La sociedad de la trampa
La Galerna
Buenos días, amigos. Esta noche se juega la final de la Supercopa de España entre Madrid y Barça, y creednos que nos encantaría poder decir que estamos ilusionados de cara al partido.
Querríamos poder emocionarnos. Querríamos que las mariposas en el estómago revolotearan como antaño, cuando sólo sospechábamos (aún no sabíamos a ciencia cierta) que uno de los contendientes de esta noche tenía comprado el sistema arbitral. En ese sentido, habríamos preferido no saber. De no haber sabido, esta mañana sería una mañana de dulces nervios. Como sabemos lo que sabemos, sin embargo, no es más que una mañana de hartazgo e ira.
“Clasicazo”. Dice Mundo Deportivo, como si aquí no pasara nada, como si de sobra no supiéramos todos que todo está podrido, que el Barça tuvo (¿tiene?) sobornado al estamento arbitral durante lustros y lustros y ahora, si es que ya no paga, se beneficia del odio que dicho estamento siente hacia el Real Madrid por ser el único club que se enfrenta a su putrefacción en los tribunales y en su propio medio de comunicación, RMTV. Ya hemos escrito varias veces que deploramos el uso del término “clásico”. Cuánto más repudiaremos la horterada esta de “clasicazo”. Puaj. Somos el grinch del “clasicazo”.
“¡Barça, créetelo!”, suelta Sport. ¿Que se crea qué, estimados cómplices del Tinglao? Quien de una vez por todas tiene que creerse lo que está pasando, y asumirlo, y actuar en consecuencia, no es el Barça, sino su afición. Nadie medianamente informado y con un mínimo de espíritu crítico puede, si antes lo era, seguir siendo del Barça. Bayona, ilustre director de cine, ha anunciado públicamente hace poco que se cambia del Barça al Guadalajara. Es una alternativa tan válida como miles de otras. Cualquier cosa antes que ser de la sociedad de la trampa.
En los últimos días, a través de la prensa (El Mundo, El Confidencial, El Debate) hemos conocido detalles del auto del caso Negreira que en realidad no hacían falta, porque todo estaba ya claro antes de que afloraran, pero que sin duda acrecientan la sensación de expolio e ira.
Las burdísimas excusas del CTA y del entorno Barça (“Negreira no tenía poder”, “habrá que demostrar los pagos a árbitros concretos”) se han desintegrado merced a las revelaciones del sumario. Los colegiados que ya han sido interrogados han cantado la Traviata. Ha quedado acreditado el gran poder de Negreira en el seno del colectivo arbitral (“Era el JEFE”), así como el régimen mafioso, basado en el pánico, que el sujeto -probablemente en connivencia con el jefe del jefe, Sánchez Arminio- instauró en el colectivo arbitral. “Todo se sostenía sobre el miedo”, ha declarado otro de los colegiados.
El esquema de las cosas no puede estar más claro. El Barça tenía en nómina al hombre que sometía a través del “miedo” a sus subordinados y que, en consecuencia, se aseguraba de que dichos subordinados pitaran de modo satisfactorio para el cliente.
Además, Mateu Lahoz aclaró que, en la estructura “opaca” de los árbitros, “similar a la del ejército”, Medina Cantalejo era “el coronel” de Negreira. Si con esto no queda claro que el negreirato sigue vivo, a través de la presencia actual de los súbditos inmediatos del negreirismo en la cúpula del CTA (Clos, Undiano y el propio Cantalejo, amén de árbitros en activo investigados en muchos casos por la Guardia Civil), no sabemos qué tiene que pasar para que haya una purga completa en este lodazal.
Todo esto, además, ha venido sazonado por chuscos testimonios de cenas y “karaokes”. Las comillas son de los árbitros que han prestado declaración porque así lo dijeron textualmente, pero también son un poco nuestras. No sabemos si nos explicamos.
La sociedad del karaoke.
Si rechazamos de plano la palabra clásico, y más aún el sufijo “-azo” aplicada a él, imaginad el respeto que nos merece el prefijo “súper” en este contexto.
El Madrid llega muy fuerte al partido, pero enfrente están Lewandowski y Munuera. Si el Madrid volverá (o no) a ser más fuerte que el sistema, es algo que está por verse. Ojalá. El Madrid, por su inmensa grandeza, es capaz de derrotar al sistema desde dentro, a pesar de que ha desatado la ira del enemigo por denunciar su inmundicia.
Pasad un buen día.



