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Portanálisis·14 de mayo de 2020

Futre no es Freddie Mercury

L

La Galerna

Buenos días. Sport y Mundo Deportivo son una bicoca. Son El Dorado de cualquier portanalista que se precie. Cuando crees que quedarás ayuno de comentarios porque la actualidad no ofrece razones para grandes portadas, como a priori sucede en la era Covid, siempre hay uno de los dos para socorrerte. A Sport y Mundo Deportivo (o Sportivo, como les llamamos conjunta y cariñosamente por aquí) les sucede lo contrario que a las dos Españas de Machado: uno de los dos ha de calentar tu corazón. Siempre. A veces los dos a la vez, incluso. Y eso ya, cuando sucede, es una fiesta, una verbena orgásmica, un estallido de plenitud que nos colma. 

Lo que convierte la primera plana de Sport de hoy en un recreo para el portanalista no es tanto la presencia bonachona y algo atontolinada del bueno de Ousmane-150 millones-Dembélé, por mucho que con mascarilla y guantes nos haga pensar que sería el indicado para encabezar la primera comedia slapstick de Spike Lee. Tiene un aire entrañable de peluche el bueno de Ousmane, un poco como de personaje de Ice Age (al fin y al cabo, rodar toda la franquicia le habrá costado a los estudios Blue Sky poco más de lo que el Barça invirtió en hacerse con sus servicios), y nos mueve intensamente a la ternura, dígámoslo ya, sin ambages, qué carajo. Dembélé reduce a escombros al machirulo que late en el interior de este portanalista, inspirando en él un instinto maternal desaforado y haciéndole desear el poder llevarle una manta y un vaso de leche a aquel banco de aeropuerto. 

Pero lo que llama la atención en la portada de Sport no es tanto la aparición de Dembélé cuanto la sorprendente declaración en relación al fichaje de Lautaro, que no es ya que Sport vea completamente factible a pesar de que el Barça no tiene un chavo, sino que espera un momento: es el mismísimo Inter el que mete prisa al Barça para que todo se concrete ya, no te lo pierdas. 

Esta gente ejecuta el looping más mareante de la historia occidental de la aviación de recreo y, cuando crees que parará, se descuelga con un trompo deslumbrante. 

-Dígame. 

-Bartomeu...

-Soy yo. 

-Moretti al habla. Que qué pasa con eso.

-Hombre, Massimo. Pues estamos en ello. Pero vamos, tú sabes que no podemos pagaros.

-No importa. No nos mueve el vil metal. Solo queremos ver feliz al chico. No te hagas más el remolón y acéptamelo en tu seno. 

-Ole tus valors. Bien es cierto que un poquito de trueque, de esos que nos gustan, sí podemos hacer. 

-Pero sólo si os viene bien. Sí no, os lo damos gratis. Todo sea por evitar que se frustre el deseo del chaval. Venga, hombre, vamos a cerrarlo ya. Te apremio a ello. El jugador sólo quiere ir con vosotros, lo dice hoy Mundo Deportivo y por tanto ha de ser verdad. 

 

 

-Somos un club con valors y os queremos dar algo a cambio. Algún jugador. Tú pide. 

-Chico, no sé lo que tengas por ahí. Todibo. Romerito. El Lobo Carrasco. Truequéame otra vez, Josep María, que el vigor lo guardé para ti. 

-Te gustan mis trueques, eh... 

-Me encantan. Me siento sucio cuando me ofreces a Semedo por Lautaro. 

-Y bien que te gusta, perillán.

-He sido muy malo, ofréceme a Junior Firpo esta vez. Castígame. 

Dejemos aquí la conversación, antes de que suba de tono, no sin antes recordar que según Sportivo el Barça ha ofrecido recientemente los siguientes trueques al mercado. 

Si nos guiamos por transfermarket, estas son las cotizaciones de los futbolistas que, según la prensa catalana, quiere el Barça.

Pajnic 52

Di Sigclio 10

Lautaro 64  (cláusula 111)

De Ligt 67

Skriniar  48

Neymar 128

Y estas las de de los jugadores que ofrece el Barça según la misma prensa, a trueque de los reseñados.

Todibo 9

Vidal 11

Junior Firpo  20

Aleñá  18

Rakitic  20

Semedo  32

Dembelé  56

Algo no cuadra... Ayer en Sport, se hablaba de Pajnic (52) y Di Siglcio (10) a cambio de Rakitic (20) o Vidal (11) + Todibo (9). Algo sigue sin cuadrar. 

Nosotros no entendemos mucho de trueques, pero tenderíamos a pensar, en nuestra ignorancia, que a fin de que tan ancestral operación comercial pueda tener lugar debe haber una correspondencia de valor entre lo que ofrecen una y otra parte. Pero eso, qué sabremos nosotros.

Lo que sí sabemos es que nos gusta lo que nos adelanta Marca sobre el nuevo Bernabéu en ciernes. Será un gran centro de ocio además de un templo del fútbol, lo cual solo puede redundar en mayores ingresos para la entidad cuando el ocio vuelva ser (o al menos a parecerse a) lo que era. Para eso habrá que esperar, pero llegará. Para lo que no hace falta esperar porque ya está aquí es para ver la portada de As, que se presenta con la extraña petición de ver a Asensio de 9 y con un cebo de su entrevista estrella del día, que no es otra que la del mismísimo Paulo Futre.

 

 

 “Le dije no al Madrid en un baño de Marsella” es el desconcertante titular. Por qué en un baño de Marsella, empieza por preguntarse uno, aunque enseguida se da uno cuenta de que la gran pregunta es siempre por qué decirle no al Madrid donde sea, en un baño de Marsella o en una pajarería de Antequera. Es como si Futre quisiera presumir de haber obrado un milagro deportivo o artístico en un lugar bellamente anecdótico, y los baños suelen serlo. Esto suena un poco a la leyenda que narra que Freddie Mercury compuso Crazy little thing called love en un baño de burbujas del hotel Hilton de Múnich, solo que decirle no al Madrid se antoja aún más quimérico que componer (en diez minutos) semejante clásico de la música rock. Pero Futre no es Freddie Mercury, como explica él mismo en la entrevista

Tras dejar el Atleti por primera vez fichó por el Benfica y luego por el Marsella. Allí le llegó una oferta importante del Real Madrid. ¿Por qué se rompió el contrato?

Hay que poner en contexto que yo llegué al Marsella, que tenía un equipazo, meses después de que estallara el escándalo de corrupción con el presidente Tapie. Nos dijeron que nos teníamos que marchar porque el club podía desaparecer. Y entonces me llamó un directivo del Real Madrid, que me querían fichar. Me subió el ego. Yo le advertí a esa persona que debía hablar con el presidente Jesús Gil porque cuando salí del Atlético al Benfica me pusieron una cláusula altísima anti-Madrid y Barça, que seguía manteniendo en el Marsella. Llamé a Jesús Gil, que ya había hecho las paces con Mendoza, y me dijo que me daba libertad para decidir. Entonces, Real Madrid y Marsella llegaron a un acuerdo. Pero cuando tenía el contrato encima de la mesa para firmarlo, tras varios días de negociaciones, fui al baño, mis hijos, que eran pequeños, vinieron detrás de mí y antes de hacer mis necesidades les miré y pensé ‘¿cómo voy a jugar en el Madrid habiéndolo hecho en el Atleti?’

Así que ya lo veis. La explicación, al final, era muy sencilla. Futre miró a sus hijos, pensó no sé qué del Atleti y luego hizo sus necesidades con/sobre lo que le quedaba de carrera. 

Crazy little man called Futre

Pasad un buen día, si podéis. 

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