Lemar no juega en el Madrid (ergo no tuvo precio)
La Galerna
Buenos días. Es difícil fabricar un producto de calidad sin los insumos adecuados. La materia prima es condición estrictamente necesaria (aunque no suficiente) para la confección de cualquier hito de la gastronomía. Si no hay género no hay plato.
Diréis que nos ponemos la venda antes que la herida pero ya tenemos aquí la herida por cuadriplicado. Los cuatro jinetes del Apocalipsis llegan hoy exangües a lomos de cuatro rocinantes famélicos de muy cochinero trote. El parón de selecciones afecta incluso a los más dotados de credibilidad, agudeza y capacidad de comunicación, sin que por ello queramos decir que los cuatro jinetes del Apocalipsis entren necesariamente en esa categoría.
Y ahora nos decís si tenemos razón o no, si hay forma humana de sacar jugo a estas naranjas resecas, industriales, frutas escarchadas bajo cuya capa de glacé yace amortajado un gajo revenido.
Marca vende (o compra) a Mané, que es un jugador que nos gusta como nos consta que es cierto que gusta a Zidane, y por ahí es un gajo que podemos engullir sin grandes contemplaciones. También nos habla un poquito de Lemar, no mucho para que no se enfade Cerezo y sin mencionar el precio del susodicho Lemar, dado que esto de hacer escarnio con el precio desembolsado por jugadores que no triunfan es asignación exclusiva para el Real Madrid, que le pregunten si no a Coutinho, por ejemplo, cuyo fichaje por 150 millones (un 50% más que el coste de Bale) no ha sido aún censurado, que se sepa, por obispo alguno o por Santiago Segurola, valga la redundancia, pese al gran dispendio y el subsiguiente gran fracaso del futbolista. No juega en el Madrid, tampoco Lemar lo hace, y por tanto no tuvo precio y lo que conviene es pasar de puntillas sobre la variable, que en el caso de ser jugador blanco encabezaría en cambio todos los titulares.
En su faldón superior, Ouija Daily se refiere a otro jugador del Atleti que en este caso es al parecer intransferible, el ghanés Thomas, todo sin duda con arreglo a la espléndida campaña tanto del africano como del propio Atleti como del Cholo Simeone, proclamado asimismo intocable por sus huestes mediáticas pese al notorio hartazgo de tantos y tantos atléticos que se ven conminados a expresar su exasperación en las catacumbas de los bares o las redes sociales sin que medio alguno se haga eco de ella. Y nos conduce también la Ouija a la satisfacción de Luis Enrique con estos ensayos de la llamada Roja. Parece ser que España ganó a Noruega y que vuelve a jugar mañana o pasado o algo así contra este equipo o el otro, lo cual está muy pero que muy requetebién.
La prensa catalana celebra, como es de rigor y completamente lícito, la victoria en baloncesto de los suyos sobre los nuestros, que parecen últimamente atenazados en los duelos directos con los culés. Menos mal que el formato de la competición es el que es y lo que cuenta de verdad viene más adelante. Por lo demás, there es a De Ligt that never goes out de las cuentas fichajiles de Sportivo, acompañado ahora por Jovic, a quien Abidal acude a ver jugar todos los domingos y fiestas de guardar. Esta sensación de hiperactividad culé en el mercado contrasta con la parsimonia blanca y, la verdad, no deja de inquietar. Hablamos del futuro y, descontando como descontamos que De Jong va a marcar el porvenir del centrocampismo, no queremos que se nos escapen muchas más joyas, cuánto menos si es para engrosar las filas del (eterno?) rival.
Pasad un buen día


