Isco: el dilema de Benítez
Ramón Álvarez de Mon
La pretemporada es un periodo de pruebas en el más extenso sentido de la palabra. Por ello, de momento, no me pronunciaré sobre el pobre plan ofensivo del equipo hasta el momento. Hay atenuantes que justifican esa parquedad: el estado físico, la priorización por la implantación de un plan defensivo eficaz, la adaptación a una nueva forma de jugar y competir, etc.
No obstante, sí podemos empezar a adelantar un dilema que se vislumbra en el horizonte: ¿Qué hará Benítez con la BBC?
Si en esta pretemporada hay un jugador que ha recibido confianza en forma de minutos por parte de Benítez, ese es Isco. El malagueño ha consumido muchos ratos en la totalidad de partidos y siempre alejado del doble pivote, es decir, ha actuado en la línea de tres mediapuntas inmediatamente posterior. En esa posición, su concurso entra directamente en colisión con el de James y la BBC. Por supuesto que la temporada deparará partidos para todos y las rotaciones podrán ser constantes, o al menos potencialmente lo son, pero todo entrenador tiene su once ideal en la cabeza. ¿Cuál será el de Benítez?
Me adentraré por un rato en la cabeza de Benítez con los errores de interpretación por mi parte que tal osadía puede acarrear. A día de hoy creo que para el madrileño James, Ronaldo y Bale son titularísimos. El colombiano completó una excelente campaña el año pasado y ha sido de los más entonados esta pretemporada, aparte de que es un jugador que, con su esfuerzo, cumple muchos de los requerimientos del técnico madrileño. El portugués ha sido Balón de Oro los dos últimos años y su status en el club está plenamente justificado con su rendimiento. Sus sesenta y un goles de la temporada pasada así lo certifican. El galés es la apuesta del club y me da la sensación que también de Benítez. Colocarle por el centro, como en su última y exitosa temporada en la Premier, es toda una declaración de intenciones. Creo que solo un bajo rendimiento prolongado de Bale, en ese rol, le mandaría de vuelta a la banda o le haría candidato al banquillo.
Por tanto, abusando de simplificación, el dilema de Benítez puede estar entre Benzema e Isco. Ambos jugadores pueden ver determinado su destino por el movimiento de otras piezas, hecho que escapa a sus méritos. Por ejemplo, si Ronaldo sigue jugando en la banda izquierda será más probable que el francés mantenga su rol de titular ya que el equipo necesitará una referencia arriba, al menos posicionalmente. Si el astro portugués empezase su reconversión a delantero de referencia, Isco podría ganar opciones de actuar desde la banda izquierda, puesto que también le iría de perlas a Benzemá pero que ha ocupado poco en los últimos años. Si Bale abandonase el centro para ocupar la banda izquierda, dejaría vació ese puesto central y ahí Isco volvería a tener opciones reales de ganarse el puesto al ver desocupada su posición predilecta, pero tendría a un duro competidor como es James, por lo que el movimiento de piezas podría perjudicarle igualmente.
No nos engañemos, en el fondo de este posible dilema subyace lo que para cada uno representan Isco y Benzema. Quien les escribe se declara benzemista empedernido. Probablemente es el jugador, junto a Modric, que más placer visual me depara. Su clase y elegancia no van reñidas con lo que entiendo que es un gran rendimiento. Desde su segunda temporada, el francés ha sido el segundo máximo artillero del equipo cada año, sólo superado por un Ronaldo cuyos registros están fuera de competición. Sin ir más lejos, con solo unos minutos más de Benzemá en el campo- jugó muy tocado contra la Juve- creo que el Madrid habría disputado la final de Berlín. El francés era simplemente inabordable para los defensas italianos y a partir de él se generaron muchas situaciones de superioridad para el Madrid. Vincular a Benzema a grandes partidos suele ser una garantía de éxito. No cabe duda de que el francés no es un delantero de referencia a la vieja usanza, pero ni falta que hace teniendo a tipos como Bale y sobre todo Ronaldo en el equipo, pues este último ejerce de delantero oficioso. Sin embargo, no puedo dejar de señalar que la figura de Benzema no produce una satisfacción unánime en el madridismo. A muchos les produce una sensación de frustración permanente. Siempre esperan más de un jugador cuyo enorme potencial sí parece idea compartida por todos. El francés siempre parece estar afrontando un examen final.
Isco me parece un gran jugador. Su talento y habilidad le convierten en un pelotero de primer orden. Es uno de esos centrocampistas que según se acercan al área su peligrosidad crece exponencialmente. Su maestría para driblar en poco espacio y sacar un disparo está más que testadas. Sin embargo, el fútbol de Isco a veces va a contracorriente de las características del resto de sus compañeros. Los Ronaldo, Bale y Benzemá piden velocidad, e Isco muchas veces les da calma. Ronaldo es más feliz cuando James o Benzema dirigen el contraataque que cuando lo hace el malagueño, sabedor de que el balón le llegará antes y probablemente en mejores condiciones. La personalidad de Isco le hace idóneo para liderar el juego, pero esto es a veces contraproducente cuando comparte el campo con jugadores superiores a él. Cuando juega Isco se juega a lo que Isco quiere, sobre todo si actúa en su puesto predilecto, y eso no siempre ha garantizado un buen resultado.
Sin embargo, hay un detalle a favor de Isco: la experiencia del año pasado indica que en algunas ocasiones el equipo carece de equilibrio cuando en el mismo actúa la BBC. Este hecho se da, especialmente, cuando el estado físico del equipo no es el idóneo. En esos momentos, contar con un cuarto centrocampista puro equilibra al equipo. En este contexto la, en ocasiones, excesiva retención del balón de Isco tiene su contraprestación positiva, ya que ayuda a reposar al equipo, asentado en una segura posesión del balón.
Este será, creo, el principal dilema de Benítez, en el que a buen seguro la prensa se posicionará a favor del malagueño. Que ese simple hecho no nos haga tomar partido: sería una suerte de piperismo invertido de lo más absurdo. Probablemente el transcurso de los partidos, con oportunidades para todos, despejará la incógnita. Ojala sea ese hecho y no las lesiones lo que le facilite la vida a Benítez.
¿Cuál es vuestra opinión sobre este dilema?
