La Final anticipadísima
La Galerna
El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy
Buenos días. Esta noche se juega tanto el Real Madrid como muy pocas otras noches, y eso que no hay equipo que se la juegue tan de continuo como el blanco. La posibilidad de caer en fase de grupos de Champions está ahí, aunque ninguno queramos pensarlo siquiera. Se trata de una Final, una Finalísima anticipada o anticipadísima, como con acierto señaló Casemiro en una rueda de prensa ejemplar salvo en el detalle de entrar a responder las preguntas más cenizas de una prensa catastrofista que parece estar deseando que el Madrid se pegue un costalazo histórico. (¿Parece?). Entrar a comentar ahora un escenario cuasi apocalíptico que a esta hora por fortuna es solo hipotético no ayuda desde el punto de vista de la moral ni del de la superstición.
Las portadas del día le confieren un espacio sorprendentemente menor al partido de esta noche ante el Gladbach. Bien es cierto que el nuevo sopapo del Barça de Messi, esta vez ante su némesis (el inconmensurable Cristiano, a quien se echa inevitablemente de menos), es en sí mismo un argumento de primer nivel. Tanto Marca como la prensa cataculé lo convierten en el asunto principal del día, y lo cierto es que la humillación dio para ello.
Como veremos a continuación, Sport y Mundo Deportivo afrontan el papelón desde la óptica del fracaso culé, pero Marca prefiere poner el foco en Cristiano, cosa que el portugués, por supuesto, merece con creces. Como comentábamos en esta misma sección ayer, ahora que Cristiano no viste de blanco parece recabar al fin los aplausos que tanto se le escatimaron cuando defendía los colores del Madrid. Acaba de superar el registro de los 750 goles en su carrera profesional, algo imposible pero que está ahí, un récord sin parangón. De esos 750, 450 los anotó con la blanca. Sigue siendo lo más grande que han visto los ojos de quienes no vimos jugar a Di Stéfano, y es imposible dejar de quererle. Algún día volverá al club, no sabemos en condición de qué, y el mundo volverá a girar sobre su eje con normalidad, porque Cristiano Ronaldo es el Real Madrid.
No vamos a hacer sangre con el Barça cuando a partir de las nueve el Madrid se juega algo mucho más grave que la posibilidad de quedar segundo de grupo, que es en lo que, cuantitativamente, consiste el nuevo batacazo blaugrana. Pero no podemos menos que esbozar una somera sonrisa ante el desastre de juego y motivación que derrochó el eterno (?) rival en el Camp Nou, justo cuando más le convenía dar un golpe encima de la mesa. Sport salva a Messi del “calvario” y es verdad que el argentino, tocado en su amor propio al ver cómo el de Madeira le arrebataba en su propia casa el título simbólico de GOAT, al menos lo intentó, pero el grado de desconexión general que manifiesta con su equipo, en líneas generales, constituye el apéndice perfecto del burofax. Veteranos desangelados y fuera de forma, jóvenes más verdes e ingenuos que una película del destape español de los setenta, dirección nula por parte de un Koeman sobrepasado que solo sabe escurrir el bulto regañando a los suyos... En Liga flirtea con el descenso (bien es cierto que con dos partidos menos) y en Champions le espera con alta probabilidad un coco de gran magnitud en Octavos. Hay que reconocer que cambiaríamos su situación por la nuestra en esta última competición: ojalá hoy solo nos jugáramos el quedar primeros o segundos de grupo. Pero el varapalo anímico que encierra el modo en que han perdido un lugar en el bombo bueno, ejecutados además por un enemigo natural como Cristiano, va a afectar indudablemente a un equipo ya de por sí aquejado de falta de espíritu guerrero, de manera proverbial.
As desdeña todo esto en beneficio de una causa mayor, como es la de la lucha contra el racismo, a resultas del incidente acontecido en el partido entre PSG y Basaksehir. Aunque tenemos nuestras dudas sobre la voluntad peyorativa del término usado por el cuarto árbitro para referirse al segundo entrenador de los turcos (término que en rumano no parece tener la connotación xenófoba que posee en inglés), nos parece que todo cuidado es poco en la batalla contra la lacra del desprecio por razón de raza, sexo o religión en el mundo del fútbol.
Y poco más, amigos. Esta noche debemos estar con los sentidos prestos para la lucha y el corazón bombeando la sangre que nos impulse a la meta. Hará falta mucha. Es un partido para hombres, y pese a la errática trayectoria de este año podemos confiar en que los once hombres que Zidane disponga sobre el campo, más los que después puedan disputar algunos minutos, nos llevarán a la siguiente ronda.
Hala Madrid.



