Isco y los medios de comunicación
Fred Gwynne
El tuit de Isco en el que se denuncia la doble vara de medir de Juanma Castaño en la Cadena COPE, sumado a los retuits de Carvajal y Theo, más la rueda de prensa de Zidane en la que expresaba su hartazgo e indignación, ha tenido una enorme repercusión en las redes sociales y en diferentes medios de comunicación, a la que La Galerna no ha permanecido ajena. Llevamos los suficientes artículos y Portanálisis a cuestas para saber hacia dónde ha ido degenerando gran parte de la prensa de este país. Es más, nosotros (perdonen este pequeño ataque de vanidad) también hemos contribuido en cierta forma (o al menos lo hemos intentado desde el nacimiento de La Galerna) a que el tuit de Isco sea posible.
No todos se han hecho eco de él. Muchos medios de comunicación, que airean cualquier nimiedad sobre el día a día del Real Madrid, no han dicho ni una sola palabra sobre la denuncia de “90 Minuti” y de Isco. Imagino que por un corporativismo mal entendido, por compartir grupo editorial o por razones que desconozco y, sinceramente, prefiero no conocer. A veces uno huele ciertas cloacas pero prefiere no sumergirse en ellas.
¿Actuarían igual si Isco hubiese dicho lo mismo sobre Zidane? ¿Hubiesen ocultado a sus oyentes unas palabras en las que Isco criticase a cualquier compañero?
¡Pero si cuando Isco se hizo un selfie con unos amigos estuvieron una semana hablando sobre un paquete de patatas fritas del Barcelona sobre la mesa!
¿No puede un deportista criticar a un periodista? ¿Solo se acepta la crítica en una dirección? Están tan acostumbrados a criticar y a difamar sin ningún tipo de respuesta que cuando alguien hace lo mismo que ellos unos medios se indignan y ocultan la información, y otros piden directamente a la Liga y a los equipos que tomen cartas en el asunto.
En el caso que nos ocupa yo no pondría el foco exclusivamente en Juanma Castaño. Está en su derecho a decir lo que le venga en gana exactamente igual que cualquiera de nosotros. Ha sido una casualidad. Grabaciones igual que esa se pueden hacer decenas cada semana, solamente hay que oír “El Radio” de Richard Dees (su excelente labor ha sido fundamental) o ver “90 Minuti” para comprobarlo. Personalmente no quiero que ningún periodista pierda su trabajo, lo único que pido es que el trato sea justo, que la profesionalidad se imponga, que no se manipulen portadas, que los periodistas no se vean obligados a cambiar sus crónicas, que el antimadridismo imperante en los medios no ensucie al equipo hablando de robos que solo existen dentro de su dolor. En definitiva quiero una prensa ecuánime y profesional.
¿Robo? ¿El robo del Siglo? Ese lo habéis tenido delante de vuestras narices desde hace más de treinta años y no le habéis prestado ninguna atención. Dentro de cuatro días se va a votar un nuevo Presidente para la RFEF y parte de esos votos van a venir de varios presidentes de federaciones territoriales encausados por el Juez Pedraz.
¿Acaso esto no merece una portada? ¿Cómo puede ser que la Operación Soule haya pasado prácticamente desapercibida? ¿Cómo una operación que acusa de corrupción a gran parte del fútbol español ha tenido menos repercusión que el espejito de Cristiano, el penalti de Benatia o cualquiera de las estupideces que soportamos semana tras semana?
¿CÓMO PUEDE SER QUE LA OPERACIÓN SOULÉ HAYA PASADO DESAPERCIBIDA?
La prensa se retroalimenta de bobadas, de noticias falsas, de rumores publicados en cualquier parte del mundo. Hoy hablan de unas bolsas con regalos entregadas a los árbitros y mañana del penúltimo fichaje. A estas alturas creo que el Real Madrid puede hacer un once exclusivamente de porteros que van a defender su meta el año que viene.
A mí me importa un carajo cuál es el medio que da la primicia de una información, lo que me importa es que esta sea fidedigna, que no falsee la realidad; confiar en su credibilidad. Ya no nos fiamos de nada ni de nadie. Todo es inmediatez, llegar el primero, hacerse eco de la noticia, independientemente de que esta haya sido contrastada o no. ¿Dónde quedó el periodismo de investigación? ¿Dónde la profesionalidad?
Y a todo esto, por si no fuera suficiente aguantar a una prensa que ha conseguido que la del corazón parezca seria, sumémosle su antimadridismo. Un antimadridismo que se comporta como un cuñado en una comida familiar, que tan pronto habla de robos como de bolas calientes, que cambia de debate cuando le conviene, que oculta datos. Y a mí, qué quieren que les diga, me da pena y me aburre. El tuit de Isco ha sido un soplo de aire fresco muy bien recibido por el madridismo. Un madridismo que, por una vez, creo que ha salido reforzado y unido gracias a un penalti que ha retratado la inmundicia de una parte (hay loables excepciones) del periodismo.
Hay que conseguir que este tuit no sea el último, debemos de ser capaces de que Real Madrid televisión y programas como “90 Minuti” lleguen a todo el mundo. A veces tengo la impresión de que no hacemos todo lo necesario para promocionarlos. Cristiano tiene 72 millones de seguidores en Twitter y más de 100 millones (repito, 100 millones) en Facebook. Ojalá el próximo RT sea suyo. Si el antimadridismo tiene fuerza, el madridismo tiene mucha más. Esperamos que esto no sea más que el principio. Nuestro hartazgo tiene un límite.
Y aquí vuelvo a repetir que las opiniones de Castaño me parecen tan aceptables como las de cualquiera. Es un programa privado y hacen lo que consideran más oportuno para sus intereses. En mi caso me molesta mucho más que a veces (al menos esa es la impresión que yo he tenido) traten al Real Madrid como si fuese extranjero en programas de RTVE, financiados con dinero público, con mi dinero.
Dicho todo esto, hay que reconocer que el problema es EXCLUSIVAMENTE NUESTRO. Los medios de comunicación, como cualquier otra empresa, funcionan por resultados y si ofrecen este tipo de contendidos es porque la gente los consume. Si son antimadridistas y críticos con el Madrid, si no juzgan igual al Real Madrid que al resto de los equipos es porque les da resultados. En cualquier periódico, tanto deportivo como generalista, puedes fijarte en lo más leído y sacar tus propias conclusiones. Lo que prima es lo banal, cualquier noticia de usar y tirar, cualquier chascarrillo independientemente de que sea verdad o mentira. Y si eso es lo que más leemos o escuchamos, ellos, con un buen criterio comercial, es lo que nos van a seguir dando.
Si ser antimadridistas les da oyentes y lectores, seguirán siendo antimadridistas, seguirán tratando al Real Madrid con esa doble vara de medir que tanto criticamos. Viven de ello y los entiendo. Y no me parece mal. Es más, reconozco que puedo estar completamente equivocado en mi percepción, yo puedo pensar que “Tiempo de juego” es antimadridista y miles de culés pueden pensar (y piensan) que el mismo programa es profundamente antibarcelonista.
Se trata de ser críticos y elegir. Si tú vas a un restaurante, te sacan una sopa con una mosca flotando y el camarero te trata con desgana o directamente te falta al respeto, lo lógico es que no vuelvas, que cambies de restaurante.
Y aquí al día siguiente volvemos al mismo restaurante. Hay que elegir. Hay que ser críticos. Si a la noche escuchas el programa de la COPE para ver qué contesta Castaño al tuit de Isco o escuchas sus retransmisiones, no habrá servido de nada, al contrario, estás premiando lo que tanto criticas. Si ese programa no te gusta, simplemente NO LO ESCUCHES, no lo leas, no lo veas. Es fácil. Hacer un periodismo de calidad también está en nuestras manos.