Hernández Hernández en el Alavés-Real Madrid
Alberto Cosín
Arbitró Alejandro José Hernández Hernández, del colegio canario.
No era un partido demasiado complicado de arbitrar si el colegiado canario se hubiera mostrado tajante con el juego duro de los vitorianos. Pero, dado su nivel tan bajo para impartir justicia, no es extraño lo que ocurrió.
En la primera parte Ximo fue amonestado por una entrada tardía a Mendy en el minuto 9. Más tarde, se invirtieron los papeles, aunque Mendy, después de clavarle un taco al defensa local, se fue sin amarilla. En este primer acto también se protestó una mano de Varane, pero ni era punible, ni estaba en el área para ser penalti.
En la segunda mitad el festival fue de tarjetas amarillas: unas merecidas, otras inventadas y varias que nunca se sacaron.
Manu García vio una por protestar en el 48' y, cinco minutos después, pudo irse a la caseta con una segunda por pisotón a Kroos en el talón. En el 58' el de Arrecife señaló falta y amarilla a Militão por una falta (¡!) a Lucas Pérez que solo vio él. El brasileño ni le rozó. Para continuar con su cúmulo de errores, le perdonó sendas amonestaciones en un intervalo de 10 minutos a Duarte por una patada por detrás y a Borja Sainz por un agarrón. En los minutos finales prosiguió desenfundando con amarillas para Mendy y Benzema en los visitantes y Edgar en el cuadro babazorro.
Hernández Hernández estuvo MAL. Suspenso por ser tan permisivo y condescendiente.
Fotografías: Getty Images