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Archivo·9 de marzo de 2016

Keylor y Lucas

E

Editorial La Galerna

Hola, galernautas. Aunque la noche europea amenazó con indigestión de pizza diavola por exceso de peperonni en Termini, lo cierto es que la velada acabó en  un agradable paseo en Vespa con Audrey Hepburn a la espalda después de un delicioso expresso Lavazza en una terraza cercana al Coliseo. Vacaciones en Roma, escala Bernabéu.

Es cierto que por momentos parecimos perdidos cual princesa fuera de palacio deambulando como plebeya en la urbe, pero acabamos adquiriendo la prestancia y solidez interpretativa de un Gregory Peck, que lo mismo liga en la Ciudad Eterna que lidia con profecías e hijos poseídos por Lucifer. Porque así es nuestro público pipero, amante del vaticinio apocalíptico autocumplido, y presto a dejarse llevar por los demonios al primer contratiempo. Si todavía tienen dudas al respecto, queridos galernautas, no tienen más que leer al maestro Kollins.

Aunque en las grandes noches europeas el madridismo del Bernabéu respira de otra manera, ayer fueron dos futbolistas quienes en mayor medida evitaron que los giallorosso nos provocaran algo tan doloroso como una hemorroide continental. Primero fue Don Keylor Navas. Ustedes leerán que la Roma perdonó varios mano a mano ante nuestro guardameta, como aquel que devuelve el cambio al taxista simpático o al panadero del barrio. Lo que no leerán es que la velocidad del único tico que sabe volar, a los pies de Dzeko primero y de Mohamed Salah después, no hizo sino provocar el error de ambos. El egipcio quiso ser Anubis y enviarnos al Inframundo pero paradójicamente se le hizo de noche ante un arquero divino. Si otros empezaron siendo Santos en Móstoles y acabaron en ídolo de secta, otros empezaron siendo mártires y hoy adquieren ínfulas de dioses míticos, feroces y terribles como Quetzalcoatl, la gran serpiente con plumas del politeísmo indígena. Keylor, como Quetzalcoatl, representa la luz, la sabiduría, el conocimiento y la (pura) vida del madridismo.

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Apodado The Costa Rican Wall por los aficionados sajones, no hay quien le marque un gol en Europa a nuestro Keylor. 8 partidos y 720 minutos sin encajar un gol en Champions –segundo registro histórico por detrás de Jens Lehmann que permaneció 853 minutos imbatido con el Arsenal- y al presuntamente diario madridista Marca, con su nuevo director al frente, no se le ocurre otra cosa que llevar a Oblak a portada. Aprovechamos la ocasión para felicitar a Juan Ignacio Gallardo por su nombramiento y lo hacemos, aunque no sea su cumpleaños lo que nos concite, con este amistoso tirón de orejas. Vendrán a buen seguro otros, amigo Gallardo, sin acritud. Lo cierto es que no sois los peores y no descartamos que, bajo tu mandato, lleguéis a ponérnoslo realmente difícil en esta sección, lo que sería una buena noticia para tu periódico. Una apertura de fuego con una largamente esperada petición de disculpas por lo de la hernia nos lo pondría prácticamente imposible, por ejemplo.

Otra cosa son las loas a Lucas Quinto, primero senador de Roma y ayer coronado Emperador merced a una actuación portentosa. No queremos ser pesados y abundar en la abundancia pero ya lo advertimos desde estas páginas. Fue Hugues en La Galerna quien afirmó que Lucas Vázquez no sólo va a ser el madridista del año, sino que va a ser el hombre que nos traiga la Undécima. Anoche el canterano gallego le cocinó un pulpo a feira a su par antes de servir el gol que abrió el partido a Cristiano, que marcó otro  tanto insulso sin relevancia de esos que aburren a las ovejas. Por jugadas así, en eléctrica bicicleta, más de uno ha sido estafado y se ha llevado a España a un brasileiro fiestero con saudade.

Lucas Vázquez, que regaló otro gol que marró CR, está que se sale por la tangente y llama con fuerza a las puertas de la Selección española. Veremos si llama la atención del Marqués. A otros, cuyo mayor mérito ha sido descuajeringar sus isquiotibiales por tratar de sostener una carrera en una final de Copa con un purasangre galés, Vicente les ha puesto alfombra roja.

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Hacemos así nuestro el titular de Marca y entonamos un “Bravissimo Lucas” que nos gusta más que el “Lucas se gana los cuartos” de As, en la medida en que Vázquez se ha ganado el jornal desde que pisó por primera vez el césped de Valdebebas. Aunque no está mal, lo admitimos, el juego de palabras.

Una vez más los muchachos de Alfredo se sube al carro y arriman el ascua a su sardina, toda vez que hace dos telediarios sugerían que el regreso de Bale y compañía postraría a la cantera madridista en el banquillo in saecula saeculorum. Todo depende del cristal con que se mire y si el vidente que prestidigita ante la bola es Freddy  ya saben que no es oro todo lo que reluce: Dzeko y Salah  fallan goles cantados porque el balón les cae a su pierna mala y no por comentar (Relaño dixit) que no hay mortal que marque un gol a Keylor en esta Champions.

Es cierto que este Real Madrid efervescente cual Redoxon en taza concede demasiado a sus rivales, pero no resulta menos cierto es esta la emoción con la que vibra el madridismo europeo. A nosotros no nos gusta el soporífero tiki-taka horizontal que tanto place a los pusilánimes del rinconcito, siempre y cuando no tiran de contraataque como cualquier equipo cicatero cuyo juego era otrora despreciable. Precisamente la prensa de allí arriba a la derecha ha preferido hacerse un Marco Polo y marcharse más allá, hasta el Imperio del Sol Naciente, para minimizar la clasificación madridista. Sport incluso omite directamente la noticia de su primera plana para no perturbar en demasía a la Matrix blaugrana.

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Ambas cabeceras catalanas, empeñadas en mantener su juego de "descubre las siete diferencias" de sus portadas, anuncian en español y japonés –que no en catalán- que un estudio nipón de arquitectura será quien construya el nuevo Camp Nou. No nos extraña cuando Sport afirma que La filtración del ganador casi dos horas antes de las deliberaciones genera dudas y desconcierto en la medida en que cuando Bartomeu Nobita y Doraemon Leo andan de por medio siempre aparecen fantasmas japoneses vestidos de Montoro.

Como si les construye el estadio El Pocero.

Nosotros, discúlpennos, hoy estamos contentos.

Hagamos nuestras las palabras de Francesco Totti, anoche ovacionado en el Bernabéu. “Es una emoción enorme, un recuerdo maravilloso, para mí este es un estadio increíble, el Real Madrid es mi único arrepentimiento', dijo Il Gran Capitano.

Dediquémosle la Undécima.

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