Los prismáticos de Sergio Ramos
La Galerna
Buenos días. España se encamina en dirección a la próxima Eurocopa merced a una convincente victoria en Rumanía y las dos cabeceras deportivas más importantes de la capital coinciden en traer a su primera plana la foto de la curiosa dedicatoria de Sergio Ramos, autor de uno de los goles del combinado nacional, en la que el capitán parece otear la lejanía con la ayuda de unos prismáticos. Es una imagen curiosa que puede alentar infinitas especulaciones más o menos poéticas, metáforas más o menos desatinadas.
Con sus prismáticos es capaz Sergio Ramos de llegar a ver tan lejos como desee con un nivel de nitidez sólo al alcance de los elegidos. Son unos prismáticos mágicos. Es capaz, por ejemplo, de llegar con su vista, y con la ayuda de ese adminículo de brujería, a la mismísima y exótica China, donde como si lo tuviera delante, sobre la mesa del comedor, puede casi tocar con los dedos un contrato multimillonario que le ofrece un club del Lejano Oriente y no menos lejano esfuerzo de la imaginación.
Pero también puede, con la ayuda de esos prismáticos incomparables, ver más allá de donde ven los comunes mortales en estrictos términos de competencia deportiva. Es capaz de ver más allá del minuto 92 y más allá de donde llegan la fe y el coraje de los vulgares mortales. Es capaz de atisbar proezas que el más pintado no osaría siquiera imaginar y que él no solo imagina sino que ejecuta en Lisboa, en Milán o donde se tercie, pues los prismáticos de Sergio llegan en verdad a todas partes y se adentran, con la pupila y el corazón, donde las almas más arteras nunca osarían poner el pie.
Los prismáticos (también los mágicos) tienen dos lentes, y este simple hecho representa a la perfección la dualidad de Sergio Ramos, un hombre tan capaz de hacernos sentir un cierto bochorno por sus pretendidas ofertas veraniegas, o por sus denigrantes sombreros en estereotipadas explicaciones de derrotas, o por confesar públicamente el haber forzado tarjetas que acarrean sanciones decisivas, como de llevarnos a la mismísima gloria merced a sus arrestos, su indesmayable empeño y su tolerancia cero a la derrota, al menos a a derrota en las ocasiones más solemnes. Ahora tira también los penaltis, tanto en la selección (su gol ayer fue desde los once metros) como en su propio club, y mientras vayan dentro no tenemos nada que oponer.
Por lo demás, el partido sirvió también para el lucimiento de hombres como Fabián o Ceballos, que dibujó un pase perfecto, con el trademark de Michael Laudrup, para que Alba sirviese la asistencia del gol de Alcácer. Esta circunstancia ha servido, como no podía ser de otro modo, para que varios periodistas deportivos hayan puesto el grito en el cielo preguntándose si realmente Ceballos no tiene sitio en el Real Madrid. La pregunta es pertinente, tan pertinente como lo es el recordar que Ceballos pertenece de hecho al Real Madrid, que el Real Madrid no lo ha perdido, que simplemente se encuentra a préstamo en el Arsenal y que todo su talento volverá algún día, ojalá, a deleitar al Bernabéu.
Os dejamos con la portada de Mundo Deportivo porque dónde vais a ir sin la portada de Mundo Deportivo, almas de cántaro.
Pasad un buen día.



