La necesidad de un electroshock
Ramón Álvarez de Mon
Las sensaciones no pueden ser peores. Los mismos fantasmas que acompañaron al Real Madrid la pasada temporada han vuelto de vacaciones con los jugadores blancos. Incluso Hazard, fichaje de campanillas, parece contagiado por la letanía de la vieja guardia. El diagnostico futbolístico resulta claro. Al Real le cuesta horrores construir jugadas de peligro. Apenas hay juego interior o presencia en el área cuando se cuelga un centro. Zidane está apostando por descolgar a Modric para ganar presencia en campo contrario, pero eso sólo está dando como fruto que el Real Madrid se encuentra desnudo en las numerosas ocasiones que pierde improcedentemente el balón. Cualquier transición de un jugador rival penetra en los blancos como un cuchillo lo hace en la mantequilla y hay una especial desatención defensiva a los envíos cruzados que buscan la diagonal que traza el delantero rival entre los centrales. Nadie sigue al delantero que ve la portería ante él.
Se podría hacer un análisis individual jugador por jugador, pero la sensación es que el fracaso en esta pretemporada está siendo como grupo. Lo mismo que la temporada pasada. Zidane pareció convencido que una buena pretemporada podría recuperar el nivel de unos jugadores que naufragaron la temporada pasada tras protagonizar la mayor de las gestas. Lo cierto es que la realidad se está imponiendo y el equipo parece necesitar como agua de mayo un electroshock que Zidane no le está dando.
El francés está pecando de conservador, de cuidadoso con un grupo que le dio todo, pero el problema es que los jugadores de ese grupo cuando se miran a la cara parecen no creer. Necesitan caras nuevas que les puedan apartar de la titularidad. En ese aspecto, la llegada de dos centrocampistas se me antoja imperativa. El Real Madrid se está desangrando en el centro del campo y sólo un Casemiro al nivel de hace un par de temporadas podría mejorar la perspectiva, pero Casemiro forma también parte del grupo y los mismos males le afectan a él. A falta de llegadas, las bajas de Ceballos y Llorente eran del todo innecesarias. Inexplicables al menos para uno que lo ve desde fuera. Claro que ta vez esas llegadas estén, nunca mejor dicho, por llegar.
la llegada de dos centrocampistas se me antoja imperativa.
La defensa está volviendo a ser el punto más débil del equipo. Falta ver cómo se produce la integración de Militao, pero el nivel de Nacho resulta muy preocupante si se tiene en cuenta que Ramos cuenta ya con 33 años. Mario Hermoso parecía una oportunidad de mercado única. Joven, zurdo, internacional español y disponible por sólo 7,5 millones. Toda mejora competitiva esta temporada pasa porque defensivamente el equipo crezca mucho. Lejos quedan ya los goles gratis de Cristiano y toca empezar a ver partidos en los que el 1-0 suponga una barrera casi infranqueable para el rival.
Arriba el panorama no es mucho mejor. Los jugadores que más están ilusionando probablemente jugarán con el Castilla la mayoría de partidos de la próxima temporada debido a su condición de extracomunitarios y, a día de hoy, la banda derecha titular la ocupa un Lucas Vázquez en rendimiento regresivo. Sin embargo, como le leí a Emil Sorel, Lucas no es el problema sino un síntoma de la caída de nivel. Es de esperar que Hazard incremente sensiblemente su nivel y tanto Benzema como Vinicius transmiten cierta independencia del nivel general del grupo, pero si el año pasado la delantera del equipo se quedó corta, las perspectivas esta temporada no parecen ser mucho mejores. Resulta difícil entender que en esta coyuntura James y Bale sean jugadores totalmente prescindibles para su entrenador. Desde el punto de vista futbolístico son jugadores que todo el mundo ve que saben producir, por tanto se entiende que el problema ha de ser personal, algo que Zidane siempre había manejado como un gran maestro en beneficio del equipo.
A falta de dos semanas para el comienzo de la competición real uno se debate entre su optimismo proverbial, asociado a todo lo relacionado con el Real Madrid, y el pesimismo que le indica su pensamiento racional. Ojalá la pretemporada pueda cumplir el papel de detección de debilidades y esté sirviendo para tomar decisiones que deparen una mejor temporada que la que ahora mismo cabe esperar.
