"Hasta los huevos, estamos hasta los huevos"
Cristina Cubero
Florentino Pérez está superando el cásting. Ha pedido ser la estrella invitada en el ‘Club de la Comedia’ y con su última intervención ante los peñistas del Real Madrid ha acabado de convencer al experimentado jurado. Ha dicho Florentino que Iker estaba “hasta los huevos” de que le pitasen en el Santiago Bernabéu, fantástico, ya tenemos el hilo conductor de la actuación. ‘Floren’ se defiende ante tamaño despropósito de despedida, ante las lágrimas vergonzosas del capitán, diciendo que Iker ha dejado el Real Madrid tras veinticinco años de éxitos porque él quería, más aún, porque estaba “hasta los huevos”.
Huevos poché, revueltos, cocidos, escalfados, reducción de huevos que inventaría Ferran Adrià. Seguro que Iker estaba ‘hasta los huevos’ pero no solamente de esos pitos indignos sino de que, tras el paso de Mourinho por el Real Madrid, el club blanco no dejara de instigar para que quedase perpetuado el sobrenombre de ‘El Topo’ y terminase su romance intenso con el madridismo.
El galáctico Florentino ha visto como el universo le maldecía por las lágrimas de Casillas. La imagen del Real Madrid volvía a situarse a la misma altura que cuando José Mourinho metió un dedo en el ojo de Tito Vilanova y el club blanco permitió la famosa pancarta en el Bernabeu de ‘Mourinho, tu dedo nos señala el camino’. Ese día, Florentino proclamó el fin del señorío madridista y advirtió que en el Coliseo blanco él decidiría por la suerte de sus gladiadores. Con Iker bajó el pulgar y abrió la jaula de los leones para que acabase devorado. Pero no calculó que al Pueblo las lágrimas de un capitán que ha ganado todos los títulos del mundo con el Real Madrid le enternecerían. No supo ver el César madridista que la soledad de Iker en la despedida era hiriente incluso para los que algún día le habían pitado, seguramente los mismos que colgaron la pancarta de la vergüenza.
Florentino ha dado un paso ofreciendo un cántico a los ‘infelices’ que no entienden la pifia de despedida de Casillas. ‘Hasta los huevos, estamos hasta los huevos’, se oirá en la grada del Bernabéu. Y perdón por meterme donde no me llaman pero ‘manda huevos’ que Rafa Benítez haya tardado una eternidad en declarar que “Iker es leyenda viva del madridismo”. Habla Benítez cuando Iker ya está en Oporto, tan lejos pero tan cerca. La bandera de entrenador español que siente el madridismo la ha pisoteado antes de empezar porque no ha sabido defender a una leyenda. Hoy para almorzar me pido huevos estrellados.
