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Destacados·7 de diciembre de 2020

La clase media del Real Madrid

I

Israel G. Montejo

Dicen que las sociedades modernas —aquellas que mantienen una senda de prosperidad y crecimiento ascendente— tienen en una clase medida dinámica, potente y pujante la clave del marco positivo en el que se mueven. Según esa teoría, la clase media es, por tanto, motor y garante para seguir avanzando por la senda del crecimiento, algo que, extrapolado al fútbol, es sinónimo de competir bien, y en el caso del Real Madrid, de mantenerse en la pugna por ganar títulos.

Durante la primera etapa de Florentino Pérez en la presidencia del Real Madrid, hizo fortuna un lema que terminó volviéndose en contra del presidente y del propio Club: ”El Madrid de los zidanes y pavones”. Lo que en principio fue una feliz idea de marketing para valorar una filosofía de estrellas y jóvenes promesas que bien maridadas marcaría una época, terminó convirtiéndose en un arma arrojadiza ante los malos resultados y el desmoronamiento deportivo que padeció después el equipo.

Zidanes y pavones

Hace apenas tres temporadas, el Madrid conquistó Liga y Copa de Europa amparado en los goles de Cristiano Ronaldo y el empuje de un buen abanico de estrellas (Modric, Kroos, Benzema, Ramos, James, Marcelo, Bale…), pero también apoyado en una clase media exuberante, con jugadores que llegaban pisando fuerte y con ganas de subir un escalón como Morata, Isco, Carvajal, Varane, Casemiro, Nacho, Kovacevic o Lucas Vázquez, amén de la aportación de jovencísimos futbolistas como Asensio.

Lo que parecía un cambio de estrategia que daba sus frutos deportivos de manera contundente se fue deshaciendo casi de manera natural. Salieron del club estrellas y jugadores de la clase media, además de que muchos que formaban parte de este segmento han ido sumando años, batallas y cicatrices, y su rendimiento ya no es el mismo que el de entonces. En ese momento, se apostó por una política de futuro fichando a jugadores muy jóvenes con mucha calidad, pero aún por hacerse en el fútbol español.

Esta temporada sin fichajes, con el estadio en obras y jugando en el Alfredo Di Stéfano, el fantasma de los “zidanes y pavones”, ha renacido con más fuerza que nunca. El club vuelve a apostar por contratar solo grandes estrellas.

Es necesario contar con una clase media potente que dé cobertura a las grandes estrellas y arrope a los jóvenes talentos en su proceso de maduración

En el punto de mira hay futbolistas como Mbappé o Haaland que, de llegar al club, darían un rendimiento sobresaliente, de eso no hay duda, pero para seguir compitiendo por ganar todo —a no ser que desde el club hayan decidido tomarse un par de temporadas de descanso en esa faceta y no hayan informado a la opinión pública (modo ironía)— es necesario contar con una clase media potente que dé cobertura a las grandes estrellas y arrope a los jóvenes talentos en su proceso de maduración.

Ahora mismo, la plantilla carece de jugadores desequilibrantes (Hazard debería asumir ese rol si se lo permiten las lesiones y las patadas de los rivales) que marquen la diferencia. Tiene una clase media luchadora en algunos casos (Lucas Vázquez, Carvajal, Nacho…) y adormecida en otros, y un plantel de jóvenes aún por graduarse. El resultado no es otro que un grupo descompensado y con pocos recursos que, por el momento, no cuaja.

Hay en el mercado nacional e internacional futbolistas con experiencia curtidos en grandes ligas con calidad para jugar en el Madrid, pero sin la vitola de grandes estrellas y con capacidad para aceptar un rol protagonista unas veces y secundario en otras. No haber prestado atención a ese segmento de jugadores para garantizar una transición ordenada y competitiva en la era post-Cristiano y pre nuevo estadio, es un error que el club y el prestigio del Madrid está pagando.  ¿Está el Real Madrid aún a tiempo de solucionar este problema? Ahí queda el guante.

 

Fotografías Getty Images.

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