Jovic y la dureza del Bernabéu
Pepe Kollins
“Fue un período difícil para mí” fueron las palabras de Luka Jovic, ayer, a la prensa de su país en unas declaraciones en las que confesó que lo había pasado muy mal durante este periodo de sequía goleadora. “El público era muy duro y no fue agradable leer esos artículos”, añadió.
¿A qué se refería Jovic cuando mencionaba la dureza de la afición? En los pocos minutos que había jugado como local, el Bernabéu no mostró una actitud desmesurada hacia él. Si el serbio se ha sentido hostigado ahora es inimaginable cómo habría padecido ante pitadas como las que se han llevado otros jugadores durante largos periodos o ante campañas de acoso como la que sufre Gareth Bale.
Que no se entienda este planteamiento como un reproche. En La Galerna hemos tratado múltiples veces el característico ensañamiento del público madridista con sus jugadores. No es una cosa de ahora, sino que data de hace muchas décadas, casi desde el origen del Real Madrid moderno en los años 30 o 40. No obstante, aunque ese “fuego amigo” ya constituya una tradición no deja de ser una actitud irresponsable y cruel que acaba penalizando los propios intereses de los que la practican.
Si hoy cuestiono la confesión de Jovic es por la extrañeza que me causa que se sienta presionado en un contexto en el que el tendido siete apenas se ha pronunciado. Y por lo visto, no parece el único. A finales de septiembre, Eden Hazard también declaraba a la prensa de su país que estaba sorprendido por la gravedad con la que el madridismo encajaba cualquier revés: "Cuando perdía con el Chelsea, estábamos decepcionados, al igual que los seguidores, pero nunca sentía que era un desastre".
Precisamente, a colación de los pitos a sus jugadores, Carlo Ancelotti explicó, siendo entrenador del Real Madrid, lo diferente que era la forma de vivir el fútbol en los países mediterráneos, más pasionales, que en la Premier League. Contaba Carlo que en un partido en que su Chelsea había caído goleado por desmerecimientos propios, al término del encuentro no dio crédito cuando su afición se puso en pie y comenzó a animar al equipo. “En mi país no hubiéramos podido salir del estadio y aquella gente, en cambio, intentaba levantar nuestro ánimo”
Es posible que jugadores venidos de competiciones en las que tienen por costumbre el apoyo incondicional a sus equipos, como la Premier League o la Bundesliga, se sientan desconcertados al llegar a un escenario tan inmisericorde como el Bernabéu. Ni que decir que lo ideal sería tratar de seguir el ejemplo de la grada de aquellos, pero a estas alturas se antoja complicado al tratarse de un distintivo que ya forma parte, casi, de la genética del público de Concha Espina. Por ello sería conveniente prevenir a este tipo de jugadores de la que se les viene encima cuando las cosas vienen mal dadas. Porque la cuestión es que ni Jovic ni Hazard saben todavía, aunque ellos crean lo contrario, lo que es la dureza del Bernabéu ni una campaña mediática como las que se gasta la prensa por estos lares. Aunque, por otra parte, esperamos que tarden mucho en averiguarlo.