José Luis Llorente: "El sueño de Marcos es jugar en el Madrid"
Editorial La Galerna
Jugador mítico de la primera edad dorada del baloncesto español (que no del basket, como inmediatamente te corrige si te deslizas hacia el anglicismo), comparece Joe Llorente ante La Galerna también en su condición de elemento destacado de la saga Llorente-Gento, de la que hablaremos pormenorizadamente. Es además un librepensador, como demuestra en sus columnas en El Español y en su reciente libro, "Espíritu de remontada". Con él charlamos de fútbol y de otras cosas que nada tienen que ver con el deporte rey, como Piqué, Aytekin e incluso eso que los angloparlantes, única y exclusivamente cuando hablan en inglés, denominan "basket". Viene del homenaje a Nocioni en el Bernabéu e irradia tanta emoción como madridismo y sentido común.
P: Recientemente has publicado una columna en El Español, llamada "Raúl y la posverdad del presunto madridismo", en la que curiosamente luego no aparece el nombre de Raúl, pero en la que arremetes contra cierto madridismo fanático. ¿Podrías explicarnos el sentido de este artículo?
R: Yo sé que hay mucha gente para la cual el Madrid es muy importante. Para mí también. Tuve la inmensa suerte de jugar en el club y de pasar allí algunos de los mejores momentos de mi vida, pero no considero que el Madrid sea una secta ni que haya que pelearse por él. A mí me apasiona Serrat y no voy a pelearme con aquellos a quienes les entusiasme Sabina (que también me gusta, por otra parte). Todo esto se está sacando de madre. Familia más madridista que la mía no hay, y yo en mi casa nunca he oído hablar mal de Kubala u otros mitos del barcelonismo. Yo soy muy amigo de Solozábal, Andrés Jiménez, Epi…
P: Perdona que te interrumpa. ¿Podría ser que Kubala o Epi fueran realmente más ejemplares que los actuales ídolos barcelonistas, sobre todo los de fútbol?
R: En el Barça reciente también ha jugado mucha gente ejemplar, como Pujol, Xavi, Iniesta… En todo caso, creo que una de las virtudes del madridista es responder con educación a los desprecios. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
P: Esto viene muy al caso por las recientes declaraciones de Piqué, en las que…
Perdona que ahora te interrumpa yo. Es que estáis totalmente equivocados.
P: ¿Quiénes? (Risas).
R: Los que habláis de Piqué. Lo que él quiere es que se hable de él, de manera que al hacerlo, aunque sea para criticarle, se le hace un favor. Si nadie hablara de él, ni para criticarle, todo lo que hace se le vendría abajo. De hecho, estuve tentado de escribir en El Español refutando sus ideas, pero luego lo pensé y me di cuenta de que habría sido un error. El día después del partido de la Selección en Francia, todos los periódicos y noticias dedicaban más espacio a las declaraciones de Piqué que al gran partido de España. Era paradójico: se acusaba a Piqué de ningunear el triunfo de la Selección haciendo declaraciones sobre otra cosa, pero los mismos medios que lo hacían estaban ninguneando dicho triunfo a base de hablar de Piqué en lugar de hablar del partido. ¡Oigan, aplíquense el cuento!
P: Lo que tienen de particular estas últimas declaraciones del catalán es que han sido respaldadas por su club, lo que según muchos convierte todo esto en un ataque institucional, de entidad a entidad. Hay quien cree que el Madrid debería responder con contundencia…
R: El Madrid hace lo correcto al no responder. Es lo que dicta la esencia del madridismo.
Cuando se habla de Piqué, aunque sea para criticarlo, se le hace un favor. Es lo que él quiere.
P: ¿El no responder ni siquiera cuando te difaman? Se acusa al palco del Bernabéu de ser el escenario de prevaricaciones.
R: Pero no hay que entrar en ese juego. Es un juego de gente de pocos principios y que no tiene ningún sentido. Entrar en esa refriega te ensucia. Ya hay gente fuera que te defiende de todo eso. “Los valores del Madrid”, dice. ¿Pero qué me estás contando si tu palco es el del 3%? Pero lo mejor es pasar de todo eso. Somos el Madrid. Nosotros jugamos, ganamos, a veces perdemos y damos la mano, y vamos con la cabeza alta a todas partes. Y ya está.
P: Y cuando llegue el Clásico, para el que faltan pocos días, recibimos a este gente y nos vamos a comer con ellos como si tal cosa, ¿no?
R: Son las reglas de la diplomacia.
P: Las reglas de la diplomacia dicen que también se pueden retirar embajadores…
R: Sí, pero al final los presidentes se sientan a hablar.
P: Sin ánimo de contradecir a un jugador importante en la historia de la sección de baloncesto, ¿Bernabéu forma parte de la esencia del Madrid? ¿Él no habría respondido con dureza a quien acusara al club de usar el palco para trapicheos y cuestiones ilegales?
R: No conocí a Bernabéu, de modo que no sé qué habría hecho. Pero sí conocí a Saporta, que encarna el madridismo en el que yo creo. Él no habría respondido. Entrar en esas guerras no hace más que exacerbar los ánimos. Y este exacerbamiento no trae nada bueno para nadie. La sobreexcitación jugará en tu propia contra, y además estás motivando a los adversarios.
P: ¿Y de lo de Raúl qué dices? Lo incluyes en el título pero luego no lo mencionas en el artículo.
R: (Risas). Bueno, yo entiendo que sus declaraciones últimas fueron desafortunadas, pero vete a saber cómo lo dijo. Lo mismo lo dijo de coña y Sport, que sabemos a qué juega, lo transcribe como le da la gana. Él nunca debería haber hecho esas declaraciones y lo sabe, entre otras cosas porque es consciente de que nunca trabajará para el Barcelona porque, para empezar, ni siquiera el Barça le hará jamás oferta alguna. De hecho, parece oficial que va a trabajar para el Madrid. Entonces no hay que darle más vueltas.
P: Yo tengo la teoría de que hay gente que se considera fundamentalmente exjugador del Madrid (Guti, Hugo Sánchez, Mijatovic) y gente que se considera fundamentalmente exdeportista en un sentido más amplio, aunque haya jugado concretamente en el Madrid. Lo cual es respetable, claro. Ahí entraría Raúl…
R: Son gente que ha jugado en el Madrid pero ello no les impide criticar al Madrid cuando lo creen necesario. Precisamente eso es lo que hace el buen madridista. El buen rumbo de la institución depende en parte de que quienes han formado parte de ella enderecen dicho rumbo cuando haya cosas que no se hagan bien. Hacemos un flaco favor si decimos amén a todo, incluso a lo que no nos gusta. Y está claro que, dentro de unos órdenes, el madridismo es algo que puede entenderse de muchas formas distintas. Pero lo que nunca ha sido el madridismo es fanático. Siempre nos han adornado la moderación, la sensatez y la humildad. También es verdad que desde dentro se ven las cosas con más moderación que como las ve el aficionado. Cuando yo estaba en el banquillo, no podía decirle al árbitro las cosas que grita un forofo en su casa, viéndolo por la tele. Y ese mismo equilibrio que te exigías como deportista es el que luego trasladas a la relación con la institución cuando ya has colgado las botas.
El madridismo nunca ha sido fanático.
P: Has hablado del rumbo de la institución. ¿Cómo es dicho rumbo ahora mismo?
R: Los tiempos cambian. En muchos ámbitos, las cosas se encaminan hacia destinos que a mí no me agradan en absoluto. A lo mejor el club va un poco en esa dirección…
P: …Porque el mundo lo ha hecho así. (Risas).
R: Sí, un poco. Yo soy más de otra época y entiendo el deporte de otra manera. Entiendo que el club se amolda a la forma en que está montado este negocio, que hoy por hoy tiene mucho que ver con la mercadotecnia y todo esto de traer a los mejores. “No, es que el Madrid siempre ha tenido a los mejores”. Mentira. Incluso cuando Di Stéfano vino, tampoco era el mejor. Pero gracias a que se ha comportado casi siempre de una manera ejemplar, y ha desarrollado un enfoque integrador, el club ha hecho de los muy buenos los más grandes. No hay que tener a los más grandes para ser el mejor ni para ganar, y si no ahí tienes las últimas semifinales de la Champions, donde se han colado equipos, entre ellos el Atlético de Madrid, que no siguen esa filosofía de contratar a los mejores. Por fortuna, o por San Sergio Ramos, hemos ganado dos de las tres últimas Champions, pero hay ejemplos de que tener a los mejores no es garantía de éxito. Por ejemplo el Barça. El Barça -con Neymar y con Messi y con Suárez- sigue este año en la Champions porque el árbitro se lo regaló.
Aytekin le regaló al Barça su pase a cuartos de Champions
P: Así de claro.
R: Así de claro. Ha sido descarado, pero daba la sensación de que no se podía hablar de ello. Ahora bien , yo lo puedo decir porque tres semanas antes también dije que el Madrid había sido un injusto campeón de Copa de baloncesto porque los árbitros le habían favorecido en aquel famoso campo atrás. El haber dicho esto me legitima para decir lo de Aytekin.
P: He de decirte que, muy poco antes del célebre campo atrás, hay un infracción de cinco segundos del Andorra…
R: Ya, y si te pones a revisar el partido encuentras quince mil fallos. Pero hay otra categoría de fallos, cosas muy claras, y ahí entraría ese campo atrás. Son los errores que llaman la atención, porque si yo lo veo desde mi casa en la televisión ¿cómo no va a verlo el colegiado? ¿Por qué no lo pita? Porque los árbitros están mediatizados. En el caso del Barça y Aytekin, el atraco me parece monumental.
P: Al hablar de atraco monumental, ¿hablas de fallos deliberados?
R: A ver. Hay distintas cosas. A veces los colegiados (en fútbol, en baloncesto o el deporte que sea) toman decisiones para no complicarse la vida, y al final lo que están haciendo es complicársela más. Por otro lado, hay algo que puede sonar como una crítica a los árbitros pero en realidad es una crítica al sistema. Reciben infinidad de presiones, directas e indirectas.
P: Y lo de Aytekin sería entonces una respuesta a esa presión…
R: De alguna forma sí. El sistema acepta mejor que, en caso de error, te equivoques a favor del Barcelona que del PSG. Si te equivocas en contra del Barça o el Madrid, eso tendrá una trascendencia y estarás en los periódicos toda la vida. Al margen de esto, que son otro tipo de consideraciones, lo cierto es que el árbitro le regaló el pase al Barça. Sin ese árbitro no habrían pasado de ronda, está clarísimo. Iban 3-1 en el minuto 86, eso estaba acabado, y las decisiones del juez son las que hacen que no se acabe, porque si hubiera tomado las correctas habría sido 3-2 y el Barça con diez. Y a donde voy yo: no se podía hablar de esto. Si lo hacías, parecía que eras un mal español o un ultramadridista. Pero no. Las cosas fueron como fueron.
P: Vienes ahora mismo del homenaje a Nocioni. ¿Qué sentimientos traes contigo?
R: Pues lo que siento hila muy bien con lo que estoy diciendo, y perdonad que barra para casa. (Risas). Hablamos de un tipo que ficha tardíamente por el Madrid y sin embargo es la quintaesencia del madridismo. Nocioni era madridista de antes, aunque no lo supiera. Nocioni es de la estirpe de Di Stéfano, de Pirri, de Brabender, de Corbalán. O de Sergio Ramos, por hablar de uno más reciente. Me ha gustado lo que ha dicho en su despedida, sobre todo cuando ha señalado “Sí, me retiro, pero cuidado porque todavía me quedan dos meses aquí y hay que ganarlo todo”. (Risas).
Nocioni es de la estirpe de Di Stefano.
P: Hay un madridismo para el cual la esencia está en tener muchos canteranos españoles, porque supuestamente ellos son los que entienden el club y aman los colores. ¿Nocioni no es la negación de eso?
R: No es la negación. Es el complemento. Hay tipos que se comportan como Nocioni en sus clubes, en sus equipos nacionales y hasta cuando se retiran, cuando juegan con los veteranos. Se comportan así allá donde van porque tienen ese carácter y lo dejan todo en la cancha. Nocioni aterriza en el Madrid y saca su personalidad, que es precisamente esa, lo cual le convierte en apto para representar mejor que nadie los valores del Madrid. Pero hay algo en el hecho de haber sido formado en la cantera que supone un extra respecto a la conciencia de lo que el club representa y cómo debes comportarte. Si tienes un bloque de gente que ha mamado eso desde que eran pequeños, te van a sostener el equipo, con independencia de que luego además llegue un Nocioni. Si por el contrario tienes mucha gente de fuera, te puedes meter en problemas. En el propio equipo de baloncesto se ha visto la importancia de tener un bloque de españoles y a ser posible canteranos, como en el caso de Llull que se formó como junior.
P: Ya que hablamos de canteranos, parece insoslayable volver un momento al fútbol y preguntarte por tu sobrino. ¿Cómo ves su presente y su futuro?
R: Primero tengo que decir que no tengo ni idea de fútbol. Me parece que juega muy bien y se lo digo a él, pero como no tengo ni idea pues vete a saber. (Risas). Dicho esto, creo que Marcos es un joven muy entregado a su profesión y a su ilusión, que es jugar en el Madrid. Se dedica en cuerpo y alma. Es muy equilibrado y es un luchador. Tiene el gen competitivo de la familia.
P: Empieza a ser legendaria su alimentación a base de la dieta paleolítica. Si no me equivoco, el primero que la siguió fue su padre, tu hermano Paco, que es quien guía a Marcos en sus sacrificios para llegar a la cumbre.
R: Paco ha sido siempre un gran experimentador de todo tipo de dietas. No en vano le llamaban el Lechuga. (Risas). Siempre dietas de las que entendemos como sanas, ya sabes, huir de las grasas y los azúcares, de los productos procesados y tal. La variante de la dieta paleolítica incluye el obtener tus proteínas de animales que han crecido en libertad, pero también con un alto componente vegetal. Él está comiendo ahora con arreglo a esta dieta, y me parece extraordinario. Esta alimentación, aunque uno nunca está a salvo de accidentes en el campo (como el que lesionó al propio Paco), te pone en una buena disposición para no sufrir percances musculares con asiduidad. Y luego es que Marcos entrena mucho, claro.
P: Tengo una debilidad por tu hermano Paco. Hay un momento en la historia del Real Madrid, a finales de los ochenta, en los que se convierte en protagonista absoluto, aunque estaba la dificultad de quitarle el puesto a Butragueño. Está el célebre partido de Oporto…
R: La gente recuerda mucho aquel partido en Oporto, pero al año siguiente, en el 88, hay una eliminatoria ante el Gornik Zabrze polaco que se pone muy cuesta arriba, cuando nadie lo esperaba, y Paco tiene que salir también a resolver la papeleta durante la vuelta en el Bernabéu. Con mi hermano pasa una cosa curiosa. Se convirtió en importante, e incluso llegó a jugar de titular unos quince partidos al año, pero aquel equipo de la Quinta estaba ya muy hecho y además tenía predilección por el toque, mientras Paco era un jugador muy explosivo.
P: Luego terminó, con muy buena voluntad pero quizá equivocadamente, aceptando jugar de lateral.
R: Sí, y eso no le ayudó en nada, efectivamente, porque él no le había pegado una patada a nadie en su vida. ¿Cómo va a jugar de lateral? (Risas). También se lesionó de gravedad en el Nou Camp, donde se rompió el abductor, y eso obviamente fue también muy perjudicial porque estuvo un año sin jugar. Recuerdo muy bien su lesión. Yo estaba en la grada del Nou Camp y bajé corriendo para estar con él. Todo el mundo se portó muy bien conmigo para facilitarme el acceso hasta mi hermano. Pero vamos, que Paco fue un fenómeno. Recuerdo oír decir a Sacchi que el jugador del Madrid que más le preocupaba era Paco Llorente.
P: Volviendo al baloncesto, ¿a qué nivel crees que puede llegar Doncic?
R: Yo no he visto nada igual. Vamos a ver cuánto tiempo más podemos disfrutarlo. De momento, el año que viene parece que seguro. Y luego ya es lo que él quiera hacer. Tal vez quiera seguir un añito más. No sería el primero. Las perspectivas aquí son más claras. En la NBA cada técnico es diferente y todo depende un poco del equipo en el cual caigas. Creo que tratándose de Doncic, de todos modos, estos riesgos se aminoran mucho porque él va a ser el número 1 o a lo sumo el 2 del draft. Y además, con el nuevo convenio, la diferencia entre los sueldos NBA y los sueldos europeos se va a acrecentar aún más.
P: Sin embargo, jugadores como Llull han optado por quedarse. ¿A qué lo atribuyes?
R: Un poco a lo que te he dicho, combinado con el hecho de que ser jugador del Real Madrid no es cualquier cosa, sobre todo cuando es lo que has soñado desde pequeño.
P: ¿El futuro de Doncic está en el puesto de base?
R: Es una de mis dudas, pero tampoco me preocupa mucho. Es un tanto indefinible, pero qué más da. Es completo. Es total. Es como Llull en ese sentido. Veo que tiene ciertos problemas para defender a bases pequeños, lo cual es normal. Pero en cambio juega con la ventaja que en ataque supone su estatura. Creo que en la NBA puede jugar casi de todo. Quizá no de 5, posición que cada vez se estila menos por otra parte. Pero es un jugador impresionante.
P: ¿Qué opinas de Randolph?
R: Un talento enorme. A veces aparenta ser un poco frío, pero mi impresión es que eso tiene más que ver con su lenguaje corporal que con la realidad. Es un fichaje extraordinario. Un acierto más de Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros.
P: Háblanos de tu libro “Espíritu de remontada”.
R: El tema de la motivación siempre me ha interesado mucho, y de hecho soy un asiduo a las mesas que organiza el Máster de Psicología de la UNED. Siempre quise escribir sobre ello. “Motivación” tiene la misma raíz latina que “motor”: algo que nos mueve. Tendemos a pensar que son factores externos, y no podemos estar más equivocados. En el día a día, lo más importante es la satisfacción de hacer las cosas bien, de ver que progresas, o la satisfacción de crear, eso es lo que te impulsa, y es una fuerza puramente interior. El libro trata sobre eso a través de una serie de ejemplos de la historia del deporte (no necesariamente protagonizados por mí) o anécdotas de otros ámbitos. Se me ocurrió que el concepto de remontada era muy gráfico, de ahí el título. Es un ensayo modesto, combinado con una serie de anécdotas explicativas. El libro comienza precisamente con el modo en que superé la angustia provocada por mi salida del Madrid, pero al final todos (deportistas, músicos, periodistas) somos iguales en lo relativo a los resortes internos que nos ponen en marcha.
P: Esa apelación a los resortes internos, ¿significa que desmitificas un poco la figura del motivador externo, del líder, del entrenador en el mundo del deporte?
R: La tesis es que la función de ese motivador externo es precisamente la de poner los medios y darte confianza para que tú puedas activar esos resortes por ti mismo. Pero si no cuentas con un líder que lo haga, tienes que hacerlo por tu cuenta. Si tienes eso que ahora se llama un jefe “tóxico” (bonito eufemismo), debes pasar de él y ganarte su confianza con arreglo a tus propias fuerzas internas.
P: ¿Pablo Laso es un buen catalizador de esas fuerzas internas?
R: Hoy lo ha dicho Nocioni. “Le estoy muy agradecido a Laso porque me fichó como soy y me ha empleado para ser como soy”. Eso es un líder. A eso me refiero.
Pablo Laso es un auténtico líder.
P: Solemos pedir a nuestros entrevistados un once histórico del Madrid…
R: Gento y diez más. (Grandes risas). A ver, déjame que piense.
P: Y si quieres haznos también un cinco histórico de la sección de baloncesto.
R: Eso es muy complicado. Primero te voy a hacer un cinco del Madrid actual: Ayón, Randolph, Llull, Doncic y Rudy o Carroll.
P: Perfecto. Hagamos ahora un cinco histórico excluyendo a los actuales.
R: Pues también es muy jodido. Veamos… Sabonis. Petrovic tampoco estuvo mucho tiempo, así que lo dejaremos fuera porque hay que mirar la trayectoria. En su puesto pondría a Brabender. Hay que poner a Emiliano. Y luego a Corbalán. Y finalmente habría que optar entre Luyk y Fernando Martín, lo cual es muy difícil. Optemos por Fernando.
P: Venga, ahora el once de fútbol.
R: Vamos allá. Casillas es indiscutible. ¿Aquí se puede incluir a los actuales?
P: Como quieras.
R: De lateral derecho podría estar Carvajal. Roberto Carlos de lateral izquierdo, aunque yo soy muy de Gordillo. Santamaría de defensa central, con Sergio Ramos.
P: Hemos montado una buena defensa. Vamos con el centro del campo. Tu tío Paco me dijo que el mejor centrocampista que ha visto en su vida fue Schuster.
R: Ah, ¿sí? Pues mira, yo te voy a decir Redondo y Pirri. Y voy a jugar con cuatro arriba. Pongo a Di Stéfano y a mi tío Paco. Si no cubrimos la banda izquierda con Paco y Roberto Carlos, ya me dirás. Para los otros dos puestos me decanto por Zidane y Puskas.
Entrevista: Jesús Bengoechea, Ramón Álvarez de Mon



