Hay belleza en Joan Gaspart
Jesús Bengoechea
Joan Gaspart ha asegurado que, de haberse producido el parón del Covid con el Real Madrid como líder, no se habría reanudado la competición y habrían dado al Madrid campeón. Reconforta, instalados como estamos en la anomalía más macabra, que algunas cosas sigan siendo como siempre fueron. Escuchar a Joan Gaspart volver a arremeter contra el club blanco, con ese sesgo a la vez pérfido y victimista que le es propio, es algo que solo puede ser bendecido como un oasis en medio de la lúgubre excepción, o quizá como el presagio de una nueva normalidad que quizá (visto que Gaspart es elemento inalterado) se parezca a la vieja tanto como algunos deseamos.
En el presente contexto, es tranquilizador escuchar al hombre que prometió perjudicar siempre al Real Madrid desde su posición de vicepresidente de la RFEF decir cosas reconocibles. Necesitamos poder volver a abrazarnos mientras Gaspart insulta al Real Madrid.
Desde el prisma de la era Covid, lo segundo es una señal de esperanza para el retorno a lo habitual, como el buen presagio de cambio de estación que a veces augura el vuelo de esa bandada de pájaros. Por cierto, algunos pensamos que, desde su posición de vicepresidente de la RFEF, cumplió con creces su objetivo de perjudicar al Real Madrid. Otros no. Haciendo uso de una ingenuidad o de un cinismo que en todo caso admiro, algunos piensan que el hombre que prometió dañar al Madrid cuanto pudiera luego, cuando tuvo la ocasión de hacerlo, no lo hizo. Dios bendiga su confianza en el ser humano y en la amnesia, sobre todo si lo sostienen después de ver las estadísticas de tipos como Juanpa Frutos.
Qué placer volver sobre estas cosas. A la luz de la pandemia, Gaspart nos resulta entrañable. Ya está ahí otra vez. Su voz, febril siempre de odio y algo asalivada, representa un oráculo de vuelta a lo usual. Abres el periódico (es un decir) y ahí vuelve a estar Gaspart soltando cafradas sin tino ni pudor. Mi corazón se solaza ante este atisbo de luz al final del túnel.
Hay por tanto belleza en Joan Gaspart, sobre todo en el presente marco de cosas. Sus animaladas querellables tienen hoy un punto confortador. Late en sus exabruptos la calidez de la vuelta a casa por Navidad. Dios bendiga por siempre a este orate impresentable porque es nuestro, porque es eterna su falta de misericordia.
Señor, qué hermoso reencuentro.