Goleada engañosa
Jardiner
Se puede ganar de muchas maneras, pero no una en la que no haya un 4-3-3. Allá Zidane con sus experimentos, pero el fúpbol merece más respeto.
No me gusta Casemiro, lo digo desde ya. Debe aprender de Busquets. Tampoco Lucas Vázquez. El chaval es un claro intento del Madrit por imitar el trabajo del Barcelona con la cantera, pero poco más. Sus goles y asistencias no me dicen nada. Prefiero a Tello, Munir o Jeffrén Suárez. Ellos jugaban menos encorsetados, con más libertad, como los ciudadanos de Qatar, vaya.
Lo mejor de la tarde fue el estado del césped. Realmente exquisito, la verdad. No es el del Camp Nou, pero algo es algo. Sin embargo, Jesús Bengoechea me ha puesto una tonelada de petrodólares encima de la mesa para hablar de fúpbol, no del terreno de juego, así que volvamos a ello.
4-0, sí, aunque de aquella manera, con muchos errores del Alavés que propiciaron contragolpes muy peligrosos del Madrit, que sólo sabe jugar a correr. Yo no pagaría una entrada para ver goles sin elaboración y a Cristiano Ronaldo inflar sus estadísticas sin irse de medio equipo. Messi es más divertido. También Luis Suárez, que tan pronto mete un gol como un mordisco. Polivalencia.
En definitiva, que el partido no me dijo nada del otro mundo. Me atrevería a decir que el Real Madrid no fue superior al Alavés, pero fúpbol es fúpbol y los errores se pagan. Espero que a Manuel Jabois no le moleste esta columna. Ya he hablado, por lo que podéis dar el encuentro por terminado. Hasta la próxima.
