La trascendencia de la unidad B de Zidane
Ramón Álvarez de Mon
El partido de ayer evidenció que la mayoría de jugadores blancos no pudieron recuperarse físicamente del esfuerzo realizado en el partido liguero del Wanda Metropolitano. Cuando más intentó empujar el Madrid, en la segunda parte, más se notó un cansancio que penalizó casi tanto como el mal juego o el desacierto defensivo.
Zinedine Zidane sorprendió al mundo del fútbol con el sistema de rotaciones que ideó en la temporada del doblete. Aquella dinámica sobrepasaba las clásicas rotaciones que resultan imperativas para todo equipo grande. No se trataba de los típicos retoques para conceder un descanso a los titulares sino un relevo de un once por otro. Poco importaba la clasificación. El técnico madridista tenía una confianza ciega en la globalidad de la plantilla y así lo demostraba. Esta fórmula, además, permitía dosificar esfuerzos pero también cohesionar a ambos grupos. Cabe recordar, no obstante, que fue un sistema que se fue afianzando en la segunda vuelta de la Liga, puesto que el francés pareció querer afianzar antes su once titular.
La temporada siguiente, tras la salida de Danilo, Pepe, Morata y James, Zidane dejó atrás el sistema que tanto éxito le había dado. Parece evidente que la plantilla no merecería su confianza completa y el francés fue mucho más conservador.
Durante esta temporada Zidane se ha hartado a repetir que confía en todos los jugadores de su plantilla. Los fichajes del verano parecen haber reforzado el nivel medio de la plantilla ampliando su profundidad: Jovic, Mendy, Militao, Rodrygo y Areola no parecen partir con la titularidad, pero sí parecen buenas apuestas para la famosa unidad B acuñada por la prensa, pero puesta en liza por Zidane. Este año, con una plantilla veterana en algunos puestos clave, parece fundamental dar descansos recurrentemente a los teóricos titulares. Tres días después del derbi madrileño, parecía una ocasión idónea para poner en práctica esta dinámica. Y no solo por el cansancio, sino porque desde hace años parece confirmarse que hay jugadores relevantes del Real Madrid a los que les cuesta mantener sus puntas de alto rendimiento sostenidamente desde un mero prisma mental. Así sucedió en la temporada del doblete, no se trataba únicamente de economizar energía sino también de dosificar tensiones, toda vez que, incluso, algunos tienden a relajarse en partidos, a priori, no tan complicados, mientras que los de la unidad B salen a este tipo de encuentros con el impulso de quien tiene que reivindicarse.
De momento sólo hemos presenciado ante Osasuna una rotación masiva. Este único precedente no contradice el plan de Zidane en la temporada del doblete, pues también en ella fue poco a poco, pero no parece demasiado osado intuir que los planes del francés pasan por emular lo que tanto éxito le dio. Por ello no sería raro ver juntos en el campo a los Areola, Odriozola, Militao, Nacho, Mendy, Valverde, Vinicius, Lucas (Rodrygo y Brahim) y Jovic. Quedaría por dilucidar dos plazas para el centro del campo entre James, Modric e Isco. ¿Resultaría esta alineación comparable a la de la temporada del doblete? Seguramente no, pero se trata de un equipo que bien trabajado debería resolver muchos partidos. Lo veremos.
