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Real Madrid: Karanka "La exigencia del Madrid va contigo para siempre"

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Editorial La Galerna

Si hay un entrevistado que nos ha puesto las cosas sencillas, sin duda éste ha sido Aitor Karanka. Durante más de una hora, nos atendió con gran cordialidad a Ramón Álvarez de Mon y a este servidor en un tranquilo hotel madrileño. Sin prisas, el vitoriano abordó sus diferentes facetas como jugador, segundo entrenador y como primer técnico en el fútbol inglés. Aitor es un hombre de fútbol 100%, deporte al cual se entrega con pasión desde que lo convirtiera en su profesión, allá por 1993, cuando debutó como jugador en el primer equipo del Athletic de Bilbao, con apenas 20 años. Se nota enseguida que es una persona muy cordial, muy querida por sus ex-compañeros y que guarda un gran respeto por todos sus maestros. Además de un madridista de los pies a la cabeza. Ojalá le veamos pronto como primer entrenador en algún banquillo de categoría, ya sea en Inglaterra, en Portugal o en España.

 

Fichaste por el Madrid en el año 97 por un pastizal de aquella época, 1.000 millones de pesetas. Más que Roberto Carlos…

Sí, sí, el segundo más caro de la historia del club en ese momento. El club había pagado 1.200 millones unas semanas antes por Pedja. Pero Davor (Suker), Clarence (Seedorf), Roberto Carlos, Panucci…todos fueron más baratos.

Viniste de la mano de Jupp Heynckes, tal vez tu padre deportivo...

Sí, exactamente eso, mi padre deportivo. Él me da la oportunidad de debutar en Bilbao, me llama cuando llega al Madrid y luego, otra vez, para que vuelva a Bilbao cuando termino mi contrato aquí. Cuando me llama el Real Madrid, con todos esos fichajes que ya había hecho con la idea de ganar la Copa de Europa y con un entrenador como Jupp… tienes dudas, porque al final es dejar tu casa, donde has estado desde los dieciséis años, pero, claro, es que se te abren las puertas del mejor club del mundo.

Comenzaste jugando pero luego tuviste una leve dolencia cardíaca que te impidió continuar. ¿Cómo viviste esas dos circunstancias opuestas, la amarga por los problemas de salud y la positiva de la séptima Copa de Europa?

Buenísima, por un lado, porque una de las razones por las que vienes a jugar al Real Madrid es ganar títulos. A las pocas semanas de firmar ya habíamos ganado la Supercopa. Y sí, agridulce porque en febrero caigo lesionado. Por un lado, veías que el equipo estaba convencido de que se iba a ganar la Copa de Europa pero, por el otro, estaba triste de no poder participar. Pero estoy muy orgulloso de lo que se vivió después.

karanka

¿En Ámsterdam que sentiste? Porque supongo que estarías en la grada.

La verdad es que cuando estás fuera se sufre mucho más. Cuando estábamos en el vestuario y el equipo y los suplentes se disponían a ir al campo y nosotros nos dirigimos hacia el palco, me acuerdo que me encontré con un periodista que se me quedó mirando y me preguntó “¿Qué te pasa? ¡Estás blanco!”. Y es que, aunque no jugara, la tensión se vivía, porque sabías que esa noche podía ser algo histórico después de tantos años. Personalmente, para mí fue mejor la de París, porque la jugué, pero es evidente que para el madridismo la séptima, después de 32 años sin ganarla, la recuerdan con más cariño.

¿Qué sucedió con Heynckes? Ganó la Champions y a los pocos días se va. Entonces también se habló de que los jugadores le habían hecho la cama.

Yo creo que fue la exigencia del Real Madrid. También le pasó a Capello. Cuando eres jugador o parte del cuerpo técnico te das cuenta de que esa exigencia es abismal, como no la hay en ningún otro club del mundo. Pero por eso es tan grande.

¿Pero pasó algo extraño dentro del vestuario?

Pues tampoco lo sé con certeza porque con la lesión no estuve muy metido en la dinámica del equipo. El Madrid lo devora todo. Entrenadores, jugadores… aunque la parte buena es que luego esa autoexigencia la llevas contigo toda tu vida.

Entiendo que estás muy agradecido a Heynckes, al que tuviste en tres etapas diferentes, pero también a Del Bosque.

Está claro, imagínate después de año y medio sin jugar que venga Vicente y te dé la oportunidad. Recuerdo que uno de los primeros partidos perdimos 1-5 contra el Zaragoza y después jugamos contra el Rosenborg y volvió a confiar en mí. Le estoy agradecido porque lo fácil hubiera sido quitarme. Ganamos 3-0 y ya jugué el resto de la temporada hasta la final de Paris.

Una Copa de Europa muy de entrenador ¿Cómo viviste cuando el Real Madrid, que era una sangría defensiva, de repente cambia de sistema con Helguera de líbero y tú e Iván de centrales escoltándole?

Aparte del cambio táctico creo que hubo un momento importante que fue el Mundialito de Brasil. Llegamos a enero en unas condiciones bastantes malas y aquella convivencia, esas semanas todos juntos, nos dio las alas para tirar para arriba. Y luego el cambio de Vicente comenzó en un partido de Copa en la Romareda. Además, fue poco después de esa goleada que sufrimos en liga también contra el Zaragoza, con Milosevic allí arriba. Con balón, Iván Helguera jugaba por delante apoyando a los centrocampistas. Y cuando no teníamos el balón pues se metía detrás de Iván Campo y yo. Con el paso de los partidos comenzamos a sentirnos más cómodos, con aquellos partidos en Manchester, en Munich y ya la final. Vicente dio con la tecla.

a del bosque le estoy muy agradecido. tras aquella debacLe ante el zaragoza, lo fÁcil hABRÍA sido quitarme

Luego viviste la llegada de los galácticos

Yo pasé de los Ferraris a los Galácticos. (Risas).

Tu última temporada fue con Zidane.

Así es, con la Novena.

Es que has ganado tres copas de Europa con el Real Madrid, cosa que mitos del club, como la Quinta del Buitre, no han conseguido ni una sola vez.

Sí, tras la séptima Manolo siempre nos contaba la misma historia: que cuando discutía de fútbol con su padre, en el momento en que este le sacaba la Copa de Europa él se tenía que ir a la cama. Por eso para él esa victoria fue importantísima. Recuerdo mirar hacia detrás en el autobús y Manolo cogía la copa como si fuera su hijo. Y yo le decía “pues tampoco parece tan complicado”. Y él me decía, casi con lágrimas en los ojos, “ya te darás cuenta con el tiempo”. Y dos años más tarde, en París, volví a mirar para detrás en el autobús y le dije “Manolo, que sigue sin parecerme tan difícil”. (Risas)

karanka entrevista

¿Y qué tal la convivencia con los galácticos?

Muy bien, además cuando Raúl se lesionó me tocó compartir habitación con Luis Figo y mantengo muy buena relación con él. En Cardiff viajé con toda mi familia a ver la final y la noche anterior fui al hotel con mi hijo y coincidimos Raúl, Pedja, Roberto Carlos... Cuando volvíamos, mi hijo alucinaba y me decía que parecía que hubiéramos estado juntos hasta el día anterior.

En el deporte de élite esta unidad es vital, ¿no?

Sí, de hecho, es algo que siempre se ha hablado en el Madrid para mal: el poder del vestuario, el ambiente, las envidias…Yo desde que llegué aquí con 23 años y te encuentras a Pedja, Suker, Fernando Redondo, Raúl que estaba conmigo todos los días, Hierro, Chendo… cuando llegas a un vestuario como el del Real Madrid, con todo lo que has oído, no solo te sorprendes, sino que fue todo lo contrario.  Lo que me ayudaron a mí ese año de lesión fue estupendo, recuerdo estar ingresado y venían ocho o nueve jugadores a visitarme. Y diez, o quince o veinte años después nos seguimos viendo y nos tenemos muchísimo cariño.

entrevista la galerna karanka

¿Cuándo te hiciste madridista?

Es verdad que cuando empiezo a jugar en el Alavés, en aquel momento el Athletic gana dos ligas y Copa y había un jugador que era un referente para mí y que he tenido la suerte de que me entrenase como Andoni Goikoetxea. Luego, aunque mi padre era del Barça, pero no por llevar la contraria, la Quinta del Buitre empezó a encantarme. Yo siempre he dicho que Michel era mi ídolo. Y de esas te vas haciendo, siempre siguiéndoles. Luego tienes la oportunidad de venir aquí y compartir, aunque no fuese con Emilio, o con Rafa o con Michel, sí al menos con Manolo que me contaba experiencias y vivencias de aquella época.

¿Quién te metió el gusanillo por entrenar?

Cuando dejas el futbol con 33 años, los primeros días son maravillosos, porque no tienes que madrugar, no tienes que dar cuentas a nadie, estás con tus hijos y aprovechas para hacer lo que no has hecho en esa carrera. Pero sí que hay un momento en que te preguntas “¿Y ahora qué voy a hacer?”, hasta que te das cuenta de que lo único que sabes hacer es entrenar y jugar a fútbol. Y te comienzas a plantear cosas. Pero había una que no me planteaba que era la de ser entrenador y llegó un buen amigo, vecino mío, que también se acababa de retirar del Real Madrid y que me empezó a preguntar qué iba a hacer y que me plantea lo de sacarme el título de entrenador con él, y le digo que no porque veía que era muy difícil entrenar. Y Fernando (Hierro) me contestó “yo he vivido eso hace poco, ahora estás encantado, pero dentro de un tiempo vas a estar aburrido, vamos, yo paso a buscarte cada día para ir al curso”. Y por lo buen amigo que es acepté. Empezamos a hacer el curso juntos los dos y, cuando ya estábamos en el segundo nivel, a Fernando le nombran Director Deportivo de la Federación y un día subo a Las Rozas a verle y me plantea si quiero empezar a trabajar con él [en las categorías inferiores], pero que voy a tener que entrenar aunque no me guste.

Seguía haciendo de capitán, ¿no?

Sí, seguro.

karanka entrevistado

Y llega la llamada de Mourinho. ¿Cómo se produce? ¿Le conocías a nivel personal? ¿Cómo supo de ti?

Pues a través de la misma persona. Fernando me llama por la mañana y me dice que quiere hablar conmigo: “Vente para casa que tengo que hablar contigo, me ha llamado Jorge Valdano y el Real Madrid te quiere fichar”. Al principio pensé que estaba bromeando. Pero fui, hablamos y me dijo eso, que Jorge le había dicho que Jose quería un segundo entrenador de la casa y ese era yo… Y nada, por la tarde hablé con Jose que me convenció. Y la verdad es que todo lo que me dijo ese día que iba a pasar esos tres años, pasó .

todo lo que mou me dijo que iba a pasar el dÍa que me fichÓ se cumpliÓ despuÉs.

Entrasteis en una época muy complicada para el Real Madrid. Llevaba ya un par de años arrasando el Barça de Guardiola, con aquel 2-6 en el Bernabéu, dándonos lecciones de todo tipo: de tiki taka, de valores… y me imagino que cuando entrasteis fue todo muy complicado. Y más tras ese 5-0 de inicio.

Cuando Jose vino aquí sabía a qué Barcelona se enfrentaba, porque había trabajado en el Barça y porque les había eliminado el año anterior. De hecho, la cosa empezó demasiado bien, al punto de que llegamos a Barcelona pensando que podíamos jugarles de tú a tú. Y ahí nos dimos cuenta de que solo llevábamos tres meses trabajando juntos y el Barcelona llevaba ya varios años, no solo trabajando sino ganando muchos títulos y con muchos jugadores de la cantera que ya se conocían. El 5-0 fue un palo durísimo, parecía que el tiempo no pasaba nunca, pero cuando llegamos a la final de Copa y la ganamos cambió todo. Para nosotros como equipo, viendo que se podía ganar. Y para ellos, pensando que ya no iba a ser cómo había sido hasta ese momento. La Copa de Valencia fue el punto que empezó a equilibrarlo todo.

¿Cómo fue de dura esa eliminatoria posterior en Copa de Europa? Con la famosa expulsión de Pepe y la más famosa aún rueda de prensa de Mourinho.

Fue duro porque era Copa de Europa. No sé si la eliminación fue justa, pero la expulsión sí creo que fue injusta y en semifinales eso se paga. Pero la sensación de la Copa del rey perduraba. Sabíamos que ese año había pasado lo que pasó, pero que al siguiente podíamos ganarles. Ya había una base para que al año siguiente estuviese todo más equilibrado. El segundo año todo el engranaje era mucho mejor, los jugadores conocían mucho más el sistema y teníamos jugadores para jugar ese fútbol.

Y llega entonces la mejor liga que ha jugado un equipo en España. Al menos, a nivel estadístico es así. Aunque para algunos era un equipo defensivo. ¿Cómo puede un equipo defensivo meter 121 goles en Liga?

Esa pregunta te la haces muchas veces. Está claro que un equipo defensivo no puede llegar a esas cifras, pero es que, además, el anterior récord estaba muy lejos, en 107 goles, de la Quinta del Buitre. El tiki taka y la posesión crearon mucha confusión. Al final el tema de la posesión es en función de la efectividad. Pero lo que penalizaba en aquel momento era eso, que solo se podía jugar a la posesión y el que tenía más parecía que había ganado el partido. Cuando el fútbol son resultados. A la selección francesa campeona con la menor posesión en el Mundial o al Liverpool, este último año, no les van a quitar los títulos.  Cuando ganamos en el Nou Camp y nos pusimos a siete puntos que prácticamente sentenciaban la Liga, había comentarios de que no tenía mérito. Y claro, pensábamos ¿qué tenemos que hacer para que una Liga del Madrid tenga mérito?

Para entonces las relaciones con la prensa no eran sencillas. Hay un episodio muy desagradable cuando tú sustituyes a Mourinho en una rueda de prensa y la mayoría de periodistas se van. ¿Cómo viviste todo ese proceso?

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