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Archivo·19 de abril de 2016

La Champions del Atleti

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Editorial La Galerna

Ingenuo de mí, creía que el pasado viernes había dos equipos españoles en el sorteo de las semifinales de Champions: el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Sin embargo, a juicio de lo escuchado en las principales emisoras gracias a El Radio de Richard Dees, sólo uno comparecía en el bombo. El trending topic de las ondas deportivas era "al Atlético el fútbol le debe una Champions". Sin entrar a valorar la inconsistencia literal de tal afirmación, sí cabe preguntarse en qué basan tal afirmación para, desde la presunta neutralidad que deberían mostrar a sus oyentes, colocar por delante a los del Manzanares, en su orden de preferencias, frente a los de Chamartín.

Esas dos Champions que al parecer se le deben al Atleti son las del 74, que palmaron en el partido de desempate tras ser igualados en el minuto 120 del partido inicial, y la de Lisboa. De la primera no puedo hablar, pues mis padres ni se conocían; la final de Lisboa sí la vi y además en directo y no entiendo de qué deuda puede resultar acreedor el Atlético cuando su partido consistió en hacer los mayores esfuerzos para que no ocurriera absolutamente nada. Desde luego habría sido muy meritorio ganar con medio tiro a puerta, pero probablemente no habría sido merecido en virtud de lo expuesto por cada equipo.

Cómo sería el dolor que mucha gente sintió por el soberbio cabezazo de Ramos que, tras la final, el ganador moral para muchos había sido el Atlético. Parecía que los madridistas debíamos pedir perdón por haber marcado un gol de córner antes de que se cumpliera el tercer minuto de descuento. ¡Tamaño deshonor!

Simeone

No se confundan. No critico el estilo de ese Atlético; tampoco el del actual. Sería absurdo no reconocer el enorme mérito que tiene competir con los dos colosos del fútbol español. El equipo del Cholo es pura entrega y generosidad en el esfuerzo, y muchos de sus jugadores conocen sus límites entrenados por el argentino. Claro que esa pretendida "pequeñez" que algunos le atribuyen le otorga enormes réditos al Atleti. Por ejemplo, al Atleti no sólo se le permite sino que se le jalea renunciar al balón en muchos partidos; el llamado equipo del pueblo debe de serlo de uno muy grande puesto que desde hace unos años tiene poco que envidiar en cuanto a inversiones a los principales clubes europeos. Sólo se habla de presupuesto cuando es el Atleti el que se enfrenta a un grande; nunca cuando, como ocurre la mayor parte de las veces, son los colchoneros quienes se enfrentan a un club más pequeño. Resulta poco menos que pecaminoso que el Madrid se plantee fichar a uno de sus jugadores; sin embargo el Atleti puede contratar en pleno enero y tirando de talonario (con perdón) al capitán del Celta pese a la contrariedad del club celtiña.

Es digno de estudio el gran trato mediático que recibe el Atleti. Es sabido que bastantes de los grandes gerifaltes de la prensa deportiva profesan la fe colchonera. Quizá por ello mientras los presidentes de otros grandes clubes son puestos en cuestión a las primeras de cambio, a los del Atleti se les tolera con un silencio cómplice la condena por apropiación indebida que dio origen a que se adueñaran ilícitamente del club. Raro es el periodista que alguna vez nombra esto en la España del "Pepito dimisión". Esos mismos dirigentes pueden hacer extrañas operaciones que derivan en contrataciones de jugadores que nunca se enfundan la elástica colchonera. ¿Se imaginan eso en el Madrid?

Ni deudas de Europa ni del Bayern ni, por supuesto, del Real Madrid. No es obligatorio que el Atlético de Madrid gane esta Champions pese a que algunos quieran otorgarle un ventaja moral de lo más partidista y arbitraria.

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