Inter de Milán, 0 - Real Madrid, 2: Baile por Diego
Andrés Torres
El silencio se ha apoderado del balompié mundial en la era del coronavirus. Sin embargo, nunca tanto como esta noche escuchamos un silencio más atronador. Estruendoso respeto a Diego. El Diego. El verdadero 10 de la Albiceleste. El cebollita.
El silencio dio paso a los tan acompasados como precisos pases de un Real Madrid de retales, y sin embargo imperial, ante un Inter de Milán en su inexpugnable feudo de San Siro, donde jamás el trece veces Campeón de Europa había ganado antes en partido oficial. Once derrotas y tres empates en 14 partidos.
Hasta hoy, el día que murió el insustituible barrilete cósmico.
Primera victoria en partido oficial del Real Madrid en San Siro
El partido era grande, de la enjundia y magnitud suficiente para honrar al Diego. Real Madrid e Inter se la jugaban en la recta final del denominado grupo de la muerte de esta Champions, condenados ambos por un irresponsable arranque en la competición. Si cabe, aún más la escuadra de Conte, hundida en el pozo de la clasificación.
Así las cosas, fiel al estilo de su técnico, otrora capitán juventino, un Inter presionante buscó al Real Madrid en su terreno, táctica que, por momentos, le proporcionó buenos réditos en el Di Stefano. Cuán grande fue su sorpresa ante el ballet de movilidad futbolística y calculada precisión con el esférico con la que nos deleitaron los nuestros, en los que fueron, sin duda alguna, los mejores minutos blancos de la temporada.
Con Kroos incrustado entre los centrales, facilitando la salida del balón, el Madrid no sólo se deshizo cómodamente de la presión interista, sino que desesperó a su rival con posesiones superiores que llegaron a rebasar ampliamente los dos minutos.
A los siete minutos, y liberado por Toni en el eje de la defensa, Nacho se lanzó a la aventura cual Káiser de Valdebebas. Odegaard, agresivo y clarividente, filtró un pase interior dentro del área para alguien con el que nadie contaba: el propio Nacho.
No hizo falta siquiera acudir al VAR para confirmar el claro penalti cometido por Barella, que convirtió Hazard con solvencia.
ballet de movilidad futbolística y calculada precisión con que nos deleitaron los nuestros en los mejores minutos blancos de la temporada
El Inter, cual boxeador sonado, deambulaba grogui tras el balón. Lucas estrelló un balón en el palo y Mendy, con todo a su favor, pero descarrilado por su propia potencia, falló a la hora de abrir brecha en el marcador.
A duras penas y apretando los dientes, el Inter mejoró su rendimiento. Arturo Vidal, sin embargo y poco después, fulminó cualquier atisbo de reanimación neroazzurra. El chileno se tiró en el área en un limpio forcejeo con Modric y Varane y protestó con su tradicional ímpetu a un palmo del rostro del árbitro inglés, Tony Taylor. Amarilla. ¿Por qué no me sacas la roja? Le pareció leer a este cronista en los labios de Vidal tras recibir la primera amonestación.
El trencilla, pareció no sólo entender lo mismo, sino que presto atendió a sus deseos.
Y es que, querido Arturito, esto no es el F. C. Barcelona.
El Inter reaccionó al infortunio con un espasmo de violencia, pisotón de Hakimi sobre Nacho incluido, pero quedó en nada. El Madrid mandaba con autoridad al término del primer periodo.
Un rival desesperado, virtualmente eliminado de la Champions, ordenó quemar las naves, esto es enviar a Lukaku al choque. El Madrid comenzó el segundo tiempo ligeramente aturdido por el empuje interista y la fuerza sobrehumana del belga de ébano.
Durante quince minutos, la fe del Inter pareció disipar la superioridad numérica madridista. Zizou se dio cuenta y, a falta de media hora para la conclusión del encuentro, antes de lo habitual, decidió agitar el banquillo. Retiró a Odegaard y Mariano, ambos fatigados, para dar entrada a Casemiro y Rodrygo.
Sin Ramos ni Karim, el Madrid ganó por fin en San Siro y enfila su pase a los octavos de final de la Champions
El primer balón que tocó el diamante brasileño fue para mandarlo a la red con uno de sus fenomenales golpeos, tan habituales en él que parecen sencillos, tras recibir un buen centro de Lucas Vázquez, enrage desde su “mili” en el lateral derecho. Recibió el lucense de Kroos en un pase que rompió las líneas neroazzurras.
El Inter, orgulloso, no le perdió la cara al partido. Rondó incluso Perisic el gol con un disparo con rosca desde el balcón del área en la única ocasión de los italianos en un encuentro en el que Courtois no había efectuado parada alguna. Poco después, el portero madridista, realizó una intervención de mucho mérito.
Sin Ramos ni Karim, el Madrid ganó por fin en San Siro y enfila su pase a los octavos de final de la Champions.
En la noche que murió Diego.
Descanse en paz.
Fotografías Getty Images.

