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Opinión·30 de octubre de 2018

Lopetegui y el tercer párrafo

A

Antonio Valderrama

A última hora de la tarde de ayer el Madrid terminó despidiendo a Lopetegui, como se predecía. Lo hizo mediante un comunicado en su página web difundido a través de sus redes sociales. Un comunicado de 147 palabras. Cinco párrafos, 740 caracteres. Especialmente llamativo resultó el tercero de esos párrafos, por lo que tenía de elocuente: La Junta Directiva entiende que existe una gran desproporción entre la calidad de la plantilla del Real Madrid, que cuenta con 8 jugadores nominados al próximo Balón de Oro, algo sin precedentes en la historia del club, y los resultados obtenidos hasta la fecha.

Este párrafo es de una crueldad para con Lopetegui impropia y sorprendente. El Madrid, incluso en las peores crisis y a través de las coyunturas más complicadas, sobre todo con Florentino Pérez, se había distinguido siempre por una sobria caballerosidad en las despedidas. A veces quizá demasiado sobria, una austeridad castellana absoluta y prácticamente despojada de sentimiento, como se pudo ver, por ejemplo, con la salida de Cristiano Ronaldo. El despido de Lopetegui rompe con este paradigma de la manera más fea, de la manera peor.

Despedir a alguien no debe resultar fácil ni agradable en ninguna circunstancia. Lopetegui ha estado expuesto en el gran circo del Madrid desde su derrota en Sevilla, que siempre es televisado en 4K para 500 millones de espectadores en todo el mundo y a tiempo real, por supuesto. En realidad la Parca del gafe y de la calamidad ha sobrevolado la estancia de Lopetegui en el Madrid desde el primer día. Su gesto, contrito y como pidiendo clemencia con esa mirada atravesada de cordero sacrificial, no ayudaba mucho. La mitad del país esperaba con un no disimulado interés sádico que se la pegara; los periodistas que han sustituido el bufandeo de clubes por el bufandeo de la Selección prepararon el estado de opinión mayoritario desde aquella tarde de junio en Krasnodar en la que el presidente de la Federación tomó la ridícula decisión de echarlo antes del Mundial por su fichaje por el Madrid y en general el antimadridismo afilaba el cuchillo aguardando un desenlace tragicómico.

La culminación de este zeitgeist fue el Camp Nou cantando Lopetegui, selección, con el 5-1.

Nada de esto debe eximir a la Junta Directiva del Madrid de su responsabilidad. Con ese tercer párrafo infame, de una bajeza muy poco madridista, ni de lo que se desprende de su lectura entre líneas. En ese párrafo los que mandan en el Madrid, es decir, Florentino Pérez -el Madrid es una república presidencialista, en todo, en la gloria y en el fracaso, aunque el recurso sinecdótico de avalar la decisión personal con el quórum de toda una asamblea de próceres es tan viejo como la vida misma- están diciéndole a Lopetegui que es un auténtico incompetente puesto que la plantilla que tenía entre manos era la mejor de la Historia del club.

También están diciendo otra cosa en ese tercer párrafo.

Le están diciendo al aficionado del Madrid que la plantilla sigue siendo tan competitiva como lo era hace 5 meses o como hace dos veranos. Tan cierto es que hay 8 jugadores del actual plantel que optan al Balón de Oro como que el equipo, en términos cualitativos, es peor que el que empezó la temporada pasada con Zidane y mucho peor que el que la empezó, también con Zidane, hace dos años. También es posible que, sin embargo, no sea un plantel tan malo como para firmar unos números realmente penosos, los peores de un equipo madridista desde que entrenaba Arthur Johnson, es decir, desde la noche de los tiempos.

El Madrid le puso a Lopetegui una plantilla en la que ya no estaba su mejor jugador desde Di Stéfano, Cristiano, la lanza competitiva que naturalizó cosas hasta hace una década impensables como pasearse por Munich, Turín, Liverpool, París o Manchester como si fueran el Salto del Caballo o Butarque. Una plantilla sin tercer central realmente competitivo y sin un lateral izquierdo suplente. Una plantilla con recursos ofensivos limitados, más que nunca desde que Florentino asumió la presidencia por segunda vez en el año 2009, y sobre todo una plantilla que carece de un tipo capaz de convertir el reducido caudal atacante del equipo en goles y en puntos.

el madrid le puso a lopetegui una plantilla en la que ya no estaba su mejor jugador desde alfredo di stéfano

Se asumió tácitamente que esta pérdida bruta de calidad y carisma formaba parte de un plan; que el mercado no estaba para dispendios baldíos y que para lo que había fichable era mejor confiar en un entrenador-pedagogo como Lopetegui, el mejor hombre disponible para continuar amablemente el camino triunfal de un equipo mixto de veteranos y noveles con gran potencial.

Se asumió, igualmente, que tras la increíble cota de éxitos que supuso el tercer triunfo consecutivo en la Copa de Europa, sobrevendría un bache que el didactismo lopeteguiano y la conjunción de esos guerreros curtidos con los jóvenes talentos lograrían atravesar para llegar, a medio plazo, a una nueva situación de dominio. Todo eso era, se ve hoy, pura filfa. En el Madrid las temporadas de transición son seres mitológicos en cuyo interior albergan horrores sin fin.

La experiencia dice que Florentino Pérez reacciona de manera fulminante cuando su imagen pública como presidente se ve, de algún modo, atacada. La portada de Marca que siguió al 5-1 lo señalaba de manera rotunda como hacía tiempo que no se veía. Hoy, del mismo modo, el periódico vuelve a ponerlo en una diana a colación del comunicado. Probablemente se trate de una vendetta editorial por motivos que no le está dado conocer al pueblo madridista, pero ese tercer párrafo tan sumamente agresivo contra Lopetegui hace sospechar que detrás del comunicado de su despido hay una salva de artillería defensiva.

Sea así o de otra manera la verdad es que Lopetegui, más allá de sus méritos profesionales al frente del Madrid en los cuatro meses que ha durado, no se merecía unas palabras tan ácidas, aunque ese darwinismo de extrema crudeza y carente por completo de compasión termina forjando las personalidades fuertes y salvajes que llevan al Madrid a la cumbre tras cada varapalo de este tipo. Circulan memes verdaderamente espantosos acerca de Lopetegui y su desgracia, su cara envuelta en celofán con una pegatina que señala su caducidad, como si fuera un filete en mal estado, en fin. El Madrid es el ejemplo perfecto, seguramente el más perfecto que se pueda encontrar, de que la gloria y la ruina son primas hermanas gemelas. En todo caso, nadie se merece ser el toro embolado de España aunque por suerte la actualidad en el fútbol es frenética y pronto todo quedará olvidado, como siempre. Como quedó olvidado, por ejemplo, el último gran fracaso deportivo de la gestión florentinista, Benítez y el responsable de su fichaje.

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