La mascarilla de Neptuno
La Galerna
Buenos días. Tendremos que seguir diciendo esto por las mañanas. El coronavirus ha puesto nuestras vidas boca abajo, y cuando decimos nuestras vidas nos referimos a las de todos nosotros. La OMS ya ha calificado de pandemia la extensión del virus, los vuelos entre países se están cancelando, las cuarentenas se extienden como una mancha de aceite (al alimón con las crisis hospitalarias) y todas las competiciones importantes del planeta se han cancelado o están en curso de hacerlo. Nunca en nuestras vidas hemos asistido a algo semejante. Es una guerra mundial sin armas. Se trata no tanto de evitar los contagios (casi todos caeremos más pronto o más tarde) cuanto de escalonarlos para evitar en lo posible que colapsen los sistemas sanitarios. Es un escenario apocalíptico donde solo morirá un porcentaje escaso, pero que aplicado a las cifras de la población global resulta en un peaje fúnebre colosalmente aterrador.
Todo está a un paso de ser cancelado o pospuesto. El fútbol, la razón de ser de esta vuestra pagina, será puesto en cuarentena también, y más pronto que tarde. Puede ser cuestión de horas. Por eso resulta tan dantescamente fuera de contexto el que ayer se jugaran partidos de fútbol cuando ya se sabe que las competiciones van a suspenderse. Sí sabemos de la necesidad de protegernos, es un sinsentido, un sindiós el que ayer se juntaran decenas de miles de personas en Anfield, por ejemplo. Un Anfield que contempló una victoria del Atlético de Madrid que hoy se viste de épica en las portadas, y que tal vez lo fuera en el contexto aislado de noventa minutos sobre un campo de fútbol cuyas gradas, como en resto de gradas del planeta, van a quedar vacías no sabemos por cuanto tiempo. No sabemos si fue épica en ese contexto aislado, pero sí sabemos que es a esa misma palabra (aislado) a lo que a partir de ahora debemos ceñirnos. Olvidad que suena surrealista pero evitad salir de casa, por favor. Si queréis, leed en la prensa patria los últimos coletazos de fútbol en no sabemos cuánto tiempo. Si sois del Atleti, que todo puede ser porque La Galerna concita a mucha gente, no vayáis a Neptuno a celebrar algo que, por lo demás, no va a tener ninguna trascendencia final porque esta edición de la Champions va a morir en breve, abortada en mitad de su desarrollo, como lo hará la Liga, la Copa, todo. Te lo cuenta Sport en una portada sobre un fondo negro que esta vez no pretende plasmar el trasfondo de un Madrid en crisis, sino de algo todavía muchísimo más importante que eso. Muchísimo más importante que el Real Madrid.
Sí, amigos. Ni Liga ni Copa ni nada. Vienen semanas, tal vez meses, de una dureza inimaginada en los que la falta de fútbol, de deporte en general, de espectáculos de masas en general, va a ser el menor de nuestros trastornos. No se entiende que el Atleti jugara ayer, ganara o perdiera, como se entiende regular que casi todos los representantes de la prensa patria le otorguen su portada a este partido que es el último resto de un mundo que en realidad ha cesado de existir, la cola de una lagartija que se cimbrea siniestramente antes de detenerse para siempre.
No es para siempre en este caso. El fútbol volverá. Es solo que no sabemos cuándo. Ved estas portadas de fútbol como la rareza que son hasta que vuelva la normalidad, y preguntaos con nosotros cómo es posible, cómo coño es posible que este partido se jugase ayer con las gradas a rebosar, cómo carajo es posible que miles de atléticos viajaran ayer a Liverpool. Cómo es posible. En fin. El Atleti ganó. Vedlo y contextualizadlo.
A Neptuno, amigos. A Neptuno pero con mascarilla. Que se la pongan también al propio dios de los mares y los océanos. Ah, no, que no hay mascarillas. Por eso debéis quedaros en casa. Olvidaos de que suena extremo. Simplemente hacedlo. Si salís, que sea para pasear por la calle evitando al máximo el contacto con otras personas. Esto es muy contagioso, y aunque no forméis parte de la población de mayor riesgo podéis contagiarlo a alguien que pertenezca a dicho grupo. Y esa persona puede morir.
Cuidaos, por favor. Tomadlo en serio.



