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Destacados·2 de febrero de 2024

La paradoja de Stockdale

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Pedro Lancha

No es un buen momento. En lo político, en lo social e incluso en lo climatológico. “Tiempos Asesinos”, que diría Loquillo. Habitualmente estas épocas solían tener una vía de escape que permitían la evasión. Aunque fuese solo por unas escasas dos horas más el tiempo de tertulia o comentario posterior con familia y amigos. Eran los tiempos en los que disfrutaba con el fútbol. Hoy, desgraciadamente, he llegado a la conclusión de que no me gusta. No lo paso bien cuando veo al Real Madrid. No es culpa del equipo. Ni mucho menos. Creo de hecho, que el madridismo vive una de sus mejores épocas. Con una plantilla joven y talentosa. Con unas perspectivas de resultados y de crecimiento económico y social inmejorables. Pero hay algo que hace que cada vez que veo un partido termine enfadado.

Desde hace tiempo siento que el Madrid no participa en una competición limpia. Y por eso, aunque gane, me voy con una sensación de impotencia al ver que ha tenido que sobreponerse a unas dificultades impuestas por un sistema corrupto. Con el objetivo de favorecer a quien ha venido sobornado al sistema durante los últimos veinte años (al menos). Y eso me cabrea, por decirlo suavemente. Ni siquiera los días en los que no se aprecian acciones dirigidas y los errores arbitrales se convierten en aciertos, puedo estar contento. Porque acto seguido se pone a funcionar la maquinaria mediática. Pretendiendo distorsionar la realidad, haciendo creer que lo que es legal es, paradójicamente, una ayuda arbitral al Real Madrid. Y eso me cansa aún más que el tener que ver al equipo remar a contracorriente durante los partidos.

Desde hace tiempo siento que el Madrid no participa en una competición limpia. Y por eso, aunque gane, me voy con una sensación de impotencia al ver que ha tenido que sobreponerse a unas dificultades impuestas por un sistema corrupto

Parto de la base de que es un sinsentido que se quiera ir en contra de un activo tan enorme para el futbol español como es el Real Madrid. No tiene otra explicación que no sea la de una represalia por la guerra que actualmente el club mantiene con los actuales gestores de las competiciones. Ya sean nacionales o internacionales. La Superliga y la negociación de derechos televisivos han puesto al Real Madrid en el punto de mira de esos dirigentes. Es una guerra. Insisto. Y como tal, hay que actuar en consecuencia.

La paradoja de Stockdale habla sobre el aprendizaje de un militar americano que fue cautivo durante años en la guerra de Vietnam. Sufriendo todo tipo de torturas y abusos. Siempre fue consciente de que saldría de allí, pero su disciplina diaria le obligaba a comportarse como si eso no fuese a pasar nunca. Así sobrevivió. Sin embargo, cuando le preguntaron sobre quiénes no lo lograron, respondió: los optimistas. Los que pensaban todos los días que iba a ser el último de cautiverio. Los que creían que iban a ser liberados de forma inminente y no protegían su mente y su cuerpo para un largo periodo de penurias. A mí, estos optimistas me recuerdan a ciertos aficionados que piensan que, por el simple hecho de ser el Madrid, la victoria ante los actuales ataques está asegurada. Los que piensan en cada partido que hay que sobreponerse a los errores arbitrales deliberados sin demasiada protesta porque “somos el Madrid”. Y el Madrid debe ganar sobrado.

Stockdale

Afortunadamente Florentino Perez y su junta no son de esos. Estoy convencido de que el presidente conoce esta teoría de “guerra”. De hecho, estoy seguro de que conoce todas las teorías sobre cualquier materia. Ya lo dijo Butragueño cuando le identificó como “ser superior”. Sabe que el Madrid es y será el más grande. Antes y después de esta guerra. Pero ha trabajado día a día en repeler todos los ataques de los que el club ha sido víctima. Peleando por la Superliga, construyendo un estadio que proporcionará ingentes beneficios, negociando patrocinios millonarios, denunciando ventas ilícitas de derechos de imagen, convenciendo a los mejores jugadores de que vengan a aquí. Y, sobre todo, no cediendo a un chantaje de la prensa que supondría la venta del alma del Madrid al propio diablo.

Ya no me gusta el futbol. Ya sólo me gusta el Real Madrid

En definitiva, ya no me gusta el futbol. Ya sólo me gusta el Real Madrid. Pero no podré disfrutar de él plenamente hasta que finalmente desaparezcan todos esos comandos itinerantes que quieren atentar contra su grandeza y su historia. Ese día llegará. Y será el momento de rendir un merecido homenaje a todos aquellos, además del presidente, que combaten día a día para denunciar las injusticias y tratar de que volvamos a recuperar la esperanza de un futuro mejor. Donde el fútbol vuelva a parecernos algo divertido.

 

Getty Images. 

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