Gareth Bale y las expectativas
Quillo Barrios
Estos días he leído en Twitter todo tipo de comentarios sobre Gareth Bale. Los que me conocen o me leen habitualmente saben que, a mi modo de ver, el ciclo del galés en el Real Madrid ha terminado. Sus constantes lesiones se han convertido en una losa demasiado pesada para un futbolista que basa gran parte de su fútbol en su poderío físico. Sin embargo, esto no quiere decir que su etapa en el club blanco haya sido nefasta. "Ha fracasado", dicen algunos. "No estuvo a la altura", replican otros. "No ha cumplido con las expectativas creadas", rematan varios twitteros.
Esto último, lo de las expectativas, es cuanto menos curioso. Puedo entrar a debatir el tema de estar o no a la altura o de que vaya a entrar o no en la historia del Real Madrid, ya que ahí habría argumentos igual de válidos para una conclusión o la contraria. Lo que ya chirría más es el tema de las expectativas. Sólo hay que echar la vista atrás para darse cuenta.
Gareth Bale aterrizó en verano de 2013 en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid venía de una campaña muy complicada -la última de Mourinho- y llevaba ya más de una década sin jugar una final de Copa de Europa. El equipo había vuelto a ser competitivo con el entrenador portugués, pero le faltaba un salto de calidad para instalarse de nuevo en el trono continental y no vivir de temporadas aisladas. Bale venía, entre otras cosas, para eso, para darle vigor al ataque blanco y sumar quilates al potencial ofensivo del equipo. Pero no para ser un futbolista histórico -Cristiano ya estaba camino de ello en ese mismo vestuario- ni para ser decisivo cada semana. Nadie pensaba eso en 2013 y el que diga ahora lo contrario estará mintiendo.
gareth bale llegó al real madrid en 2013
Ahora, en 2019, y haciendo un rápido repaso por la trayectoria de Bale en el Real Madrid, encontramos que, en pleno ciclo hegemónico de Cristiano Ronaldo y dentro de un equipo de leyenda, el galés ha sido decisivo en una Copa del Rey -su carrera en Mestalla ya forma parte de la historia del club-, puso el 2-1 en la final de Lisboa, marcó goles importantes en la conquista de la Liga 2016/2017, hizo un grandísimo encuentro en San Siro ante el Atlético de Madrid -la Duodécima-, tumbó al Liverpool en Kiev con una chilena memorable y arrasó en el Mundial de Clubes de 2018. Todo ello pese a sus problemas físicos, su irregularidad y la enorme y, para mí, desmedida presión que ha tenido que soportar.
¿Qué futbolistas han sido capaces, en sólo cinco años, de ser decisivos en dos finales de Copa de Europa? Algunos ni siquiera han llegado a jugar más que una en toda su carrera. ¿Cuántos jugadores han marcado goles de enorme valor durante varias temporadas consecutivas? ¿Y aquel recital en Munich junto a Benzema y Cristiano en el famoso 0-4? ¿Y su gol contra el Manchester City para meter al Real Madrid en la final de San Siro?
Una vez hecho el repaso, volvamos al principio. ¿De verdad alguien esperaba que Bale hiciera tanto en tan poco tiempo? ¿De verdad nos van a decir que no ha superado ampliamente las expectativas? Gareth se irá, pero sería demasiado injusto que fuera por la puerta de atrás.