James y Marcelo marcan el camino a Zidane
Quillo Barrios
Comentaba este viernes en Twitter que el Real Madrid nunca puede salir reforzado de una derrota por mucho que la reacción final ante la Real Sociedad fuera tremendamente emotiva y estuviera cerca de premiar el extraordinario partido de Vinicius. Se perdió y es lo que escuece, más todavía cuando la Copa del Rey estaba ya en esa fase decisiva que tan cerca te podía poner de un nuevo título. Lo que sí se puede rescatar tras una debacle como la del jueves es una lección que sirva a corto y medio plazo. Seguramente Zidane se centre en esto último.
Con Liga y Champions League como únicas competiciones de aquí a final de temporada, la obligación del Real Madrid es no tropezar con los errores del pasado y tampoco con los más recientes. El experimento contra la Real Sociedad salió mal y algunos futbolistas han quedado señalados y quién sabe si (casi) sentenciados. Conociendo a Zidane, la apuesta por las rotaciones se mantendrá, ya que querrá tener a todos enchufados como ya hizo en la inolvidable 2016/2017. Sin embargo, hay dos nombres cuya presencia de aquí a mayo tendría que ser mínima: James Rodríguez y Marcelo.
el real madrid nunca puede salir reforzado de una derrota
No es agradable escribir un texto en el que abordas el declive de dos jugadores a los que has admirado profundamente. Especialmente doloroso resulta el caso de Marcelo, un jugador sin el que sería imposible entender la hegemonía del Real Madrid en Europa en los últimos años. El brasileño sigue teniendo destellos de clase, pero eso ya no es suficiente. Se rompió el amor de tanto usarlo. Durante un tiempo pensé que Marcelo iba a jugar siempre como si viviera de forma permanente en los primeros meses de una relación de pareja. Me equivoqué. Ya no veo ese entusiasmo, esa energía, esa pasión desbordante. Ni siquiera le intuyo la sonrisa. Es como si él y el fútbol estuvieran enfadados o se hubieran dado un tiempo. Darse un tiempo en el fútbol y en el amor es decir adiós mirando hacia otro lado.
Lo peor de Marcelo no es su nivel, muy alejado de la élite, sino que Mendy ha caído de pie en el Real Madrid. El francés, potente, rocoso y tácticamente perfecto, se ha apoderado del puesto con tal justicia que ni siquiera Zidane puede encontrar un resquicio para intentar resucitar a Marcelo. El brasileño se ha quedado sin nivel y sin sitio. Se vislumbra el final de su trayectoria en el club blanco. Ya se barruntaba, y dolía sólo imaginarlo, pero ahora se ha convertido en inevitable. Habrá que decir adiós. Ojalá él y el madridismo recuerden lo felices que han sido juntos y se den un abrazo el último día. Si alguien merece salir por la puerta grande, ese es Marcelo.
El otro nombre propio es el de James Rodríguez. Hace meses, un servidor pedía a Zidane que apostase por el colombiano al notar en él el factor diferencial que podía aumentar las posibilidades ofensivas del Real Madrid. Estamos en febrero y el tiempo ha dado la razón a Zidane en su idea de no entregarle galones al ex del Bayern. James está desconectado, hasta cierto punto apático. Su pie izquierdo ya no guarda esa forma de guante que nos encandiló en su momento. Parece una zurda vulgar cuando en realidad no lo es. No le ayudó estar en un 4-3-3 sin Casemiro de guardaespaldas, pero no puede escudarse en eso y tampoco en la evidente falta de ritmo que muestra. Se encuentra a años luz de un Real Madrid que había puesto velocidad de crucero justo antes del resbalón copero.
Así las cosas, la lectura que deja lo de Marcelo y James es que, con la Liga tan apretada y la Champions League entrando en su fase decisiva, Zidane ya no tiene margen de error, ya no puede dar oportunidades arriesgadas y confiar en el pasado. Ayer nunca volverá, y menos en el fútbol. El Real Madrid que aspira a (casi) todo es el de Mendy, el del 4-4-2, el de Fede Valverde junto a Casemiro y Kroos, el de Hazard como faro, el de la solidez defensiva. En ese equipo no hay sitio para Marcelo y James. Duele. Duele mucho. Pero, una vez más, el colectivo debe estar por encima de todo. ¿O no?
