Hazard y su futuro en el Real Madrid
Israel G. Montejo
Traumatismo, lesión muscular o covid-19. La lista de infortunios en forma de lesión o de enfermedad que acumula ya Eden Hazard desde su llegada al Real Madrid comienza a asemejarse —por desgracia— a la de otros ilustres pobladores de los partes médicos del Real Madrid, como el inglés Jonathan Woodgate o el croata Robert Prosinecki, que no dejaron de encadenar percances físicos durante su estancia en el equipo blanco. A ambos, las dolencias les lastraron de manera determinante hasta el punto de convertir su estancia en el Club en un calvario, por lo cual, quedaron grabados en la memoria colectiva del madridismo como ejemplos de futbolistas eternamente lesionados.
Hazard comenzó a transitar por esta senda de desgracias desde que su compañero de selección Thomas Meunier, lateral del Paris Saint Germain, le propinase una patada alevosa sin venir a cuento en un partido de la fase de grupos de la Champions League. Guárdame de mis amigos que yo ya lo hago de mis enemigos, debió pensar en ese momento el belga.
A partir de ahí, al 7 blanco le ha faltado de todo: fortaleza física, ritmo de juego, encadenar una racha larga de partidos sin sufrir ningún contratiempo y, últimamente, confianza. Consecuencia esta última completamente normal; cuando la salud falla, todo se resiente y a Eden no le está acompañando la suerte en ese sentido.
Lo cierto es que siempre que ha podido disputar dos partidos seguidos ha mostrado la facilidad de desequilibrio que tiene, la habilidad y capacidad resolutiva que le convirtió en el jugador franquicia del Chelsea y en el líder indiscutible de la mejor selección belga desde 1986. Hazard es talento puro. Oro de muchos kilates, a pesar de que Transfermarkt considere que su valor de mercado se haya desplomado desde los 150 millones de euros de su cotización máxima (el Madrid lo firmó por 115) hasta los 60 actuales, y que haya bajado puestos en el listado de mejores jugadores del mundo. Aunque es obvio lo complicado que es mantenerse arriba si las lesiones impiden jugar. Hay datos y estadísticas que son indiscutibles, pero a Hazard, sin duda alguna, hay que esperarle, porque volverá.
Hazard es talento puro. Oro de muchos kilates
Hace poco, escribí en este mismo medio que una de las claves del mal momento del equipo era la ausencia de una clase media solvente y capacitada para competir y sostener al equipo en ausencia de grandes estrellas. Hazard es esa gran estrella con la que Zidane apenas ha podido contar desde su contratación y presentación en el Santiago Bernabéu ante 50.000 espectadores.
Este año, sólo ha podido sumar 315 minutos de juego y dos goles entre Champions y Liga. Un bagaje menor para alguien llamado a marcar una época y ofrecer una velocidad y un desequilibrio superiores y, seguramente, sin comparación en el fútbol europeo.
Soy de los que piensa que merece esperar a Hazard. Siempre que ha estado sobre el césped, ha sido un jugador diferente. Si las lesiones le dejan de atormentar y recupera su fortaleza mental, estamos ante la próxima bandera del madridismo. De eso no hay duda.
Fotografías: Getty Images.
