REAL MADRID A DEBATE. LA GALERNA, TU DIARIO MADRIDISTA.

Volver al inicio
Opinión·10 de julio de 2019

Luca Zidane: una desafortunadísima portada

A

Athos Dumas

La portada de Marca del pasado 14 de mayo de 2019 pasará sin duda a la historia como una portada francamente desafortunada, sobre todo tras haberse conocido ayer por la tarde que Luca Zidane habia sido cedido al Racing de Santander, y no, como erróneamente afirmaba Marca, se iba a quedar en la primera plantilla del Real Madrid como suplente de Thibaut Courtois.

A mi modesto entender, todos somos imperfectos y por lo tanto cabe la posibilidad de equivocarnos, faltaría más. Para mí lo más grave no fue la portada en sí, sino el hecho de que dicha portada culminó un runrún que revoloteaba entre numerosos miembros de la parroquia madridista, que realmente se creían a pies juntillas que Zidane podía cometer un acto de nepotismo intolerable.

Es decir, que el caldo de cultivo que también sobrevoló entre muchos madridistas cuando Enzo Zidane jugó unos pocos partidos en el primer equipo hace tres años, se había estado alimentando por parte de numerosos periodistas - y no únicamente anti madridistas, ya que alguno que avivó esa falacia presumía de insobornable madridismo - sobre todo a raíz del no fichaje en enero de 2018 de Kepa Arrizabalaga.

En aquellos momentos, y una vez que en una rueda de prensa, Zidane aseguró taxativamente que no iba a venir Kepa al Madrid en el mercado invernal, decenas de periodistas (no hay más que escuchar “el Radio” de Richard Dees de ayer 9 de julio) se lanzaron a la yugular de ZZ y empezaron a plantar las semillas del supuesto trato de favor que estaba dando a su hijo Luca. Durante meses, conversando con numerosos madridistas, la odiosa falacia iba causando efecto en ellos y se estaban creyendo al cien por cien todas las insidias que se iban afirmando día a día al respecto.

Zidane tiene cierta fama, como sabemos (o más bien suponemos) de maniático o excéntrico, pero ¿quien no tiene manías? Una cosa es que, por ejemplo, Casemiro le guste a Zidane más que Marcos Llorente, cuando a muchos de nosotros (que sabemos infinitamente menos que él de fútbol) nos hubiese gustado quedarnos con los dos; pero otra cosa muy diferente, y mucho más grave, es pensar por un momento que Zidane antepone sus intereses particulares y familiares a los intereses del club. Y eso en mi opinión es francamente deplorable.

Zidane demostró no tener apego al dinero cuando renunció en 2006 a un año de contrato muy sustancioso. En 2018, renunció a su cargo de entrenador tras haber firmado pocos meses antes otra jugosa renovación. Eso nadie en su sano juicio se lo puede negar. Y Zidane regresó al club en marzo de 2019 en un momento especialmente delicado, cuando a todos los madridistas nos parecía que se nos iba a caer el estadio Santiago Bernabéu encima.

Su generosidad y su madridismo están contrastados y refrendados por los siglos de los siglos, haga lo que haga y tome las decisiones que tome.
Esa maldad y esa bilis generada y avivada por tantos periodistas - a quienes todos conocemos y no merecen ser aquí nombrados - se inoculó en la mente de cientos de madridistas de buena voluntad que realmente llegaron a dudar y a sospechar que Zidane podía estar cometiendo un acto de nepotismo, a la manera de Napoleón Bonaparte cuando fue proclamado emperador y se puso a repartir coronas y títulos nobiliarios entre sus familiares y amigos.

La portada de Marca fue un enorme error sin duda, mucho más que los cientos de portadas en los que se anuncian fichajes que no se llevan a cabo: fue la culminación de unos rumores insidiosos generados por la envidia y el rencor. Rumores que calaron y que anoche fueron destruidos por el comunicado oficial de la cesión de Luca al Racing. Lo más grave no fue la portada, insisto. Lo verdaderamente penoso del asunto es que, incluso tras el anuncio de la cesión, seguirá habiendo madridistas de buena fe que alberguen dudas y sospechas sobre la integridad personal de Zidane. Las calumnias son mil veces más difíciles de olvidar y de borrar que los hechos reales.

En la célebre frase del final de “El hombre que mató a Liberty Valance”, el editor del periódico decía: “Cuando la leyenda se convierte en un hecho, se publica la leyenda.”. En el caso de Luca Zidane, publicar la falsedad era más interesante, más morboso y más rentable que publicar la aburrida realidad.

ESPACIO PUBLICITARIO

Post Article - 728x90