REAL MADRID A DEBATE. LA GALERNA, TU DIARIO MADRIDISTA.

Volver al inicio
Destacados·25 de noviembre de 2020

Ha muerto Maradona

F

Francisco Javier Sánchez Palomares

Ha muerto Diego Armando Maradona, genio del fútbol mundial. La figura de Diego transcendió al deporte y lo convirtió en una suerte de pagano divino alrededor del cual se erigió una religión de fieles acólitos que jamás pidieron cuentas al diez por sus vaivenes vitales. Tampoco es momento ahora de enumerarlos. La cuestión de quién es el mejor futbolista de todos los tiempos no tiene una respuesta de consenso, para muchos es Alfredo Di Stéfano, para otros, el propio Maradona o Pelé. Incluso Cristiano Ronaldo o Messi. Sin embargo, es indiscutible el halo de mito que iluminaba a Diego, un carisma connatural que solo se halla en los elegidos y que es capaz de subyugar a las masas con solo su imagen, al estilo de Elvis, The Beatles o Marilyn Monroe.

Maradona fue capaz de jugar al fútbol tal y como lo pensaba en su cabeza, plasmaba las ideas en realidades por arte de magia, sin respetar las leyes de la Física. Su cuerpo pequeño de extremidades cortas —y en tantas ocasiones lejos de una forma física ortodoxa— era capaz de ejecutar cualquier salvajada que inventase su cerebro para pasmo de rivales y espectadores. Intentar agarrar a Maradona en la cancha era igual de difícil que atrapar un pez con la mano dentro de un río. Se convirtió en un perpetuo ladrón de bancos que se zafaba a saltos de los porrazos de la policía —siempre en mayor número— que lo perseguía con denuedo. Pero a Diego solo se lo podía derribar disparándolo.

Maradona fue capaz de jugar al fútbol tal y como lo pensaba en su cabeza, plasmaba las ideas en realidades por arte de magia, sin respetar las leyes de la Física

Hace 40 años, el Loco Gatti hizo unas declaraciones en las que vino a llamar gordito a Maradona. Poco después, Diego le marcó 4 goles con Argentinos Juniors al portero de Boca. Los únicos límites que tuvo el Diez fueron la violencia de los defensas rivales y su naturaleza. Si él quería, era imposible frenarlo.

Maradona Nápoles

En su faceta como jugador de club, alcanzó el cénit en el Nápoles de los ochenta tras entrar en erupción en argentina y una breve etapa en Barcelona. Después jugó en el Sevilla de manera discreta y estiró su carrera por varios equipos argentinos más. Pero el escaparate en el que más lució fue el de la selección argentina.

Bilardo fue de los primeros que vio el potencial de Diego y comenzó a armar una selección argentina en torno a él varios años antes de que el resto del mundo fuese consciente de la magnitud real de Maradona. Reunió al resto de jugadores y les dejó claro que Diego era el único intocable y con privilegios.

Bilardo fue de los primeros que vio el potencial de Diego y comenzó a armar una selección argentina en torno a él varios años antes de que el resto del mundo fuese consciente de la magnitud real de Maradona

El Mundial de México ’86 es una oda al héroe clásico de película. Bilardo armó un escuadrón de soldados que, junto a la mayor demostración individual de un futbolista en un mundial, la de Diego, hicieron posible el campeonato del mundo. Ese mundial nos deparó el partido que contiene el mejor gol (en el que recorrió el campo y dribló a todo el Imperio Británico) y el más polémico (con la mano de Dios) de la historia de los mundiales: el encuentro frente a Inglaterra. La noche anterior al mismo, varias costureras de la selección albiceleste cosieron a destajo los escudos y números en unas camisetas azules recién compradas para utilizar en el partido que al día siguiente elevó a Diego Armando Maradona a los altares.

Llegaba hasta tal punto la obsesión del Narigón Bilardo, que en la boda de Maradona con Claudia antes del mundial de Italia ’90, mandó al Tata Brown, compañero de selección de Diego, a bailar junto a Careca, por aquel entonces el 9 del Nápoles y de Brasil, para ver cuál era más alto de cara un posible enfrentamiento en el mundial. A la vuelta, Carlos Salvador Bilardo le dijo al defensor argentino: “no te preocupés, vos sos más alto que él”.

Maradona Argentina

Aquel mundial de Italia deparó un Brasil-Argentina en Octavos de final. Brasil tenía un equipazo y en el primer tiempo dio un baño tremendo a Argentina, que supo aguantar el empate a cero. Maradona tenía el tobillo del tamaño de la cabeza de una vaca y apenas podía jugar. Cuenta Ruggeri que, en el descanso, Bilardo no abrió la boca, y cuando el árbitro indicó que salieran del vestuario para comenzar la segunda parte, espetó: “perdón, perdón, como sigan pasándosela a los de amarillo, vamos a perder”. En la segunda parte, Maradona volvió a entrar en éxtasis durante unos segundos, se fue de cuatro brasileños y, cayéndose, regaló un pase en profundidad a Caniggia que marcó el gol que clasificaba a Argentina. Maradona ganaba partidos con apenas una jugada en la cual no consiguieran abatirlo.

Maradona ganaba partidos con apenas una jugada en la cual no consiguieran abatirlo

Tras varias caídas a los infiernos, Maradona se levantó y se preparó para competir con garantías en el mundial de Estados Unidos de 1994, donde Argentina presentó un plantel de altísimo nivel con Redondo, Simeone, Batistuta, Caniggia, Ortega, etc. Pero su famoso positivo en un control antidopaje, dio al traste con cualquier esperanza.

Se nos ha ido Maradona, quizá el jugador con una técnica individual más extraterrestre que vio el fútbol. Tal y como cantaba Calamaro: Maradona no es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota de cuero. Diego era imparable y tan grande, que la única persona capaz de detenerlo fue él mismo.

 

Fotografías Getty Images.

ESPACIO PUBLICITARIO

Post Article - 728x90