Portanálisis·23 de febrero de 2018
Los sepulcros blanqueados de la violencia
L
La Galerna
Buenos días. Sabíamos que volvería a pasar, y el haber acertado no solo no nos consuela, sino que nos colma de horror y bochorno. Aunque en Twitter, enmascarados tras nicknames de oprobio, haya seres de carne y hueso tratando de desvincular el accidente cardiovascular que se llevó anoche la vida del ertzaina Inocencio Alonso de las circunstancias que lo rodearon, hace falta un cinismo a prueba de bombas para obviar dichas circunstancias. Hace falta una desvergüenza supina para negar que estamos ante una nueva víctima de la violencia en el fútbol.
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