La prensa ha muerto, viva Twitter (Won´t get fooled again)
La Galerna
Buenos días. La portada del día de hoy (22 de enero de 2019) en diario As es histórica. Si bien es cierto que circunscrita al ámbito del periodismo deportivo o incluso futbolero, nunca antes se había asistido a un acta de defunción de la prensa escrita tradicional como la que esta portada representa. Acta de defunción y/o acta de rendición de la prensa escrita tradicional a manos del rival que trae consigo un nuevo régimen y arrasa con el antiguo: las redes sociales.
Hacía tiempo que se veía venir, lo anunciaban los profetas, voces cifradas en jergas ignotas lo vaticinaban, pero en el fondo pensábamos que no viviríamos para contarlo, que el destino preparaba el nuevo mundo para las generaciones venideras y sólo para ellas. Pero ya está aquí. Quitaos de en medio si no podéis echar una mano, cantaba Zimmerman, porque los tiempos están cambiando.
As, la Ouija, la desfasada y terminal Ouija, nuestra entrañable némesis, lo disfraza de derrota ante unas imágenes de BeIn Sports USA porque no quiere que el acta de rendición sea demasiado explícita, pero todos sabemos que en el momento en que se vieron esas imágenes por parte de BeIn Sports USA ya hacía muchas horas que Twitter (enfrentándose a la repugnante omertá de la práctica totalidad de la prensa) había demostrado del modo más fehaciente, pese a la censura de la LFP y de Roures y del propio Twitter, que el gol de Suárez frente al Leganés venía precedido de una falta como un piano (hola, Valverde) de Suárez a Cuéllar. Lo dicen las imágenes de BeIn USA pero las de Twitter lo habían proclamado mucho antes atomizadamente, por aquí y por allá. Es más: es casi seguro que esas imágenes de BeIn USA nunca hubieran llegado al senecto Relaño sin la ayuda de la denostada red, el “bar de borrachos”. Probablemente todo esto le llega a Relaño a través, precisamente, de la cuenta tuitera del periodista Miguel Serrano, aunque el anciano redactor no pueda permitirse al acto supremo de dignidad de poner el nombre de Twitter a quien acaba de dar el tiro de gracia al periodismo que él mamó y proclamó. Pero Relaño, en un arrebato crepuscular de lucidez, admite la cagada. Sin darse cuenta, o dándose, refrenda también la muerte del caduco esquema de cosas que él mismo representa. The dream is over, Alfredo, ya lo cantaba Lennon. Alfredo lo canta con no menor consternación en su editorial:
"Lo que le faltaba al VAR era esto: una jugada como la de Luis Suárez, de la que ayer circuló, por fin, una imagen que demuestra indudablemente que hubo falta. Luis Suárez golpea la mano derecha de Cuéllar, que ya está en contacto con el balón y salta de ahí a la red. ¿No la vio el grupo del VAR? Desde luego, no apareció en la transmisión ni en el resumen servido por LaLiga a los medios. (...) Desde los telediarios de mediodía corrió como la pólvora, provocando mayor descrédito al sistema VAR, ya tan discutido.
Confieso que en mi primer golpe de vista me pareció que Luis Suárez había golpeado el balón, y luego topado con Cuéllar por impulso natural, así que di por bueno el gol. Viendo y reviendo repeticiones me quedaban dudas. Ayer por la mañana había opiniones encontradas en As, como en la calle. Eso, en última instancia, avalaría la decisión del árbitro de VAR, Iglesias Villanueva, de no pedirle a De Burgos Bengoetxea que revisara, puesto que el sistema sólo está concebido para errores ‘flagrantes’. Pero, he aquí lo diabólico: sale a posteriori, y por una vía irregular, una imagen que no deja lugar a dudas: el gol fue ilegal".
"Lo diabólico". "Una vía irregular" (se refiere a Twitter). He aquí un hombre viejo hablando de las cosas del presente. Un hombre viejo a quien en esta sección ponemos a parir todos los días pero hoy tiene la lucidez y la valentía de confesar (veladamente, sí, pero lo está diciendo) que su tiempo ha pasado y ni él ni su generación tienen ya absolutamente nada que aportar. Es emocionante en su carácter crepuscular, si se piensa bien, es un rosebud hacia el futuro, un rapto de la agudeza del gran periodista que fue, súbitamente recuperada. ¿La muerte de cuántas cosas representa esta portada de As? La del VAR, sí. La de la gran mentira de las imágenes torpemente censuradas (no se puede soplar contra el viento) por parte del operador y la organización del torneo y sus empresas concomitantes, que por fin no tienen más remedio que admitir el engaño al que han intentado someter a la gente. Han constatado al fin que la gente no es imbécil y ahora hay un aparatito a través del cual se lo enseñan todo (las tetas, los vídeo-clips, las fechorías impunes de Suárez) de un punto a otro del planeta y en décimas de segundo. ¿A quién pretendíais engañar, hombres viejos?
Aquí, amigos, muere el VAR. No lo celebramos porque era sobre el papel una buena idea, pero ha sido asesinado por los mismos que han pretendido tomarnos el pelo durante demasiado tiempo. Aquí muere el Barcelona, que será campeón de Liga o lo que quiera, pero tiene el prestigio amortajado hasta que se refunde éticamente, si es que está dispuesto a hacerlo (cuentan que hubo un Barcelona decente). Aquí mueren tantas y tantas cosas, amigos, y nosotros lo estamos viendo como quienes vieron derrumbarse el muro de Berlín. Es el punk jubilando a los dinosaurios del rock progresivo.
Prosigue Relaño:
" (...) Lo peor para mí es que, al llegar la imagen de fuera y no haber sido puesta en circulación por LaLiga, se crean razonables dudas sobre los deseos de transparecia del sistema. Ya veníamos echando en falta mejores precisiones en los resúmenes semanales que entrega (a buen precio) LaLiga a los medios, pero esto ha sido peor. Hace preguntarse quién vigila al vigilante".
El viejo periodista, que ve el mundo en el que creyó siendo engullido por un agujero negro, tiene el último resquicio de honestidad de admitir su error y decir sin decirlo que la gente tenía razón. Porque esto lo ha hecho la gente desde sus cuentas de Twitter. La gente, no BeIn USA, que se limitó a seguir al pueblo. Sentimos hoy un apunte de sincera admiración por el viejo periodista, capaz de asumir al fin la justicia de la revolución y sentarse a la puerta para que, metafóricamente, venga la turba a llevárselo.
Hoy es el madridismo, pero mañana será otro. Lo cantaron esta vez los Who y el mensaje recobra, en días como hoy, toda su frescura: no nos engañarán más.
Os dejamos el resto de portadas del día porque querréis verlas.


