Valderrama. Un veterano empresario que en lo político se define como trotskista, y resulta paradójico que un trotskista haya aprendido de Lenin el control del relato, el poder que tiene la manipulación de imágenes y hacer desaparecer aquellas que no interesan.
Fotografías Getty Images.

















